Friday, August 26, 2016

LOS LOBOS DISFRAZADOS DE OVEJAS

 
ANABELENMONTESESPIADECASTRO
Por, Esteban Fernández    
26 de agosto, 2016
Ya les dije con anterioridad que hasta de abajo de las piedras salieron los hijos de hienas en Cuba. A veces me parece que cuando la Biblia habla de las 10 plagas de Egipto debió añadir que a una Isla del Caribe le caerían cien mil plagas de sabandijas muchos años más tarde. Los castristas -con la ayuda de expertos extranjeros- desde los mismos inicios de la tiranía lograron infiltrar las filas de la inocente oposición.
Se creó  la “Escuela de Capacitación Revolucionaria Ñico López” formando dirigentes nacionales e internacionales a través de un adoctrinamiento brutal.  De ahí salió graduado el burro Nicolás Maduro después de un curso intensivo como aprendiz de tirano. Pero este escrito no está dedicado a este nido de víboras.
Porque, al unísono, se hizo un esfuerzo descomunal – que todavía perdura- dedicado a la creación de enemigos ficticios. Todos cortados por la misma tijera. Estos militantes expertos en la hipocresía y en la puñalada trapera pudieran ser relativamente fáciles de detectar para el ojo avizor. Cuando usted los observa y los estudia detenidamente se dará cuenta que tienen en común el mismo discurso, la misma parsimonia, los mismos débiles ataques al régimen que llaman “gobierno”, las mismas consignas, el mismo carácter apacible y la misma falta de miedo en un país donde todo el mundo vive aterrorizado.
Desde el principio el motivo de su creación  fue acabar con la verdadera oposición interna  y que en determinado instante, cuando lo creyeran necesario, les quitarían las ataduras y los lanzarían a medio mundo con el objetivo de darle el “jaque mate” al último reducto del exilio combatiente e histórico. Ese momento ya llegó.
La división creada inicialmente fue con el subterfugio de pedir la unidad  ¿Unidad para qué? ¿Unidad para enviar dinero para Cuba? ¿Unidad para que se levante el embargo, unidad para pregonar que criminales y víctimas somos un mismo pueblo? Sí, esa fue una de las primeras iniciativas lanzadas desde la escuela de la Infiltración.
No, no fueron escogidos por el Ministerio del Interior “a grosso modo” sino que tenían que llenar  una serie de requisitos: ambiciosos,  con un ego desmesurado,  con facilidad de palabras,  asesorados por el Partido, y saber disimular y ser muy discretos en su amor por los hermanos Castro.
Llenaron de sangre nuestra tierra, lograron que las madres cubanas derramaran millones de lágrimas y se vanagloriaron de enviar a patriotas a cumplir muchos años de cárcel a través de la infiltración en las religiones, en el M.R.R., M.R.P., Movimiento 30 de Noviembre y en las filas de los patriotas alzados en el Escambray, fueron partícipes en el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate, y desde hace mucho rato han logrado el desaliento de los exiliados cubanos. “Aquello no se cae más nunca” ha sido la consigna de principio a fin. Y han conseguido que hasta gente buena la repita constantemente. Ese ha sido el gran triunfo de los infiltrados. La chusmería rampante -sobre todo en Florida-es parte del intento de desencantarnos hasta de ser cubanos.
Fueron captados utilizando todo tipo de anzuelos: el chantaje,  alimentar su egocentrismo, pequeñas prebendas, mientras los convertían en expertos en el difícil arte de ser extremadamente hipócritas y poder engañar y engatusar a amigos y familiares cercanos y en la actualidad a muchos desterrados.  Uno de ellos llamado Enoel Salas estuvo más de 30 años infiltrado dentro de las organizaciones combativas y hasta cumplió largos años de prisión en la Isla. Pero Enoel simplemente fue la estrella secundaria, la primera actriz fue  la espía puertorriqueña Ana Belén Montes. Y, que conste, vivo con el temor de que Obama la suelte antes de acabar su desastroso mandato.
En la actualidad, dentro de Cuba, les han asegurado -y les han cumplido- que los peligros que correrían serían  mínimos. Quizás unos sopapos, unos días o meses de cárcel, y que eso les garantizaría fama en el exterior. Mientras, en la Isla nadie los conocería hasta el momento de destaparlos y darles categoría de héroes nacionales.
A los que han venido para acá les prometieron  que después de destruido el último bastión de rebeldía anticastrista en el exilio, regresarían y recibirían el amor de los cubanos, medallas del Ministerio y los mejores recibirían apretados abrazos de Raúl Castro. Y, quizás, hasta Fidel Castro se dignaría a saludarlos y felicitarlos en Punto Cero como hizo con los 5 H.P.
Algo muy importante en el adoctrinamiento fue aprender (cosa muy difícil para el cubano común y corriente) a no contestar ataques, ni críticas. Mantener la calma, con la seguridad de que el futuro les pertenecería. Y dejar que sean otros los que los ataquen o los defiendan.
Todo esta novelesca patraña no la inventó el Ministerio del Interior, ni salió de las mentes perversas de los hermanos Castro, ni fue una creación de la Contrainteligencia militar. No, esto es más   viejo que la sarna.  La plana mayor del castrismo también tuvo que aprender y educarse en el arte de engañar, destruir y pulverizar pacíficamente a los últimos enemigos. Los esbirros, desde luego, preferían el paredón de fusilamiento que tan buenos resultados les dio en el pasado, pero como en Miami no pueden fusilar -todavía-  se ven en la necesidad y tienen que utilizar otras artimañas.
El artífice de esta teoría y táctica fue Félix Dzerzhinsky considerado el mejor y más cercano amigo de Lenin, quien fuera el fundador de la CHECKA y promotor del tristemente célebre TRUST que acabara con el último remanente de oposición anticomunista en Rusia.
Y en Cuba el iniciador fue el general  José Abrantes Fernández quien fue el primero en copiar y tratar de implantar la idea extranjera. Claro que se encontró con  la oposición total de Fidel Castro porque ustedes saben que no le gustan la críticas ni de mentiritas.  Al fin, el tirano -en el colmo de las indignaciones- aceptó y gritó: “¡Está bien, pero que no jodan mucho, si pasan una línea trazada por mí, les parten los carapachos!” Y han obedecido la orden porque él que pasa una luz roja imaginaria lo hacen picadillo en Cien y Aldabó.
Repito, hoy en día  les han quitados los arreos a los adoctrinados más capaces que han pasado las clases con sobresalientes, y hasta alas les ha dado para volar. Vienen y van, van y vienen. En la actualidad no tienen guerras que sabotear, el esfuerzo actual de ellos va encaminado a acorralar la última trinchera de patriotismo, decencia y dignidad en el exilio. Lo mismo están en Miami, que en Tampa, que en New York, que en España. Esos “hombres nuevos” tártaros y faltos de educación y moral, son los nietos de los que tanto daño nos hicieron en los comienzos de la destrucción de Cuba.
Ya los tenemos aquí desde hace rato y hasta muchísima gente buena  -que aunque repele la chabacanería y la chusmería de algunos- se está tragando este gran paquete de los lobos disfrazados de ovejas, elaborados y envueltos en los laboratorios más oscuros de la Seguridad del Estado.
¿Se acuerdan cuando nos decían que: “Ustedes ven fantasmas comunistas por todas partes”? Bueno, próximamente leerán mi escrito ¡Los fantasmas llegaron ya!

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