Tuesday, December 30, 2014

LA NAVIDAD EN CUBA, VÍCTIMA DE LOS CAPRICHOS

 ICLEP: PANORAMA PINAREÑO: EDITORIAL: La Navidad en Cuba, víctima de los caprichos.  En nuestra Patria, las natividades siguen siendo una quimera.

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 Foto José Daniel Ferrer García

Pinar del Río, 30 de diciembre, 2014
Antes de 1959, la navidad se festejaba tradicionalmente en el seno de la familia cubana como algo muy normal; aunque para algunos era una festividad de aquellos que poseían recursos económicos apreciables, que le permitían gozar de tales lujos.
 No por tal razón, se pasaba por alto tan importante acontecimiento en las zonas rurales, donde se cenaba modestamente, y cuentan que hasta cantaban villancicos, valiéndose de típicos instrumentos de la época. Con el Triunfo de la Revolución Cubana, y como parte de las discordias emprendidas entre el nuevo gobierno establecido en el país y la Iglesia Católica, tal conmemoración devino víctima de un proceso de amnesia que perduró hasta hace unos años atrás.
De manera que durante casi cuatro décadas, el 25 de diciembre pasó inadvertido, con la excepción de un grupo reducido, los que nunca han padecido el vacío de los bolsillos, quienes abogaron por mantener viva su práctica de fe y los festejos, unos más públicamente que otros.
El año 1970 marcó definitivamente la suspensión total de las navidades por dos cuestiones fundamentales: el no cumplimiento de la idea del colosal líder de alcanzar la meta de los diez millones de toneladas de azúcar, que sumió al país en un luto jamás imaginado, y por el otro la primacía de conceptos errados orientados a fundamentar planteamientos acerca de que los gobiernos de corte marxistas no celebraban dichos eventos por contradecir su ideología.
La rigidez de tales máximas fue adoptada por Cuba, trayendo como consecuencia la desaparición de una tradición que había marcado la historia de este pueblo a través de su existencia.
Ahora bien, lo que en un momento dado constituyó una suspensión temporal, figuró durante un período extenso como una ley, arremetiendo de forma violenta y descarnada contra todos aquellos, que en franca rebeldía las celebraban. Y así fuimos asistiendo, al deterioro y casi desaparición de una de las tradiciones más amadas y queridas por los cubanos. Reunirse en torno a la mesa con los demás miembros del núcleo familiar, y amigos, para degustar un delicioso puerco asado, era casi una utopía.
Aunque el miedo fue entronizándose en lo más profundo de cada ser, debido a la represión y medidas extremas dictadas por el gobierno revolucionario en cuanto al tema, las navidades no desaparecieron del todo. Muchos asados pagaron caro este desafío al ser considerados sus gestores como disidentes, traidores a la Patria y al Partido, lo que era decir al líder principal.
La nochebuena se traspoló para el mes de julio, aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, decretándose en esa fecha tres días de fiesta nacional.
Con esa acción las autoridades intentaron enterrar definitivamente aquel viejo rito de más de 200 años de antigüedad, el pueblo disfrutaba los días de asueto, pero en plena añoranza de las epifanías arrancadas de forma caprichosa y sin motivo alguno.
 No fue hasta 1998, tras la visita del Papa Juan Pablo Segundo a la Isla, que convenció al Estado cubano a una necesaria reflexión sobre el tema en cuestión. De aquí sobrevino la idea de celebrar nuevamente las navidades en Cuba.
El 25 de diciembre sería ahora un día feriado, dispuesto al disfrute pleno de todos, sin miramientos; como una manera de granjearse el beneplácito de la gran figura eclesiástica, después de una larga y bochornosa disputa del Gobierno de nuestro país contra la Iglesia Católica, porque tal institución nunca estuvo de acuerdo con la ideología del régimen de Castro. En nuestra Patria, las natividades siguen siendo una quimera.
Eel día 25 de diciembre fue declarado feriado por el compromiso con el Papa, no porque verdaderamente el Estado sienta placer en concederlo. Los niños no conocen el día de reyes, no saben lo que eso significaba para conformar sus sueños y alegrías, De modo que estas conmemoraciones son para la Patria de José Martí, una asignatura pendiente.
Muchas generaciones de cubanos vivieron oyendo sobre ellas y de su significado para la unión de todos, donde el amor se engalanaba con sus mejores atributos, y el cariño reinaba por doquier.
Sin embargo, se vieron truncadas por los discursos huecos y rimbombantes de aquellos, que se complacían en emitir órdenes, que muchas veces ni ellos mismos compartían.
http://iclep.org/panorama-pinareno-ano-3-n-54-2014 

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