Wednesday, January 11, 2017

LA CEIBA EMBRUJADA DE FIDEL CASTRO



Un árbol que todavía se yergue en una apartada zona de La Habana fue “trabajado” para el comandante

Ceiba (YouTube)
Ceiba (YouTube)
Cubanet
Luis Cino Alvarez
La Habana, 11 de enero, 2017
En un parque del reparto Bahía, al este de La Habana, custodiada por jardineros, babalaos y segurosos, se yergue una ceiba que hace más de ocho años santeros oficialistas “trabajaron” para que le diera larga vida a Fidel Castro.
Por entonces, hacía dos años que el Comandante, gravemente enfermo, se había visto obligado a traspasar el poder a su hermano, el general Raúl Castro.
La ceiba fue trasplantada en ese parque al amanecer del 13 de agosto de 2008, el día en que Fidel Castro cumplió los 82 años.
Era un martes, que, según aseguran los babalaos, por ser el día del Diablo es el idóneo para hacer trabajos de santería.
La ceiba, que tendría entonces aproximadamente la edad del Comandante, fue traída del patio de la casa de una madrina que había fallecido hacía poco, a muy avanzada edad, y que era famosa por sus poderes.
Antes que amaneciera, los babalaos sacrificaron y ofrendaron a los santos, en el mayor secreto y con solemnidad, varios gallos negros y una jicotea para que “recogiera todo lo malo”. Luego rociaron el tronco del árbol con la sangre de los animales.
Cuando salió el sol, trasladaron la ceiba consagrada al parque y la plantaron entre toques de tambores y cantos a Olodumare, que para los yorubas es el creador de todo y el dueño de los destinos.
En aquella ceremonia participaron 50 babalaos, que antes de dar 16 vueltas al árbol, rogaron para que el Comandante se repusiera de su enfermedad y viviera tanto como la ceiba.
La ceiba, que para los santeros es la reina de los palos sagrados, vive cientos de años. Fidel Castro duró hasta los 90. Murió el pasado 25 de noviembre. Y la ceiba de Bahía sigue en pie. Es probable que esté allí por mucho tiempo. No tanto porque los que ordenaron colocarla allí crean que pueda servir para eternizar al castrismo, sino porque se dice que los orishas castigan con severidad al que se atreve a derribar una ceiba. Y ya se sabe cuán supersticiosos somos los cubanos. Aunque no creamos demasiado en “esas cosas”, pero por si acaso…
Esa ceiba de Bahía siempre me ha recordado la que fue plantada por órdenes de Gerardo Machado en el Parque de la Fraternidad en 1928 y que todavía sigue allí.
Bajo las raíces de esa ceiba enterraron una nganga que fue preparada, también un martes, por los más renombrados mayomberos y ganguleros que Machado pudo encontrar. Contenía huesos de locos y asesinos, tierra de cementerio ligada con tierras de 21 países de América y una piedra hallada en un lugar donde cayó un rayo.
He escuchado a varios santeros asegurar que “aquel trabajo de brujería de Machado desgració a Cuba para siempre, la dejó maldita”.
¿Será la ceiba de Bahía el remate de aquel daño? ¿Seremos castigados por haber defraudado las expectativas desmesuradas del Comandante? ¿Se nos cerrarán los caminos a la libertad y el progreso? ¿Estaremos condenados a correr y no llegar?
luicino2012@gmail.com

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