Wednesday, January 25, 2017

EL CUBANO NECESITA PROTESTAR, PERO EN LA ISLA

eltoque.com
La Habana, 25 de enero, 2017
La noticia de que la Ley de pies secos-pies mojados y el Programa Parole para los médicos cubanos, quedan sin efecto alguno, es titular de los grandes medios y punto de polémica en las redes sociales. Para los cubanos, representa la ruptura con una ley de dos caras, que ofrecía beneficios a los que llegaban, a un precio demasiado alto para muchos: la propia vida.
Diseñada para un país con un trato especial, al que casi el mundo entero le pone trabas con los visados; la ley era un canto de sirena, que llamaba a familias enteras a asumir el riesgo, a partir de argumentos que convertían el peligro en opción. Sus concesiones estaban estructuradas como premios al sufrimiento, ya fuera en el mar, en la selva, en alguna frontera o en algún punto de la peligrosa travesía.
Siempre que algo cambia, pienso en los que deben adaptarse y empezar de nuevo a replanteárselo todo, bajo otras reglas del juego. A veces pienso en cómo se sintieron los que estaban presos por llevar la moneda prohibida, el día en que se declaró que ya no era delito. O los que regañaron por escuchar al grupo de música inglés, el día que inauguraron la estatua de su vocalista en el Vedado. O los parametrados cuando sus pecados ya no eran tan graves… Es así, las leyes siempre cambian y dejan a una parte desamparada o reivindicada en su propio final.
La decisión, como estocada final a la Isla, no creo que se haya tomado en nombre de los muertos que quedaron en el mar en tiempos de balseros o los que quedaron en la selva en tiempos de la crisis migratoria de cubanos por Centroamérica. Darle ese enfoque parece un acto de  amor. Despareció la Ley de Pies Secos y Pies mojados, pero sigue la Ley de Ajuste Cubano, sigue existiendo un premio al final del camino, lo que cambió no fue el premio, sino el sacrificio.
Ya no es requisito lanzarse al mar o caminar la selva, ahora tocaron un punto más neurálgico para el cubano, el premio es para el que proteste, para el que demuestre que de verdad se lanza a la travesía porque algo molesta, para el que diga que se va porque de verdad trató y trató y la economía no cambió y los problemas siguieron. Demostrado está que el cubano puede hacer un recorrido de 90 millas sobre una cámara de camión, lo que no se ha podido probar es que el cubano tenga el valor de protestar, no creen en esa probabilidad ya, ninguna de las dos partes.
Al cubano le queda sentarse a ver el estreno de la película protagonizada por Donald Trump, hablar de qué va a pasar ahora con los que van a volver con una mano delante y otra detrás. Los que ya están así por H o por B, rezar porque la ley sirva para que la embajada aumente el número de visados de turismos y pensar en modos de encontrar respuestas que estén en consonancia con lo que somos: un pueblo que a pesar de todo, se reconoce en el mundo entero por ser muy culto e instruido.

No comments:

Post a Comment