Tuesday, June 6, 2017

LA ABUNDANCIA EN U.S.A.




Por Esteban Fernández
6 de junio, 2017
¡Qué clase de abundancia hay en los Estados Unidos! A veces ya estamos tan acostumbrados que ni cuenta nos damos de la gran abundancia que existe en este país. Hacía más de un año que yo no comía sardinas y de pronto me entró el capricho de comerme unas sardinitas, entré al market “de corre-corre”, le pregunté “dónde están las sardinas” al primer empleado que vi y me dijo “En la línea 8”, fui para allá pensando agarrar una latica como un cohete y… de eso nada mi hermano. Lo que había allí era un MUNDO DE LATAS DE SARDINAS.
Sí, había sardinas en aceite, en agua, en tomate, con mostaza, sardinas con picante y sin picante, y había más de 80 diferentes marcas de sardinas provenientes de un montón de países. Ahí estuve más de media hora sin poderme decidir por cual lata me iba a llevar. Creo que hay más sardinas en el Ralphs que en un océano.
Y aquí todo es igual. Usted quiere una caja de Corn Flakes y se encuentra ante un millón de cajas de todos colores, de todos sabores, con azúcar, sin azúcar, mil marcas. Yo me acuerdo cuando yo llegué de Cuba ( y ya en esa época me sorprendí de la abundancia) solo veía la marca de Corn Flakes “Kellogg” y ahora está “Kellogg” y 14 mil marcas más.
Con los detergentes pasa lo mismo. ¿Usted no cree que con 4 ó 5 marcas de líquidos para lavar los platos son más que suficientes? pero hay con olor a limón, con olor a naranja, con olor a menta, con olor a coco. Por favor, yo quiero que los platos en mi casa sólo huelan a limpio, no me interesa para nada que huelan a frutas.
Igual pasa con los jabones. 20 mil diferentes marcas de jabones. Les juro que anoche escuché un anuncio del jabón Zest que tienen uno nuevo CON OLOR A MANGO. ¿Quién les dijo a los gerentes de la Zest que nadie tiene la menor intención de oler a mango? Y con lo mucho que a mí me encantan los mangos, me parece que una noche medio dormido entro al baño, huelo el jabón y le meto una mordida.
Y la abundancia de la comida es increíble ¿Usted nunca ha hecho, sin darse cuenta, la DIETA DE LA ABUNDANCIA? Es decir, no comer porque hay tantos alimentos en nuestro entorno que no nos decidimos por ninguno.
Sí señores, y tenemos hambre, y nos montamos en el carro, y vemos un lugar de Pizzas (es mas, 100 lugares de Pizzas) y decimos “No, no, que va, ya he comido 4 veces Pizzas este mes”. Y le pasamos con desprecio por delante al “Pollo Loco” porque “ya tenemos el pollo hasta la coronilla”. ¿Comida mexicana? No “si ayer mismo comí en “El Torito”, ¿Comida cubana? No “si eso es lo que como en mi casa todos los días” “Que va, de eso nada, estoy súper aburrido de Mc Donalds y de Burger King y de la comida china”…
¿Cuantas marcas diferentes de carros hay? Y cada marca tiene como 20 modelos diferentes. El otro día mi hija me dijo: “El auto que me gusta es el Infiniti” Y me dio pena decirle que yo no sabía si eso era una marca o un modelo de carro.
Como ya no saben que inventar les aseguro que escuché (no lo soñé) que van a fabricar un papel higiénico color rojo. Créanme que no les miento. Y esa es la imbecilidad más grande que se le puede ocurrir a un ser humano. En mi opinión es suficiente con pápeles higiénicos blancos con la efigie de Fidel Castro.
Y cuando usted se para delante de los refrigeradores donde tienen la leche se vuelve loco de la enorme cantidad de diferentes tipos de leche que hay allí. Hay hasta una especial para los que no toleran la leche. Y ¿no será mejor que los que no toleran y le hacen daño la leche NO TOMARLA Y SANSEACABÓ? Para mí que aquí hay demasiada abundancia de abundancia.

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