Wednesday, December 19, 2018

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA…

Foto de  Pawel Gruszka
Las frases bíblicas “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy…” (Mateo 6:11), y “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente” (Génesis 3:19) revelan que a lo largo de la historia de la humanidad el pan ha sido el alimento básico de las familias. Cuando el pan y la harina han faltado, por guerras, desastres naturales, o plagas masivas en las plantaciones de trigo, ha habido hambrunas fatales.

Pues bien, en Cuba, al conmemorarse el aniversario 60 de “la revolución”, el pueblo no tiene más pan, ni más harina, sino menos, al punto de que el espectro del hambre comienza a planear sobre la isla.

De acuerdo con un reportaje de la agencia española de prensa EFE,  los paquetes de harina en La Habana han desaparecido de los anaqueles de las tiendas estatales y con ellos la oferta de pan por la libre. En las panaderías solo se comercializan los minúsculos panecillos racionados por la libreta.

La “crisis del pan” genera largas colas en las panaderías. Suben de tono las quejas, que adquieren tonos virulentos en las redes sociales. La cosa se ha puesto tan fea que el dictador Raúl Castro y su administrador, Díaz-Canel  enviaron a la Mesa Redonda de la TV, a dar la cara, a la ministra de la Industria Alimentaria, Iris Quiñones y al ministro de Agricultura,  Gustavo Rodríguez, La ministra  admitió que  "hay una tensión de manera general en todo el país",  por la falta de harina y pan.

¿Por qué no hay pan, cuando no solo debiera sobrar, sino que los cubanos no debieran depender primitivamente del pan para subsistir, sino disponer de una alimentación variada afincada en un buen  desarrollo agrícola y pecuario?

No hay pan porque la colosal improductividad de la economía socialista impide la producción de bienes exportables con los cuales obtener divisas para importar trigo suficiente. Y porque a la falta de dinero hay que agregar, también gracias al socialismo, las roturas de molinos y la falta de mantenimiento de toda la infraestructura industrial y comercial relacionada con el trigo y el pan.

Por falta de divisas el régimen solo importó en 2018 un total de 30,000 toneladas de harina de trigo, pero se necesitaban al menos 70,000 toneladas, o sea,  40,000 toneladas más que las que se importaron. “Y eso ha hecho que se incrementen las tensiones en cuanto a los suministros que aseguran el pan normado y otras producciones como la galleta y de repostería", reconoció  la ministra Quiñones.

Encima de eso, en Santiago de Cuba y Cienfuegos los molinos han estado parados por falta de piezas de repuesto, mientras en el occidente del país dos líneas de producción tampoco funcionan.

Es decir, la dictadura  terminó por reconocer lo que era evidente hace semanas. Y claro, como es habitual, ambos ministros tenían instrucciones de presentar en la TV pretextos y subterfugios para justificar la crisis. Por eso el ministro de Agricultura habló de una mayor demanda ahora con motivo de las fiestas navideñas, de los daños ocasionados por los huracanes,  y de la escasa capacidad financiera debido al “bloqueo”, etc.

Adicionalmente, y para pensar ya en la posibilidad de otro “período especial”, la gente está muy preocupada por las crecientes dificultades para comprar huevos y leche en polvo.

En fin, el Sol no se puede tapar con un dedo. Las causas verdaderas por las que faltan en la isla “el pan nuestro de cada día”,  y todo lo demás, son dos: 1) la inviabilidad del socialismo;  y 2) la urgentísima necesidad de que sean liberadas las fuerzas productivas de la nación y se ponga en acción la “mano invisible’ de Adam Smith.
FHRC

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