Wednesday, September 7, 2016

¡ LOS “FANTASMAS” LLEGARON YA... ! Y LLEGARON BAILANDO CHA CHA CHÁ



 

LOBOSCONPIELDEOVEJAS
Por Esteban Fernández
Les hablé hace unos días de los LOBOS DISFRAZADOS DE OVEJAS y hoy regreso al tema: La primera vez que tuve  nociones de lo que era un infiltrado castrista tendría yo unos 15 años. Nuestras actividades contestatarias en el Instituto  eran de poca monta: críticas, protestas y negativas a participar de la Campaña de Alfabetización, etc.
De pronto se apareció en nuestro centro de estudios -de no sé donde- un joven  de unos 17  o 18   años de facciones chinas y drásticamente “subió la parada” instándonos a realizar actividades bélicas y subversivas  de mayor envergadura.  Me  lo presentaron, me  estrechó la mano, y me dijo con mucho misterio: “¿Tú eres Estebita, puedo hablar contigo en privado?” Jamás olvidaré ese instante, nunca antes  -a mi edad-nadie me había pedido hacer un aparte conmigo.
Como había comenzado a admirar la “valentía” de ese chinito, me fui a un rincón a conversar con él.  En sus manos    tenía   un cartucho,     lo abrió    y me enseñó un par de petardos  y me informó que eran para poner en los salones del segundo y tercer año de bachillerato     durante los recreos.  Y me dijo algo que despertó en mí una  desconfianza que hasta el día de hoy me ha acompañado:  “Tú trabajo es ocuparte de que la chivata Regla Noriega no se quede dentro de la clase durante el recreo, y el domingo, al amanecer, antes de las ocho de la mañana, quiero vayas al ‘Brage Yacht Club’ con tus amigos y les voy a dar nueve ametralladoras Thompson  para que ataquen la jefatura de policía que está al frente del parque”…
Eso me dio muy mala espina, me sonreí, no le contesté ni una palabra y está demás decirles que al “Brage” no fui en largo tiempo. Antes de un mes este “beligerante anticastrista” se apareció en el Instituto junto al presidente de la “Asociación de Alumnos” llamado Ibrahim Rivero, vestidos ambos de verde olivo.
Como les dije hace unos días los infiltrados han sido una plaga de desmadrados que superan en culpabilidad a los Comités de Defensa, a las tropas guardafronteras, al ejército y hasta a los generales castristas. Nadie ha hecho más daño, a través de cientos de años de historia cubana, que ellos.
No existe un solo esfuerzo contra el régimen, afuera y adentro de la Isla, que no haya sido penetrado por esta banda de hienas. Al principio nos decían a los cautelosos que éramos unos exagerados y que veíamos fantasmas en todas partes. Después, el tiempo y la hecatombe provocada por ellos -con la estela de muertos, de fusilados,  y los largos años de prisión cumplidos por miles de patriotas- nos han dado la razón: ¡LOS FANTASMAS EXISTEN, llegaron ya, se pasean por las calles del destierro y regresan a recibir instrucciones cada vez que les da la gana!
Ahí está la historia contada en un libro desde Francia por uno de esos grandes culpables llamado Dariel Alarcón, alias “Benigno”, sobreviviente de la guerrilla del Che, donde nos informa del tiempo que estuvo infiltrado entre los combatientes del Frente Norte de Las Villas y las guerrillas de Arnoldo Martínez Andrade  y que cuando fue detenido por poco lo fusilan si no hubiera sido por la intervención del general Raúl Menéndez Tomassevich que salió en su defensa y le indicó a sus subalternos  que él era un agente del castrato.
La lista de los conocidos -los desconocidos suman cientos- desde 1959 hasta Juan  Pablo Roque en Hermanos al Rescate es enorme, David Manuel Orrio, Raúl Antonio Capote, Carlos Serpa y muchísimos más en la actualidad que harían interminable este escrito.
ALBERTODELGADOELHOMBREDEMAISINICU 
El hombre de Maisinicú
Sin olvidar jamás al más grande de los H.P. ALBERTO DELGADO DELGADO, el tristemente celebre “Hombre de Maisinicú”. Quede claro que ninguno de ellos es un “Superman” ni son infalibles,  son simplementes unos vampiros que se han nutrido de la sangre de nuestros mártires.
Y quizás usted que me lee, como persona misericordiosa que es,  sea de los que desean que algún día todos estos H.P. sean llevados ante los tribunales, que sean defendidos por abogados competentes  y se imponga la justicia. En mi caso particular yo sólo quiero que hayan suficientes ceibas, guásimas, cabuyas y alambres de púas  en Cuba  para ahorcarlos a todos los grandes culpables. ¿Se acuerdan de mi reciente escrito “Volveremos a la Cuba de Ayer”?  Bueno, para llegar a eso tenemos que hacer picadillo a todos estos hijos de perras rabiosas.

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