El Gobierno de Donald Trump considera posibles sanciones contra el sector energético de Venezuela, incluida la petrolera estatal PDVSA, dijeron funcionarios de alto rango de la Casa Blanca, en lo que sería una escalada de los esfuerzos de Estados Unidos por presionar al régimen chavista.
La idea de golpear al corazón de la economía de Venezuela, que depende del petróleo para cerca de un 95% de sus ingresos por exportaciones, ha sido discutida en los altos niveles de la administración como parte de una amplia revisión de las opciones de Washington, pero los funcionarios aclararon que el debate continúa y que no hay acciones inminentes.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron a Reuters que Estados Unidos podría sancionar a PDVSA como parte de un paquete "sectorial". No obstante, indicaron que la Casa Blanca está actuando con cautela, consciente de que si se toma una medida sin precedentes como esa se podría profundizar la crisis económica y social del país petrolero.
Además, las fuentes consultadas por Reuters indicaron que la Administración Trump está preocupada por cualquier acción de empresas estadounidenses que provea de liquidez financiera a Venezuela, luego de que Goldman Sachs fue criticado por comprar USD 2.800 millones en bonos de la petrolera estatal del país sudamericano con un fuerte descuento.
La oposición política en Venezuela y algunos legisladores estadounidenses condenaron la compra de los bonos y la consideraron una manera de aliviar las estrechas cuentas del régimen de Nicolás Maduro, cuyo manejo económico está en crisis.
"Estamos preocupados por cualquier acción que provea oxígeno al status quo", dijo uno de los funcionarios hablando bajo condición de anonimato. "Preferiría que no se hiciera", agregó.
Un segundo funcionario de la administración dijo que las compañías estadounidenses que estén haciendo inversiones en Venezuela debería "pensar moralmente lo que están haciendo".
Los funcionarios dijeron que no sabían si la administración Trump había presentado sus reparos directamente a Goldman Sachs.
Goldman Sachs no respondió un pedido para comentar esta situación. El banco con sede en Nueva York respondió la semana pasada que nunca negoció directamente con autoridades de Venezuela al comprar los bonos de la petrolera PDVSA por un valor reducido.
La estrechez de la economía venezolana, acentuada por los bajos precios del petróleo, ha vuelto al Gobierno más dependiente de acuerdos financieros o ventas de activos.
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