Saturday, May 5, 2018

EL RETIRO DORADO QUE RAÚL CASTRO ESTÁ PREPARANDO EN SANTIAGO DE CUBA

Todavía no hay una fecha oficial, pero ya está claro que el líder cubano se instalará en la segunda ciudad del país, donde los preparativos, si bien secretos, empiezan a ser evidentes


Foto: Raúl Castro durante un desfile en La Habana, en una foto de archivo. (Reuters)
Raúl Castro durante un desfile en La Habana, en una foto de archivo. (Reuters)
El confidencial 
5 de mayo, 2018
Los rumores son diversos y a menudo contradictorios. Algunos aseguran que el viaje se producirá de forma inmediata, justo después de este Primero de Mayo, Día de los Trabajadores; otros apuntan a mediados de año o más allá de las celebraciones por el 60º aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba. En cualquier caso, todos, o casi, coinciden en que muy pronto Raúl Castro se trasladará a vivir a Santiago de Cuba, casi mil kilómetros al este de La Habana.
Bajo esa premisa están siendo preparadas varias “casas de seguridad” en la propia ciudad y sus suburbios. Los trabajos se desarrollan en un estricto secreto y están a cargo de “entidades constructoras del Minint (el Ministerio de Interior)”, reveló a El Confidencial una fuente que pidió mantener el anonimato. La misma persona detalló que el proceso es supervisado directamente por el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl y jefe de una suerte de Consejo de Seguridad Nacional al que se subordinan los poderosos órganos de inteligencia del Gobierno cubano.

Según pudo confirmar este diario, en los últimos meses se han hecho más estrictas las medidas de seguridad en zonas como el reparto Vista Alegre (una exclusiva urbanización de la etapa republicana), y segmentos de las carreteras que conducen a la playa de Siboney y el aeropuerto internacional Antonio Maceo, al este y sureste de la ciudad. Valga señalar que desde hace años algunas de esas áreas de la periferia de la ciudad se encuentran bajo jurisdicción militar.
“En principio, no resulta tan complicado”, considera un exoficial del Minint. “Desde la época de Fidel en todo el país fueron acondicionadas numerosas casas de protocolo. Eran sitios preparados para que el Comandante, Raúl y unos pocos dirigentes más descansaran durante sus visitas a las provincias. Por lo regular, están ubicadas en antiguas mansiones o fincas que fueron nacionalizadas al triunfo de la Revolución, por lo que no resultó tan difícil adaptarlas a esa nueva función. Otra cosa es el simbolismo que pudiera tener el hecho de que el Primer Secretario no viva en La Habana. Sería algo inédito en todos los años de Revolución, pero también lo es que la presidencia no esté en sus manos, así que como novedad sería solo una más”.

Un grupo de turistas fotografía la fachada del antiguo Cuartel Moncada, en diciembre de 2017. (Reuters)
Un grupo de turistas fotografía la fachada del antiguo Cuartel Moncada, en diciembre de 2017. (Reuters)

Una ciudad a la medida

Debido a su condición de segunda ciudad más importante del país, y a su valor simbólico, Santiago fue siempre punto habitual de destino para Fidel Castro. Allí transcurrieron buena parte de su infancia y adolescencia, y se produjo el hecho armado que cambiaría su vida y la historia cubana: el asalto al Cuartel Moncada en 1953, tres años antes del inicio de la campaña guerrillera definitiva.
Tras el ataque a esa fortaleza, Fidel se convirtió en la gran figura pública del país. Cinco años, cinco meses y cinco días más tarde, el derrocamiento del último dictador pronorteamericano dejaría en sus manos todo el poder del Estado y un inmenso rédito político, que se encargaría de hacer efectivo el 1 de enero de 1959. Esa noche, al proclamar el triunfo durante un discurso en el ayuntamiento local, pronunció una frase que desde entonces se esforzó por convertir en beneficios concretos: “Gracias, Santiago”.

Seis décadas después, Santiago puede enorgullecerse de un largo listado de títulos oficiales. Entre los más sobresalientes están el de “Ciudad Héroe de la República” y la “Orden Antonio Maceo”; en el lenguaje cotidiano se le suele llamar también “Cuna de la Revolución”. Por si fuera poco, en su cementerio se conservan los restos de los principales próceres del panteón nacional (a los que se sumó, en diciembre de 2016, el propio Fidel Castro), y en un poblado cercano se levanta la ermita de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona católica de la Isla.
Dichas razones han impulsado al Gobierno en su pretensión de convertir a la ciudad en una suerte de “Meca revolucionaria”. Lo que venía siendo práctica común durante décadas, en los últimos dos años ha cobrado una inusitada intensidad al amparo de excursiones organizadas por centros de trabajo o estudiantiles interesados en “rendir un tributo al Líder de la Revolución”.

Soldados montan guardia junto a la tumba de Fidel Castro  en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago, en diciembre de 2016. (EFE)
Soldados montan guardia junto a la tumba de Fidel Castro en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago, en diciembre de 2016. (EFE)

Privilegios de ser Santiago

En paralelo, se ha venido desarrollando un amplio programa de renovación urbana, “que se inició allá por 2008 con la construcción del nuevo acueducto y está lejos de concluir”, explica un funcionario de la Dirección Provincial de Economía y Planificación. Aunque también solicita discreción respecto a su nombre, “por razones que no hace falta explicar”, no se limita a enumerar algunos de los beneficios que ha recibido la urbe bajo la administración de Raúl Castro. “Santiago disfruta, junto a La Habana, de una condición administrativa ‘especial’. Tal vez en otro país pueda verse como algo intrascendente el hecho de recibir papas [patatas] a precios subsidiados o que cada cierto tiempo se renueve parte de la flota de ómnibus urbanos, pero en Cuba esos son privilegios que solo poseemos los habaneros y santiagueros", explica.
"Otro ejemplo son las viviendas que se entrega a los damnificados por huracanes. En otras provincias los esfuerzos se han concentrado en la adaptación de locales que ya existían o en la construcción de ‘células básicas’ (pequeños inmuebles conformados por un baño, una cocina y una habitación); aquí no nos hemos visto en esa situación, pues del presupuesto del Estado fueron aprobados los recursos necesarios para levantar más de diez mil nuevos apartamentos, y eso solo hasta ahora”, continúa la fuente.

Los más de 300 millones de pesos que en promedio anual se destinaron al municipio en el último lustro se han traducido en obras como la Avenida Patria, trazada en poco menos de dos años a través de la hasta entonces marginal barriada de San Pedrito. Representaba una inversión vital en la renovación urbana de Santiago, pues por ella habría de transitar el cortejo fúnebre de Fidel Castro rumbo al Cementerio Patrimonial de Santa Ifigenia. Hoy, es una de las principales arterias de la ciudad.
Las inversiones han ido a la par de la reafirmación de la “categoría política” de Santiago, que en el último lustro se ha convertido en escala habitual para la mayoría de los dignatarios extranjeros que visitan la isla. Desde el entierro de Fidel Castro, y siempre que se trata de un visitante “amigo”, el protocolo establece un rápido viaje desde La Habana y la colocación de una ofrenda floral ante el monolito donde reposan las cenizas de “El Comandante”.
En un país tan “centralizado” como Cuba esos acontecimientos no han escapado a las miradas observadoras. Mucho más cuando van acompañados por la completa modernización del aeropuerto de Santiago y el traslado de varias unidades militares hacia el perímetro urbano (entre ellas, una de tropas especiales). La decisión de mantener en su cargo al jefe local del Partido, pese a los “notables resultados de su trabajo” que le hicieron merecer el título de Héroe del Trabajo, parece apuntar en la misma dirección.

Pintada de apoyo a Fidel Castro en una pared de Santiago, en diciembre de 2016. (Reuters)
Pintada de apoyo a Fidel Castro en una pared de Santiago, en diciembre de 2016. (Reuters)

Las fechas del cambio

Desde el pasado 19 de abril el sistema de poder en Cuba funciona en circunstancias excepcionales. Entre las interrogantes que lo condicionan está la de los vínculos que habrán de establecerse el líder histórico y el nuevo mandatario.
Si bien no existe consenso respecto al tema, para investigadores como William LeoGrande, de la Universidad Americana de los Estados Unidos, el escenario más probable debe ser el de un paulatino traspaso de funciones. “[Raúl Castro] va a tratar de mantener el control sobre [el nuevo presidente Miguel] Díaz-Canel, pero no creo que esté dispuesto ni tenga actitud para querer estar omnipresente, agarrando las riendas del poder como hizo Fidel Castro hasta el día que murió”, señaló el experto en unas declaraciones recientes a la cadena BBC.

En su discurso de entrega del cargo, el todavía Primer Secretario del Partido anticipó sus planes de “visitar la otra provincia” después de acompañar “al actual presidente al desfile del Primero de Mayo en La Habana”. Aunque a continuación intentó rectificar la frase apuntando que también podrían aguardar por su presencia en otros territorios –“ya que ahora dispondré de más tiempo”– a prácticamente nadie en la isla le quedaron dudas sobre a qué provincia se refería en principio.
El traslado a Santiago de Cuba –ya sea temporal o de forma permanente– podría producirse en un contexto que va desde ahora hasta abril de 2021, pero sin duda tendrá como telón de fondo a alguno de los grandes “aniversarios cerrados” que se anticipan en el calendario de la Revolución. Los dos más significativos e inminentes tendrán por sede a Santiago: los aniversarios 65º del asalto al Cuartel Moncada y 60º del triunfo de la Revolución, el 26 de julio y el 1 de enero próximos. Incluso no resulta descabellado que el octavo congreso del Partido Comunista –pactado para abril de 2021– se singularizara a la vez por el traspaso de la máxima responsabilidad política y por desarrollarse fuera de la capital país, como sucedió en octubre de 1991. En aquella época Fidel Castro decidió organizar el encuentro precisamente en Santiago, “como un símbolo de continuidad revolucionaria frente a aquellos que en Europa traicionaban los ideales del socialismo”; treinta años más tarde, una línea retórica similar no sería para nada sorprendente.
Cualquiera que sea el caso, Raúl Castro nunca ha escondido su intención de ser sepultado junto a su esposa en una de las sierras cercanas a la ciudad que por décadas se ha blasonado de ser la “más revolucionaria” de Cuba. La misma a la que ha favorecido con numerosas obras públicas y un trato preferente, y donde varias veces ha asegurado sentirse “en casa”. No en vano, en marzo pasado, uno de sus distritos electorales lo convirtió en el diputado con mayor porcentaje de votos de la actual Asamblea Nacional. Además, nada le impide, desde la distancia, seguir controlando los hilos del poder.

No comments:

Post a Comment