Thursday, January 5, 2017

LOS CUBANOS SUFREN LA FALTA ENDÉMICA DE MEDICAMENTOS

ICLEP-COCODRILO CALLEJERO-EDITORIAL:  La falta de medicamentos.

A pharmacist arranges boxes of medicine in a drugstore in Caracas January 4, 2011. Venezuela's government warned on Monday it was on the lookout for "speculators" after its second devaluation of the bolivar in less than a year stirred fears of price rises in the South American OPEC member nation. Economists fear prices will soar now the government has eliminated the strongest foreign exchange rate, of 2.6 bolivars to the dollar, that the government had preserved for essential imports, including food staples and pharmaceuticals. REUTERS/Gil Montano (VENEZUELA - Tags: POLITICS BUSINESS HEALTH)
Los Arabos, 5 de enero, 2017
Hoy, existe un tema escabroso, planteado en cuanta asamblea de rendición de cuentas se haya realizado en Los Arabos y en ocasiones de tan manido no muy bien registrado, que afecta de forma sensible a la comunidad; donde resultan más lastimadas las personas de mayor edad.
Nos referimos al largo periodo de espera a que son sometidos los pobladores, en su inmensa mayoría ancianos, que por necesidad deben adquirir algún tipo de medicamento en las farmacias locales.
Para ser justos, las autoridades, en determinadas ocasiones específicas han determinado palear el asunto, pero desafortunadamente han errado en solución. El pensamiento elemental tributa a la dirección de abrir nuevos locales. Sin embargo, ya eso se ha hecho y continúa el problema. Pues, no se trata de disponer de nuevas instalaciones, sino de la concepción de funcionamiento que se tenga en cada una de ellas.
Por lo general, en el mostrador, frente al público, escasean los empleados. El grueso del personal permanece detrás, entre bambalinas, enredados entre múltiples papeles para supuestamente garantizar el control; y con este las fugas de medicamentos.
El tránsito de una aspirina desde el almacén hasta el mostrador se convierte en un camino tortuoso. Sin embargo, todos sabemos que esto no es sello de seguridad; ni evita que cuando dicho medicamento escasea no aparezca en la calle, en manos de los revendedores.
Ya, en el mostrador, otra serie de controles hace más dramática la espera. Sin mencionar que cuando se coincide con horario de merienda, almuerzo o cena, solo se queda una empleada frente al enjambre de acciones. Situación que genera un clima lamentable de desesperación, desmayos y críticas despiadadas en contra de la instalación y del sistema sanitario.
No somos del criterio que con nuevas instalaciones se resuelva el problema. Nuestros enfermos y ancianos precisan algo más de consideración. Con funcionarios in situ que realmente muestren interés por lo que hacen y un poco de amor para el necesitado, el enredo y los cuellos de botellas tienen solución. Quizás, en determinados momentos, destinar más empleados hacia el mostrador. Al final, el exceso de papeleo no es garantía del cese de los delitos en el tema de los medicamentos.

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