A pedido de los chilenos
que visitan mis blogs:
Pintura de Violeta Parra
'Solo el amor con su ciencia, nos vuelve tan inocentes'.
Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder ni el más ancho pensamiento
todo lo cambia el momento colmado condescendiente,
nos aleja dulcemente de rencores y violencias
solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes
Violeta Parra
Angélica Mora
-¡Ay Doña Tenchita, ¿me puede ayudar con esto?
Estábamos tomando mate con mi madre, ambas sentadas en el jardín que mi padre había creado años antes.
La mujer apenas se podía mantener en pie delante nuestro, debido a su avanzado estado de gravidez.
Mi madre la hizo pasar dentro de la casa e intentó llamar a un vecino para que fuera a la Posta a buscar ayuda... Pero eso tomaría horas.
Así que mi madre no pensó en nada más y como capitana de un barco a punto de zozobrar, comenzó a dar órdenes a los que se encontraban cerca.
A mí me envió fuera de la habitación donde habían colocado a la parturienta, pero desde una ventana contemplé toda la escena:
Doña Tencha trajo al mundo un niño, con solo el conocimiento natural que otogan las emergencias.
La nueva madre le pidió luego que fuera la madrina y fue así como se agregó a mi familia un nuevo miembro, quien se incorporó al clan, como una cuenta más de un largo rosario bendito.
que visitan mis blogs:
Pintura de Violeta Parra
'Solo el amor con su ciencia, nos vuelve tan inocentes'.
Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder ni el más ancho pensamiento
todo lo cambia el momento colmado condescendiente,
nos aleja dulcemente de rencores y violencias
solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes
Violeta Parra
Angélica Mora
-¡Ay Doña Tenchita, ¿me puede ayudar con esto?
Estábamos tomando mate con mi madre, ambas sentadas en el jardín que mi padre había creado años antes.
La mujer apenas se podía mantener en pie delante nuestro, debido a su avanzado estado de gravidez.
Mi madre la hizo pasar dentro de la casa e intentó llamar a un vecino para que fuera a la Posta a buscar ayuda... Pero eso tomaría horas.
Así que mi madre no pensó en nada más y como capitana de un barco a punto de zozobrar, comenzó a dar órdenes a los que se encontraban cerca.
A mí me envió fuera de la habitación donde habían colocado a la parturienta, pero desde una ventana contemplé toda la escena:
Doña Tencha trajo al mundo un niño, con solo el conocimiento natural que otogan las emergencias.
La nueva madre le pidió luego que fuera la madrina y fue así como se agregó a mi familia un nuevo miembro, quien se incorporó al clan, como una cuenta más de un largo rosario bendito.
Deberias seguir escribiendo este tipo delatos
ReplyDeleteTe leo tambien en trazando caminos