Tuesday, October 4, 2016

CUENTO DESDE LA CRIPTA: EL NOBEL

Si se lo dieron a Obama, bien me lo pueden dar a mí
 
Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York

Llegaron todos sudados a la "urgente convocatoria" de El Jefe.
Los componentes de la Cúpula Gobernante ya habian perdido la costumbre de las reuniones, sencillamente porque no había muchos temas que tocar... todo marchaba viento en popa con los gringos y había que solo que ratificar en siete reuniones, los siete pactos que quedaban con la actual administración estadounidense.
El Jefe los esperaba con bastante mal humor, reflejado fielmente en su cara de tortuga milenaria.
Había ido a "organizar" lo que se podía hacer con el huracán Matthew, pero se había dado cuenta que si no había podido dar pie con bola con los anteriores fenómenos ciclónicos, mal podía enfrentar lo que ya venía.
Los estragos de  Patricia, Gustavo, Ike y Sandy aún se podian ver en las casas destruidas y nunca reparadas por toda la Isla...
-Podríamos decir que los huracanes los programa el Enemigo, sugirió uno de los presentes, que no levantó la mano para pedir la palabra y quedó anulado.
-No me preocupa el huracán, tronó el Jefe.
-Pero por si acaso, pedimos ya que el próximo llevara su nombre, dijo el más Guataca.
-Digo y repito que no es el mal tiempo ni los nombres de los huracanes lo que me preocupa, dijo el Jefe.
-Y ¿qué es entonces, Presidente? preguntó solícito el Jefe de Relaciones Públicas.
-El Nobel, para el que ya había mandado a hacer una repisa para colocarlo,  respondió el Jefe, que no sabía que el premio era una medalla y no una estatuilla como el Oscar, por ejemplo.
-Claro, con esto del "saperoco" Colombiano del referendo en que ganó el no,  se enfuman prácticamente las posibilidades de ganar el premio Nobel de la Paz-compartido, donde Ud. era uno de los candidatos seguro, expresó el Comandante Balde, quien viajaba constantemente a Venezuela a arreglar la luz y se le había pegado la manera de hablar de Nico.
-Pero yo creo que no debe perder las esperanzas, manifestó el más Guataca, recuerde que el Nobel de la Paz se lo dieron a Obama.
-Si se lo dieron a Obama, bien me lo pueden dar a mí, gritó esperanzado el Jefe...
Entonces, todos aliviados se levantaron y fueron a felicitar al brillante compañero por recordarlo.

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