Wednesday, April 26, 2017

EL CHINO DE ORO

ICLEP-COCODRILO CALLEJERO: EDITORIAL: Un chino de oro.

                                       Policlínico Juan Gualberto Gómez, Los Arabos
Foto de archivo
Los Arabos, 26 de abril,2017
El miércoles 29 de marzo en el centro asistencial sanitario de Los Arabos, conocido por los habitantes de la zona como policlínico municipal, pasada las 10 de la mañana, se presentó un extranjero de rasgos asiáticos con una herida en un pie. El lugar estaba abarrotado de nacionales, incluyendo niños y ancianos, con distintos tipos de dolencias. Aun así, la gente se apartó -haciendo gala de altruismo y hospitalidad como mandan las normas de buena voluntad- para dar paso prioritario al paciente foráneo.
Sin embargo, el suceso, que comenzó con un gesto humilde practicado por la gente del lugar, terminó en airadas protestas. Todas las enfermeras y los dos médicos que estaban de guardia ese día se fueron a donde el herido extranjero; dejando desatendida el resto de la instalación por más de una hora, incluyendo parte del servicio de urgencias. Una anciana, al sentirse al borde del colapso, víctima de una crisis respiratoria, la cual necesitaba de la aplicación inmediata de una inyección, maldijo el exceso de pavoneo con el forastero en detrimento de los naturales. “Ni que el chino fuera de oro”, concluyó la señora.
Es preciso un llamado a los funcionarios que ostentan responsabilidades al frente de servicios públicos, algunos tan sensibles como las prestaciones sanitarias, para ajustarse a la medida de la sensatez cuando de igualdad entre seres humanos se trata. Al visitante, ese que llega a nuestra casa ávido de lo ajeno y de la palma real, se debe atender con la cortesía que dicta el momento, pero nunca por encima de la gente humilde de pueblo. El trato debe ser igualitario; de otra manera, lejos de congraciarnos con el visitante, ofrecemos un espectáculo humillante.
Lamentablemente, episodios como este se suceden a diario en nuestro pueblo. Turistas, por lo general residentes cubanos en el extranjero, que después de atiborrarse de cervezas en el llamado servi de la carretera, a la entrada del pueblo, conducen de forma irresponsable y nadie los detiene para el inevitable llamado a la cordura. Sólo basta llevar un carro moderno y lucir la T –de turista- en la chapa del auto para que todas las avenidas se abran de forma milagrosa. Establecimientos, donde se margina al nacional frente al extranjero porque su salario no alcanza para dejar la clásica propina.
Como la informática que ha hecho metástasis en el mundo moderno, esta es la nueva situación que hoy se vive en muchos lugares de Cuba. Hacemos este llamado oportuno y no es cuestión de actuar con groserías; el cubano siempre ha sido generoso, conversador y buen anfitrión, se trata de un viejo axioma cristiano: ningún ser humano merece ser humillado a cambio de un puñado de dólares, por muchas divisas que necesite un país.

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