Más decretos leyes y represión en el país con más presos per cápita del
mundo. En lugar de tomar urgentes medidas aperturistas que solucionen la
crisis, Raúl Castro y su cúpula refuerzan el capitalismo militar de
Estado.
Por Roberto Álvarez Quiñones
DDC
Los Ángeles
23 Jun 2020
El
general Raúl Castro y la cúpula dictatorial que él encabeza, en vez de
tomar urgentes medidas aperturistas para solucionar o aliviar la
gravísima crisis socioeconómica que asfixia a los cubanos, solo se
preocupan por afianzar el modelo de capitalismo militar de Estado,
corporativo y de tintes facistoides, para afincar el neocastrismo que
quieren dejar instalado antes de que los "históricos" salgan de escena
por razones biológicas.
Para ello dan pasos de tipo institucional y constitucional, como el
Decreto Ley 370 para controlar el "potro salvaje" de internet —según la
definición de Ramiro Valdés—, así como el Decreto Ley 349 o Ley Mordaza,
y otros ya vigentes, o que vendrán hasta llegar a 27 en total, según ya
han anunciado.
Hace poco, el 8 de junio de 2020, activistas en la Isla presentaron una
solicitud ante la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado, el Tribunal
Supremo, la Fiscalía General y Miguel Díaz-Canel, para que sea declarado
inconstitucional ese Decreto Ley (de julio 2019) conocido popularmente
como Ley Azote. Días después, cerca de 60 organizaciones internacionales
y medios de comunicación, en representación de más de 500 residentes en
Cuba y de 3.100 personas de 84 nacionalidades, apoyaron esa justa
petición.
Una semana más tarde, Cuban Prisoners Defenders (CPD) presentó ante el
Alto Comisionado de la ONU una denuncia de dicho decreto ley, al que
calificó de plan "para perpetuar la dictadura 20 años más" y de
"legitimación institucional para cercenar el campo que se les estaba
escapando desde el año 2000: internet y las comunicaciones
electrónicas".
Esta Ley Azote en su Artículo 1 dice ya sin disimulo alguno: "El Estado
promueve el desarrollo y utilización de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación, con el objetivo de que constituyan una
fuerza política". O sea, que en Cuba no puede haber acceso libre a
internet y las comunicaciones, y punto.
También permite fabricar "delitos cibernéticos", supuestamente contra el
"interés social", "la moral" y "las buenas costumbres". Puros pretextos
para prohibir el uso libre de internet y las comunicaciones fuera del
control del Estado.
De esta forma los cubanos quedan desconectados de la quinta revolución
tecnológica de la historia: internet (luego de la agricultura, la rueda,
la imprenta, y la Revolución Industrial inglesa, en mi opinión). Se les
impide insertarse de lleno en el siglo XXI y la modernidad. Condena a
Cuba al atraso.
Protagonismo militar, un claro rasgo fascista
Y algo muy importante, en el mundo normal un decreto ley es siempre
excepcional. Emana del Poder Ejecutivo, no del Poder Legislativo, en
circunstancias de suma urgencia que no permiten esperar a que el
Parlamento redacte, debata y apruebe una ley. Son instrumentos
técnicamente legales pero no democráticos. Por eso son típicos de las
dictaduras militares, especialmente de los regímenes fascistas. Solo en
1938 Benito Mussolini firmó seis, tres de ellos para "legitimar" su
posición racista contra los judíos.
Detrás del Decreto Ley 370, y de todos los demás, están los militares y
su emporio empresarial GAESA, en su afán por militarizarlo todo,
incluida la economía, la política y la cultura (sobre todo los medios).
Tal protagonismo abrumador de las fuerzas armadas es un claro rasgo
fascista.
En la Italia del fasci di combattimento toda la sociedad estaba
controlada por los militares, con particular protagonismo de las
"camisas negras", de Mussolini, cuyo nombre era Milicia Voluntaria para
la Seguridad Nacional. Venían siendo el equivalente de la Seguridad del
Estado y las Brigadas de Respuesta Rápida castristas.
También el Decreto Ley 349, de julio de 2018, conocido como Ley Mordaza,
tiene olor neofascista. Restringe la creación artística y cultural.
Ahora en Cuba ser músico, actor, pintor, escritor, periodista, bailarín o
escultor fuera del Estado es un delito.
Imaginémonos que Beny Moré, René Portocarrero, Enrique Santisteban,
Eladio Secades o Lezama Lima, hubiesen sido inhabilitados o
encarcelados por no trabajar bajo contrato del Gobierno de Prío o de
Batista.
El régimen arguye que es para cumplir mejor la política cultural trazada
por Fidel Castro en 1961, acuñada como "Palabras a los intelectuales".
Claro, la dictadura jamás admitirá que la frase "Dentro de la Revolución
todo, contra la Revolución nada" no fue más fue la adaptación que hizo
Castro I de una de Mussolini, quien para caracterizar al fascismo
repetía: "Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el
Estado".
El castrismo, se parece al "franquismo más rancio"
El "Duce" (jefe) italiano sostenía que el fascismo era un socialismo
nacionalista. Antes de la Segunda Guerra Mundial el Estado más
interventor del mundo, luego de la Unión Soviética, era el de la Italia
fascista. Y a propósito de fascismo, hace unos días Javier Nart,
dirigente del Parlamento Europeo, declaró que el Decreto Ley 370
castrista le recuerda "al franquismo más rancio de los años 40 y 50".
La Constitución de 2019 fue también un paso institucional para afincar
el capitalismo militar de Estado corporativo, típicamente fascistoide.
Entre otras cosas prohíbe a los cuentapropistas que crezcan en sus
negocios y acumulen capital. Impide que un sector privado pujante le
haga competencia a los militares y entorpezca sus planes.
La ofensiva contra la propiedad privada se evidenció ya en 2017 y 2018
con el tope de precios, la confiscación de equipos y mercancía, la no
entrega de nuevas licencias de cuentapropistas, la imposición de más
impuestos exorbitantes, la limitación de las licencias a una sola
actividad por persona y la reducción de los oficios autorizados de 201 a
123.
Esta ola represiva incluye la utilización de la pandemia del Covid-19
como pretexto para aplastar cualquier muestra de descontento de la
población, y también la criminalización de actividades comerciales que
son legales en cualquier parte del planeta.
Desde hace tres meses en la Isla se realizan "juicios ejemplarizantes",
más que para proteger a la población del coronavirus, para intimidar o
encarcelar a quienes protestan públicamente. Quien grita en una cola que
tiene hambre, o que no tiene agua ni jabón para combatir la pandemia,
va preso.
Yamila Peña, fiscal general de Cuba, informó que desde que llegó la
pandemia al país, hasta el 16 de junio, se efectuaron 2.629 juicios
sumarios y 1.914 ciudadanos fueron condenados a prisión o recibieron
multas de hasta 3.000 pesos (tres veces el salario promedio), y que hay
1.204 acusados pendientes de juicio, 482 de ellos en prisión
provisional.
Cuba, el país con más presos per cápita en todo el mundo
Miles de personas son arrestadas y encarceladas por motivos políticos o
sociales, pero con cargos de delitos comunes fabricados por la policía y
aceptados sumisamente por los tribunales, como "desorden público",
"peligrosidad social predelictiva", "desacato", "atentado", o
"resistencia".
Es de tal magnitud la represión que CPD reveló recientemente en Madrid
que Cuba es hoy el país con más presos per cápita en todo el mundo. Hay
794 reclusos por cada 100.000 habitantes, con unos 90.000 presos tras
las rejas, un 35% por encima de los 57.336 reclusos de 2012, cuando
había 510 por cada 100.000 habitantes. Y peor aún, hay otros 37.000
condenados que cumplen sentencias no carcelarias, para un total de
127.000 personas privadas de libertad, una cifra asombrosa para un país
con 11,3 millones de habitantes
Del Gulag castrista el CPD precisó que al comenzar este mes de junio
había en la Isla 134 presos políticos, pero que esos son solo los
miembros de organizaciones opositoras o periodistas independientes
identificados como presos de conciencia, pues hay al menos otros 10.000
presos políticos que están registrados como presos comunes.
En fin, en Cuba acecha el hambre, crece la desesperación de la gente
ante el agravamiento de una crisis existencial que ya percibe como
terminal, y Castro II y su claque mafiosa gobernante solo se interesan
por seguir viviendo opulentamente en sus mansiones, y en perpetuar manu
militari la sexagenaria tiranía, ahora con aires neofascistas.
Pero ojo, el tiro podría salirles por la culata. Le están inyectando tanto vapor a la caldera social que esta puede estallar.