Tuesday, September 6, 2016

EL MAYOR ELOGIO DE LA MADRE TERESA NO SE DIJO EN EL VATICANO



Madre Teresa de Calcuta es canonizada

Madre Teresa de Calcuta es canonizada 

Cosme Beccar Varela
Buenos Aires, Argentina, 6 de septiembre, 2016 

Se celebró una ceremonia de canonización de la Madre Teresa. El Papa expresó allí que esperaba "que esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión" ("La Nación", 5/9/206, pag. 2) Esta frase constituye a la vez una semblanza de la Madre Teresa como la ve el Papa y la razón por la se propuso canonizarla, a la vez que una definición implícita del concepto de caridad que el pontífice quiere poner como un ideal para todos los católicos.

Leyendo con atención el texto observamos que habría "un sólo criterio de acción", exclusivamente uno o principalmente uno, y ese criterio se define como el "amor gratuito libre de toda ideología y de todo vínculo".

Quien tome seriamente las palabras del Papa, como debe hacerlo toda persona capaz, no puede menos que advertir que ese "amor" que le adjudica el Papa a la Madre, tiene una dimensión horizontal, va de cada de uno de nosotros hacia cualquier ser humano, sin dirigirse primero a Dios, a diferencia de lo que aprendimos en el Catecismo que nos enseñó que la caridad (pues ese es el verdadero nombre del "amor" católico) empieza por amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismo por amor a Dios.

El amor que atribuye el Papa a la Madre Teresa habría sido "libre de toda ideología y de todo vínculo", o sea, sería un acto humano independiente de todo mandato y no el cumplimiento obligatorio del Primer Mandamiento de la Ley de Dios que manda amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo por amor a Dios.

Ese "amor" habría estado, además, exento de "toda ideología y de todo vínculo". Ahora bien, como el concepto de ideología es equívoco y puede abarcar tanto una opinión, una filosofía y hasta una religión, parecería que el Papa habría querido decir que la Madre Teresa no hacía sus obras de caridad porque era católica sino porque quería, sin otra razón que la filantrópica voluntad puramente personal de hacer actos de benficiencia.

También ese amor, según la frase papal, estaba "libre de todo vínculo". Sin embargo,  ella tenía un vínculo indestructible con la Santa Iglesia Católica y no dudo que habría derramado toda su sangre antes que romper ese vínculo sagrado. Es verdad que ella ayudaba heroicamente a todos los desvalidos que se cruzaban en su camino, sin preguntarles ni su "lengua, ni su cultura, ni su raza....". Pero no es verdad que la religión de sus pobres o enfermos le fuera indiferente y no para excluirlos si no eran católicos, sino para intentar convertirlos.

Este elogio y esta semblanza del Papa de la Madre Teresa podrían haber sido subscriptos por cualquier ateo o por cualquier miembro del más esotérico de los cultos. De hecho, la fama mundial desmesurada que tuvo la Madre Teresa durante su vida, propagada por los enemigos de la Iglesia Católica y gracias a la cual se le otorgó en 1970 el Premio Nobel de la Paz -galardón masónico si los hay-, sólo pudo ser posible porque la prensa mundial impuso esa imagen laicista de la heroica monja de caridad.

Sin embargo, esa no era la verdadera Madre Teresa. Cómo era ella de verdad lo venimos a saber recién ahora gracias al odio de un enemigo del catolicismo, el doctor bengalí Aroup Chatterjee -probablente hindú- que según nos informa "La Nación" de hoy (loc. cit) publicó un libro sobre ella en el 2003 en el cual afirma: "Su objetivo era difundir su religión a cualquier precio". Y el infeliz pagano intenta injuriarla agregando: "Convertir a un moribundo, que está inconsciente, es un comportamiento de una gran bajeza", dijo, y señaló que la Madre Teresa los reproducía "a escala industrial".

De esa frase que "La Nación", como siempre, reproduce con mala intención, sin darse cuenta de que le hace un gran elogio, hay que negar que la Madre convirtiera "moribundos inconscientes". Hasta un atrasado mental se da cuenta de que a un "inconsciente" no se lo puede convertir al catolicismo, porque la Fe es una gracia de Dios que debe ser aceptada por una voluntad libre la cual, a su vez, depende de un inteligencia lúcida.

Pero es maravilloso el resto de lo que dice en su rabia infernal, o sea, que la principal preocupación de la Madre Teresa era la salvación de las almas de los pobres y de los enfermos que cuidaba. Bien sabía ella, como católica, que de nada serviría curar los cuerpos si se abandonaba las almas tal vez a la perdición eterna. Y por eso, basada en el amor filial y la confianza que le tenían sus pacientes, hacía todo lo posible para que recibieran la Fe y el bautismo.

Esa era su gran obra, eso es lo que merece nuestra admiración y no la figura laica que el mundo y los Académicos de Suecia inventaron para hacerla famosa y darle el premio Nobel de la Paz.

Lo triste es que el Papa, al incluirla en una ceremonia de canonización, la haya descripto de la misma manera que el mundo enemigo de las almas. A pesar de esa errada recomendación hecha en la ceremonia de ayer, imitémosla por supuesto, en su solicitud por el bien material de pobres y enfermos, pero sobre todo en su amor de caridad por las almas para llevarlas al Cielo.

Cosme Beccar Varela

No comments:

Post a Comment