Sunday, August 28, 2016

RECORDEMOS A LOS PRESOS POLÍTICOS CUBANOS


Se sigue deteriorando la salud del anciano preso político Armando Sosa Fortuny. Un médico encontró dos tumores cuando palpó su abdomen.

 
Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York
28 de agosto, 2016
El preso político Armando Sosa Fortuny se encuentra muy débil y aquejado de varias dolencias Sosa Fortuny lleva entre sus dos condenas casi 39 años preso. Tiene 72 años de edad y se encuentra enfermo de cuidado.
Graciela Suárez, madre del preso político Humberto Real Suárez, reportó haber visto a Sosa Fortuny muy deteriorado.muy deteriorado. Además de problemas en la vista, específicamente la córnea, cataratas y carnosidades, Sosa Fortuny tiene síntomas de otros padecimientos debilitantes.
A Fortuny le debían haber hechor un examen físico general para determinar cuál es la causa de las tumoraciones en su abdomen. El médico le encontró dos tumores cuando palpó su vientre.
Armando Sosa Fortuny fue llevado al hospital donde le pasaron sueros por lo delgado, decaído, inapetente y desmejorado que está.
QUIÉN ES ARMANDO SOSA FORTUNY
Por Pedro Corzo
Los largos años en prisión de Armando Sosa Fortuny han determinado que numerosas organizaciones de ex prisioneros políticos radicados en el exterior hayan iniciado una campaña de solidaridad a su favor.
Armando Sosa Fortuny no es un hombre olvidado, pero sí preterido por los que priorizan lo políticamente correcto.
Pocas veces se le menciona. En raras ocasiones, si es que ha ocurrido, su libertad es reclamada por una entidad o personalidad internacional. Su nombre no se encuentra en las listas que reseñan los prisioneros políticos cubanos.
Es un preso incómodo por la causa que lo llevó a prisión, porque “Sosita”, como le dicen sus amigos, fue un hombre de su tiempo, un individuo de fuertes convicciones que nunca temió defenderlas, aunque tal defensa implicara poner en riesgo su vida.
Armando actuó como se hacía en el pasado cuando los gobernantes instauraban dictaduras, controlaban el país y clausuraban las vías democráticas.
Asumió como suyo el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que reconoce que el hombre tiene el recurso supremo de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
Armando desafió el totalitarismo cuando los que hoy tienen 53 años no habían nacido. Lo hizo, aunque probablemente nunca sea declarado preso de conciencia, con la dignidad y la entereza que les ha faltado a muchos, remedando a José Mart
Con solo 18 años salió de Cuba clandestinamente, pero no arribó al exilio para vivir mejor, sino que se preparó para luchar por la democracia y la libertad de su patria.
Se rebeló, pero no atacó una escuela. No patrocinó actos violentos contra civiles. No traficó con drogas, no protagonizó episodios terroristas como lo han hecho por décadas los guerrilleros de las FARC de Colombia que a pesar de sus múltiples crímenes dialogan con el gobierno de su país bajo el auspicio del régimen que impulsó en todo el continente la subversión.
Tampoco imitó a Yasser Arafat organizando actos de violencia indiscriminada en los que perecían numerosos inocentes, a pesar de los cuales fue honrado con el premio Nobel de la Paz.
Sosa Fortuny desembarcó en Cuba en octubre de 1960 con la misión de derrocar el régimen de los hermanos Castro. Uno de sus compañeros murió en combate, diez fueron fusilados, entre ellos tres norteamericanos.
Permaneció 18 años en prisión. Estuvo en numerosas prisiones. Trabajó forzado en el Plan de Trabajo Camilo Cienfuegos, reclusorio de Isla de Pinos, donde junto con otros compañeros, recuerda Enrique Ruano, fundó la Organización de Juventudes Anticomunistas.
La cárcel no le quebró. Su compromiso se fortaleció, y cuando le excarcelaron, de nuevo partió de Cuba para retornar con el objetivo de su vida: derrocar la dictadura.
En 1994, con 52 años, retornó al combate. No por amor a la violencia sino por convicción. No pensó en la tranquilidad de un hogar, ni en la seguridad económica, simplemente respondió una vez más a su compromiso de luchar por sus ideales.
Partió junto a Jesús Rojas, José Ramón Falcón, Miguel Díaz Bouza y Eladio Real Suárez. Los dos primeros ya están en libertad.
Desembarcaron en las proximidades de Caibarién, según acusación del régimen de los Castro, con la intención de organizar una fuerza irregular para combatir la dictadura en las legendarias montañas del Escambray, donde en la década del 60 miles de cubanos lucharon contra el comunismo.
Posterior al desembarco, en un enfrentamiento a tiros murió el ciudadano Arcelio Rodríguez García. Sometidos a juicio, Real Suárez fue condenado a muerte. Posteriormente la sentencia fue conmutada por 30 años.
Sosa Fortuny cumple en este segundo encarcelamiento 19 años de una sanción de 30. Enfermo y sin pedir cuartel, ha cumplido en conjunto 37 años de prisión. Envejeció en prisión, cumpliendo a su manera con la Patria.
Armando es un ejemplo de la conducta de muchos gobiernos y organizaciones no gubernamentales que estigmatizan a quienes consecuentes con el tiempo que les tocó vivir, actuaron en defensa de sus derechos, pero también hay que reconocer que esa actitud puede ser selectiva.
“Sosita” desembarcó en Cuba por primera vez cuando el admirado y respetado Nelson Mandela, el paladín indiscutible de la lucha contra el apartheid y también premio Nobel de la Paz, defendía la lucha armada y organizaba guerrillas para ejecutarla.
Mandela, que después de 27 años de cárcel no alberga odio en su corazón y resolvió pacíficamente los serios problemas de su país, es hoy reconocido como uno de los hombres más notables de la historia de la humanidad, también fue distinguido con el Nobel de la Paz. Entonces, ¿por qué “Sosita”, que también actuó a su manera y por convicciones, permanece olvidado por tantas organizaciones que demandan respeto y perdón para todos?
Libertad ya!

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