Friday, June 9, 2017

ECONOMISTA CUBANO PREDICE MALOS DIAS PARA LA ISLA


Malas noticias del consumo de electricidad



Noche en La Habana. (CNN)

La Oficina Nacional de Estadística de Cuba (ONEI) acaba de publicar un interesante informe relativo a la actividad en el sector de la energía de la economía castrista en 2016, titulado "Electricidad en Cuba: indicadores seleccionados enero-diciembre 2016".
Nos encontramos ya a mediados de año 2017 y todavía existen lagunas importantes de información para el análisis de la coyuntura de la economía de la Isla, así que cualquier dato que ofrezcan las autoridades, aunque sea a cuentagotas, será bien recibido.
La publicación ha sido presentada con esmero. Y dada la estrecha relación que el consumo de energía tiene con la actividad económica, presente y futura —que sabemos por datos oficiales del régimen que se encuentra en recesión desde mediados del año pasado—, la información publicada por la ONEI presenta un notable interés, ya que nos ofrece una idea más precisa de la magnitud del desplome de la actividad económica en Cuba y permite valorar las previsiones a medio plazo de la misma.
De acuerdo con los datos ofrecidos por la ONEI, el consumo de electricidad en Cuba se situó en 2016 en 15.182 gigawatt hora. El dato en sí no dice gran cosa si no se realiza una comparación con el ejercicio precedente. Lo primero que llama la atención es que la publicación de la ONEI citada no mencione el dato del año anterior. No pasa nada. Lo buscamos en el Anuario Estadístico de Cuba de 2015 y, ¡sorpresa!, nos encontramos que el consumo de electricidad ese año alcanzó 20.288 gigawatt hora.
Es decir, en un solo año, de profunda recesión y que algunos estimamos que está muy cerca del denominado Periodo Especial el consumo de electricidad en Cuba cayó un 25,2%, una cuarta parte de lo consumido el año anterior. Un desplome de una magnitud suficiente permite valorar la actual fase de contracción que experimenta la economía como una de las más graves de los últimos 20 años. Una contracción de esta magnitud está paralizando y cuestionando todo el proceso de idas y venidas con los llamados LineamientosConceptualizaciones y demás majaderías. Y lo que es peor, el dato es de suficiente envergadura para precisar que los próximos meses pueden ser incluso peores.
Si se desglosa el consumo por sus dos componentes principales, el estatal y el privado, se observa que experimentan dinámicas diferentes en el periodo considerado.
El consumo estatal, que representa nada más y nada menos que el 43% del total (lo que ofrece una idea de la notable concentración que representa el Estado en la economía castrista), cayó un 29,6%, cuatro puntos porcentuales más que la media, pasando de 8.648,5 gigawatt hora en 2015 a 6.085,8 gigawatt hora en 2016. En una economía como la castrista, donde buena parte de los bienes y servicios que se entregan a la población se producen en el sector estatal, este dato no es nada bueno. Todo lo contrario.
Por su parte, el consumo privado, donde se encuentra el residencial, por el contrario, experimentó un aumento moderado, pasando de 8.468,3 gigawatt hora en 2015 a 8.792,1 gigawatt hora en 2016, un 3,8%.
Este desigual comportamiento entre los dos indicadores viene a confirmar que el régimen está evitando que el duro ajuste en la economía recaiga sobre los particulares, mediante políticas discriminantes para evitar un estallido social, y en cambio, es el Estado, que continúa siendo eje fundamental de la economía, el que se ha visto sometido a un duro ajuste en términos de consumo de electricidad, con su correlato de caída de la actividad pasada y futura.
Los analistas de coyuntura saben que el desplome en el consumo total de energía eléctrica correlaciona con la recesión de la economía, y además, permite identificar en términos de comparación con la serie histórica ofrecida por ONEI, que el consumo registrado en 2016 en la economía castrista ha disminuido nada más y nada menos que a los niveles del lejano año 2000, cuando la cifra se situó en 15.032,2 gigawatt hora. Es decir, el consumo de electricidad ha descendido a las cifras de hace 16 años.
Desde entonces hasta 2015, salvando el breve paréntesis del bienio 2004 y 2005, el consumo anual de electricidad había estado aumentando a un ritmo medio del 2,3%, desde la cifra antes citada hasta los 20.288 gigawatt hora de 2015. En ese sentido, la intensa caída registrada en 2016 es una ruptura de la serie histórica que tendrá consecuencias especialmente negativas sobre el diseño y ejecución de políticas económicas.
La elevada dependencia del petróleo procedente de Venezuela, sin haber previsto situaciones de interrupción de los envíos como la que se está presentando en la actualidad, y la falta de una estrategia para implementar energías renovables en la Isla, suponen las pésimas cifras que hipotecan el crecimiento económico y suponen más privaciones y carestías para los cubanos.
Lo peor de todo es que, tal vez, el escenario más negativo, que algunos sitúan en los próximos meses, no ha llegado aún. Los cubanos deberán apretarse más aún el cinturón. Tal como nos indica el consumo de electricidad, la parálisis económica está muy próxima.

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