Monday, December 19, 2016

UNO SE PREGUNTA ¿CÓMO MURIÓ FIDEL CASTRO?

¿Cómo murió Fidel Castro?

Se habla de la existencia de un video con el momento en que el dictador cubano exhalaba su último aliento

En Punto Cero
Cubanet
Osmar Hernández
La Habana, 19 de ic, 2016
 Dicen que fue alrededor de las 6 de la tarde del 25 de noviembre que a Fidel Castro le dio un primer infarto. Aunque pronto fue estabilizado y los médicos opinaban que lo rebasaría, horas después sobrevino el episodio fatal.
Personas que viven cercanas a la zona donde residía el dictador afirman que ese día fue redoblada la vigilancia en el lugar y que, al caer la noche, vieron un inusual movimiento de autos, entre ellos los de Raúl Castro, que les hizo sospechar que algo grave ocurría.
Es difícil saber si los rumores son ciertos porque todo cuanto sucede en el seno de la “familia real” es secreto de Estado y palabras como vejez, decrepitud, enfermedad o muerte han sido proscritas de ese desmejorado glosario de términos que sirve de pauta a la “fábrica de ideas” del Partido Comunista.
Se sabe, y ya no son rumores, que en las redacciones de los periódicos y revistas oficiales, así como en la televisión cubana fue prohibido desde hace más de diez años la publicación de imágenes de Fidel Castro que no hubieran sido supervisadas por, llamémosle de alguna forma, un “departamento de imagen” administrado desde el Comité Central del PCC y, por ende, desde la Seguridad del Estado.
La iniciativa de filtrar las fotos del anciano se ha dicho que nació en aquellos días cuando al caudillo se lo vio rodar por el piso, luego de bajar de una tribuna. Otros afirman que fueron los sucesivos desmayos en público que antecedieron al aparatoso derrumbe que tanto difundieron los medios. Sin embargo, los periodistas más viejos aseguran que el verdadero origen fue durante el proceso de adaptación a la prótesis dental que usaba.
Un viejo colega del llamado “órgano oficial del PCC”, el único periódico que circula oficialmente en Cuba (puesto que los otros, ya sean digitales o impresos, no son más que el mismo perro con diferente collar) dice haber sido testigo de la primera vez que a Fidel Castro se le escapó de la boca la dentadura postiza en medio de una intervención en el Palacio de Convenciones.
Dice que nadie se atrevió a reírse del incidente, es decir, a exteriorizar la risa, ni siquiera a hacer comentarios pero que aun así el abochornado lanzó golpes contra una mesa y ordenó de inmediato retirar las cámaras a la prensa que cubría el evento.
Ya por esos años se comenzaba a extender el uso de teléfonos móviles con capacidad de hacer fotos relativamente buenas, de modo que una medida agregada, para manejar la imagen en decadencia de Fidel Castro, fue prohibir que las personas, aunque fueran de su círculo cercano, se acercaran a él con cualquiera de estos aparatos.
En las pequeñas reuniones, les eran retirados incluso a los ministros. En los actos más concurridos, como los celebrados en grandes salas, se monitoreaba minuciosamente el uso de los celulares no tanto por el temor a que un kamikaze activara algún dispositivo remoto, sino por la pesadilla de que fuesen capturados y difundidos  los signos del ocaso.
La censura alrededor de la imagen de Fidel Castro, en los últimos años, alcanzó a rozar la paranoia, tanto es así que pocos alcanzaron a ver el cadáver del nonagenario que, casi de inmediato, fue cremado en ceremonia secreta.
Tanto ha sido el cuidado alrededor de la “naturaleza inmortal del líder” que ni siquiera se expusieron sus restos ni se trasmitió en tiempo real todo el recorrido de la caravana, a pesar de que un helicóptero con reporteros la sobrevolaba, lo cual provocó el rumor de que no fueron las verdaderas cenizas las que recorrieron la isla sino una caja vacía o con los despojos de cualquier pobre diablo.
Se habla de la existencia de un video con el momento en que Fidel Castro exhalaba su último aliento, muchos dudan que sea genuino. Aunque simulado, todos lo buscan en los bancos de película para, en secreto, en la intimidad del hogar, contemplarlo una y otra vez, como hicieran con aquel video de la caída.
No sé si será por morbosidad o por algún sentimiento reprimido de esos que oscurecen el alma, pero ya se escucha decir a algunos bromistas que la mejor imagen de Fidel Castro que les gustaría retener en sus memorias es esa, exclusiva, que habita solo en los recuerdos del funerario que lo introdujo en el crematorio y vio las llamas consumir el cuerpo. Creo que la represión excesivamente prolongada de los sentimientos, sobre todo en los gobiernos totalitarios, puede hacernos demasiado crueles.

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