Friday, September 2, 2016

EL CONTROL DEL ZIKA EN CUBA, VINCULADO A LA FALTA DE LIBERTADES



Soldados participan en la campaña contra el zika en Cuba. (EFE)
Agencias | La Habana | 2 de Septiembre de 2016 
Seis meses después de que Raúl Castro ordenara la guerra contra el zika, la campaña nacional de aplicación de insecticidas, monitoreo de síntomas y declaración de cuarentenas parece estar funcionando, pero su éxito está vinculado con la falta de libertades en la Isla y la fuerte vigilancia del régimen sobre los ciudadanos.
Cuba es uno de los pocos países de América que hasta ahora han escapado de un brote significativo del virus, capaz de ocasionar defectos congénitos en bebés. Solo tres personas han contraído el zika dentro de la Isla. Otras 30 han sido diagnosticadas con el virus, pero se han contagiado en el extranjero, según las autoridades locales, reporta la AP.
Científicos estadounidenses irán a La Habana en noviembre para una conferencia de dos días sobre enfermedades contagiosas como el zika, en el primer evento de su tipo desde que los dos países restablecieron relaciones hace un año. Los expertos norteamericanos dicen que están ansiosos por aprender más e incorporar a Cuba en los programas internacionales tras medio siglo en que hubo escasa interacción profesional entre los dos países.
Hasta ahora ha habido unos 40 casos de zika causados por picaduras de mosquitos en Florida. Las autoridades de salud no creen que habrá un brote generalizado en el territorio continental estadounidense, pero han surgido miles de casos en Puerto Rico y hay amplios brotes en países como Brasil y Venezuela.
Expertos internacionales en el sistema cubano opinan que la Isla puede servir de ejemplo para otros países con su "campaña preventiva", en que la población de mosquitos quedó prácticamente diezmada gracias a la aplicación de insecticida en cada vecindario.
"La respuesta que ha dado Cuba es muy contundente, muy efectiva, que tiene que ver con (...) esta capacidad de organizar a la población, esta capacidad de la población de entender", declaró el doctor Cristian Morales, representante del Gobierno cubano de la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, hay factores que contribuyeron al éxito de la campaña contra el zika en Cuba que simplemente no funcionarían en otros países porque son intrínsecos al sistema de Gobierno que tiene la Isla.
La mayoría de las actividades en Cuba están controladas por un régimen unipartidista que vigila atentamente la vida de los ciudadanos. Desde médicos de vecindarios a reporteros y vigilantes de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), la mayoría de la población cubana trabaja para un masivo aparato estatal cuyos componentes reportan en última instancia a Raúl Castro.
En febrero, mientras cundía el zika por Sudamérica, Castro anunció que desplegaría el ejército para rociar viviendas y oficinas ante el fracaso de los fumigadores civiles, que eran rechazados por los vecinos.
"Nuestro pueblo sabrá demostrar la capacidad de organización para mantener los niveles de salud alcanzados por la Revolución y evitar así sufrimientos a nuestras familias. Como nunca antes en tareas similares se impone ser más disciplinados y exigentes", escribió el general.
En las semanas siguientes, los pueblos y ciudades de Cuba se llenaron de soldados uniformados que iban de casa en casa con equipos fumigadores portátiles, o que desde camiones disparaban la sustancia para dejar las calles libres de mosquitos.
El Gobierno cubano tiene todo tipo de funcionarios —desde agentes de inmigración hasta médicos de vecindario— vigilando contra el zika, especialmente los miles de doctores, enfermeras y asistentes que trabajan en el exterior y que le remiten al Estado cubano miles de millones de dólares en divisas extranjeras.
"Se le dice al médico de la familia: 'En tu comunidad hay 10 personas que salieron a Jamaica, dos son médicos, tres son enfermeras y los otros seis restantes o cinco restantes son cuentapropistas, turistas, lo que sea' y él tiene que mantener esas personas bajo vigilancia, ir a sus casas, llamarlos", explicó el profesor Jorge Pérez, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri, en La Habana.
Pérez dijo que 1.700 personas con fiebre u otros síntomas han sido colocados en cuarentena por 24 o 48 horas mientras se les realizaban pruebas de zika. A todas las mujeres embarazadas se les hizo la prueba en su primer trimestre, añadió. Todo trabajador enviado al exterior es puesto en cuarentena y sometido a prueba al regresar.
El Gobierno ha organizado videoconferencias periódicas con sus máximos responsables de salud, oficiales militares, funcionarios del Partido Comunista y expertos en sanidad tanto en la capital como en las 14 provincias de la Isla. Incluso se han visto reclutados niños de primaria y secundaria y los ha enviado de casa en casa para asegurarse de que no haya depósitos de agua donde puedan criarse los mosquitos y para entregar folletos con información sobre el zika.
Quienes violan las órdenes de eliminar las aguas estancadas y la basura, o quienes se resisten a las inspecciones o a las fumigaciones, reciben una multa.

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