Friday, July 31, 2015

ME GUSTAN LAS PERSONAS QUE SABEN HACER LAS COSAS

“ICLEP-EL ESPIRITUANO.EDITORIAL: Me gustan las personas que saben hacer las cosas
Logo El Espirituano

Sancti Spíritus, 31 de julio, 2015
Se cuenta que un día, Ralph Waldo Emerson, (el famoso filósofo inglés) intentaba hacer entrar una ternera a un establo. La empujaba desde todos lados, pero el animal no avanzaba. Cuando estaba exhausto, y a punto de perder el control, se acercó una campesina y puso un dedo en la boca del animal. Éste, atraído por el gesto maternal, siguió tranquilamente a la muchacha hacia el establo. Emerson reflexionó entonces sobre el hecho, y anotó en su "Diario": "¡Me gustan las personas que saben hacer las cosas!".
La enseñanza que deja esta anécdota es muy clara, no conviene empujar a la gente (tampoco a los animales), no es bueno avasallar a las personas; porque si se le dan razones convincentes, razones que puedan hacer suyas, prestan una colaboración que no es posible alcanzar de otro modo.
Vivimos tiempos en que las personas han perdido la confianza y credibilidad, en sí misma, y en las instituciones oficiales. Largos años de espera, de engaños, de palabras saturadas de promesas, por parte de funcionarios y autoridades, han tenido como resultado la incredulidad justificada de una gran parte de los cubanos. Las estructuras administrativas a cualquier nivel no logran establecer un clima de confianza, por cuanto su accionar diario dista mucho de lo que la población demanda de ellos. El ciudadano común, sumido en los retos de la existencia diaria, ha desarrollado una especie de caparazón, que se sustenta en esa filosofía personal de no confiar en nada, por cuanto los argumentos y razones que se le dan no son ya convincentes.
Los seres humanos son movidos por sus ideas y aspiraciones. Convencer al cubano de estos tiempos, no es posible con palabras huecas de mejoras o cambios, la gente necesita ver para creer. Quienes representan los intereses del pueblo en la base, deben cumplir verdaderamente con el pueblo. No se puede empujar a las masas de forma caprichosa a asumir aquello que realmente no le ha convencido, se le deben dar razones poderosas para persuadirles a andar.
No se puede dejar morir la fe de la nación, no es tiempo de frases altilocuentes, sino de acción concreta, de realidades tangibles y palpables.
Como dijera el filósofo inglés hay que aprender a hacer las cosas bien, es tiempo de convencer a la gente con la realidad de los hechos y no con fuegos artificiales.

No comments:

Post a Comment