Saturday, January 28, 2017

EL SILENCIO CÓMPLICE DE LA IGLESIA CUBANA. CUBA CAMBIOS PARA QUÉ





La oposición en la Isla ha perdido todas las esperanzas de que la jerarquía eclesiástica tenga una postura noble y consecuente

Raúl Castro junto al Arzobispo de La Habana, Juan García Rodríguez
Raúl Castro junto al Arzobispo de La Habana, Juan García Rodríguez
La Habana, 28 de enero, 2017
Angel Santiestéban
 Quienes creyeron que las cosas serían diferentes tras la visita del presidente Obama a la isla se equivocaron, y quien lo dude que haga recuentos, que piense en las burdas acciones que contra la disidencia se cometen cada día. El entonces presidente de los Estados Unidos prometió defender los derechos humanos en la isla, exigir que se respetaran los espacios de la oposición, eso le manifestó a Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, y también a Guillermo Fariñas, pero nada de eso ocurrió.
En una reunión que sostuvo el presidente con líderes de la oposición, pudo constatar la inflamación que exhibían las manos de Antonio Rodiles, las miró y también supo que eran los golpes que recibiera de la policía la causa de tal hinchazón. Obama miró y fingió entender para callar más tarde, pero quizá eso no sea tan importante, porque a fin de cuentas este no es su país; peor es el silencio de otros que podrían denunciar, gritando, lo que realmente ocurre en esta isla, que hasta parece olvidada por Dios.
Y si así no fuera, que alguien me explique por qué se ha prohibido a las Damas de Blanco asistir cada domingo a misa, a esas celebraciones en la iglesia de Santa Rita. ¿Acaso ellas no son hijas de Dios? A esas mujeres no les permiten dar más de cinco pasos fuera de sus casas; uno más y aparecen las tropas represoras que las humillan y golpean brutalmente. Y de nuevo aparece el silencio, un silencio cómplice de quienes debían levantar su voz.
Imaginemos cuánto podría hacer Juan García Rodríguez, Arzobispo de La Habana. Mucho podría hacer, pero no hace otra cosa que propiciar el silencio, y actúa como si esas vejaciones no fueran de su incumbencia. Sin dudas el nuevo jefe de la Iglesia cubana seguirá el camino de su predecesor, este, como el otro, se plegará al poder totalitario, olvidando incluso que es hijo de un preso político. Y cómo puede hacer silencio un hijo que tuvo a su padre preso por el simple hecho de pensar diferente a lo establecido por la dictadura. No hay dudas de que este nuevo jefe de la Iglesia cubana solo se siente hijo de Dios, y yo me pregunto si Dios lo mirará con buenos ojos.
La Iglesia cubana calla, y quizá hasta aplaude a las autoridades policiales que no permiten a las Damas de Blanco llegar hasta la iglesia de Santa Rita. Aunque Jaime Ortega sufrió en carne propia el injusto encarcelamiento en aquellos campos de concentración que fueron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), se hizo cómplice luego del mismo régimen totalitario que lo mantuvo allí, y hasta fue capaz de negar que en Cuba existieran presos políticos, aun cuando él mismo había visitado a algunos en su encierro, y hasta les prometió mediar con las autoridades, lo que jamás hizo.
Este Ortega, en una frívola entrevista, llamó “mujeres que visten de blanco”, a aquellas valientes señoras, y todo por no pronunciar el “Damas” que las distingue. El Cardenal no debió creer que damas eran, como indica una de las acepciones del diccionario de la Real Academia Española, mujeres nobles y distinguidas, para él sería más cómodo usar la cuarta de las acepciones, esa que dice que dama es la actriz que desempeña el papel principal de una comedia. Él las llamó “mujeres que visten de blanco”, y perdió la oportunidad, quizá histórica, de enunciar el verdadero apelativo de esas damas.
No es por gusto que la oposición perdió todas las esperanzas de que la jerarquía eclesiástica tenga una postura noble y consecuente. Hoy se conforma la Iglesia cubana con no ser atacada como ocurrió después del triunfo comunista. La Iglesia de este país baja la cabeza para sobrevivir, baja la cabeza para que sus templos no vuelvan a ser cerrados, para que los curas no sean expulsados, y es así como olvidan su verdadera esencia, cuidando sus perfume, es decir sus esencias, para volver a usar la primera y la cuarta de las acepciones que tiene esa palabra en el diccionario de la lengua española.

CUBA, CAMBIOS PARA QUÉ 

 ¿Cambios?

Por Pedro Corzo
Miami, 28 de enero, 2017
Asumir responsabilidad por los fracasos demanda integridad y coraje, condiciones que le han faltado a la dinastía de los hermanos Castro, porque a pesar de los ingentes esfuerzos del ex presidente Barack Obama por reducir las restricciones económicas impuestas por el embargo a Cuba, el gobierno de la isla sigue responsabilizando a Estados Unidos de su ruina.
La abstención del gobierno estadounidense en la votación en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el embargo a Cuba, como anteriores medida de la Casa Blanca que facilitaron las relaciones económicas entre los dos países, no han sido respondidas con reformas estructurales que favorezcan la democracia económica y política en la isla. 
Por el contrario, La Habana ha demandado más  concesiones a Washington, sin eliminar las legislaciones vigentes que restringen los derechos económicos, sociales y políticos de sus ciudadanos.
El canciller de los Castro, demandó entre otros consentimientos, que Estados Unidos empiece a importar productos o derivados elaborados por empresas estatales y que permita a entidades gubernamentales, bancos y empresas,  abrir cuentas en bancos estadounidenses.
El régimen ha presentado muchas más demandas, exigencias para expresarlo con más propiedad, pero todas tienden a favorecer al gobierno y no a la población.
El propio ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca,  ha dicho que el gobierno de Estados Unidos -a pesar de las muchas limitaciones que fueron suprimidas por la Casa Blanca- es el responsable de que Cuba no haya cumplido su plan de crecimiento económico por haber endurecido el embargo.El totalitarismo insular confunde, a propósito, la condescendencia con debilidad. Juega al jaque mate, no entiende de una negociación en que las partes acuerden tablas, porque en su estrategia hacer concesiones es igual a la derrota.Sin duda alguna la política de Estados Unidos hacia Cuba resta herramientas al arsenal retorico del régimen, pero La Habana nunca ha actuado en base a lo que dicen o hacen otros gobiernos,  sino en base a sus intereses, el castrismo nunca ha requerido pretexto para hacer lo que ha estimado conveniente para subsistir, afirmación que se sostiene en los 58 años que lleva en el poder.Por muchas concesiones que haga la Casa Blanca nunca la dictadura dispondrá medidas que afecten el entramado legal que criminaliza a la oposición y a las actividades económicas independientes más allá de la gestión artesanal. La nomenclatura cubana abriga la convicción que un individuo con bienes que superen las condiciones de supervivencia,  es un riesgo para su estabilidad. 
El presidente Barack Obama hizo todo lo posible por restarle al embargo el mayor número de herramientas,  pero la dictadura demanda la derogación de esa medida de forma completa sin hacer cambio alguno, aún más, estudia muy detenidamente los pro y los contra de las decisiones que a su favor pueda decretar Washington,  porque tiene una gran aprensión a que una disposición no correctamente analizada afecte su sobrevivencia.
 El propio Ben Rhodes,  alto funcionario del gobierno del presidente  Obama, dijo que “En materia de derechos humanos, sin embargo, no hemos visto los mismos progresos”, "Todavía el gobierno cubano acosa y detiene a los opositores pacíficos; es cierto que se han liberado algunos presos políticos y hay cierta flexibilidad en alguno puntos, pero en general el respeto a los derechos humanos no han alcanzado el nivel que nosotros esperamos”, en conclusión la Casa Blanca actuó  a futuro con pleno conocimiento del presente y del pasado.En su discurso ante Naciones Unidas, la antigua representante estadounidense Samantha Power, solo pudo enumerar las decisiones de Estados Unidos en relación a Cuba, no expuso ninguna que el gobierno de la isla haya dispuesto a favor de sus ciudadanos pero afirmó que Washington en dos años modificó  "las normas de aplicación del embargo seis veces". 
Power agregó, “Estamos profundamente preocupados por las graves violaciones de los derechos humanos que el gobierno cubano sigue cometiendo con impunidad contra su propio pueblo, como la detención arbitraria de quienes critican al gobierno; la amenaza, la intimidación y, a veces, la agresión física a los ciudadanos que participan en reuniones y marchas pacíficas; y la severa restricción del acceso que tiene la gente de la isla a la información externa", a pesar de ese conocimientos las aquiescencias nunca disminuyeron.No importan las concesiones que hagan Estados Unidos, la Unión Europea o cualquier organismo internacional, el régimen tiene la convicción que los cambios pueden significar la pérdida del poder y ese evento no está en la hoja de ruta del castrismo.

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