Saturday, August 11, 2012

CON GUANTES DE BOXEO: EL "QUE SÍ-QUE NO" AL DIÁLOGO NACIONAL

 Demandan Diálogo Nacional para Superar "Crisis Interna" de Cuba

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Activistas, intelectuales y empresarios cubanos pidieron hoy un diálogo nacional transparente y pluralista para superar la crisis que afirman vive Cuba, y presentaron un conjunto de medidas para lograr ese objetivo. Esa propuesta se incluye en el "Llamamiento por una Cuba mejor", documento divulgado en Miami (EEUU) por el director del Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), Oscar Peña. "Demandamos un diálogo nacional, abierto, transparente, pluralista y sin condiciones para poder acometer constructivamente el desafío que nos presenta la actual crisis", agrega el texto, en el que figuran los nombres del escritor Carlos Alberto Montaner, la bloguera Yoani Sánchez y el empresario Carlos Saladrigas.

Entre las 80 firmas se incluye a personas que residen en EE.UU., Cuba, Canadá, España, Venezuela, Panamá, Brasil, República Dominicana, Venezuela, Francia, Bolivia y Honduras.
Los firmantes piden que los cubanos tengan derecho a decidir su futuro en "plena libertad, independencia y soberanía, sin injerencias o imposiciones de ninguna nación extranjera sea cual sea la ideología que profese su gobierno".
Además, hacen un llamamiento a los cubanos para que eviten "actos de violencia, derramamientos de sangre y particularmente aquellos dirigidos contra la población indefensa". También exigen que cese la violencia, la intimidación y el acoso abierto o sutil contra quienes sostienen ideas que se apartan de las oficialmente amparadas.
Entre las medidas planteadas para resolver la crisis interna de Cuba mencionan el respeto a los derechos y libertades de conciencia, de expresión, de información, de reunión, de movimiento y de asociación.
También el derecho a la libre sindicalización, formación de partidos políticos y de organizaciones no gubernamentales, y eliminar la persecución o discriminación por razones de credo, ideología, raza, género u orientación sexual.
Asimismo, solicitan el cese inmediato de la amenaza y uso de la violencia policial y parapolicial, la aplicación de los estándares de la ONU para el tratamiento a los presos, el fin de las restricciones a las libertades de movimiento nacional e internacional de los cubanos, así como la eliminación del destierro.
En el área económica, demandan libertad para que todos los cubanos puedan participar en la actividad económica de manera independiente, acceso masivo a internet y a las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
Con respecto a la política internacional, los firmantes del documento sugieren renunciar a participar o apoyar conflictos en otros países, y proponen iniciar un diálogo con EE.UU. sobre la base naval de Guantánamo.
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Petición al pueblo de Cuba: Detener la agenda de diálogo con la tiranía.

http://zoevaldes.net/  

ACTUALIZACIÓN:
Entrevista en La Nación.
Nueva entrevista en audio con Rosa María Payá.
¿A qué le temen? Por Ofelia Acevedo Maura. Líder del MCL, viuda de Oswaldo Payá Sardiñas.
Sigue en Twitter a Rosa María Payá.
Propuesta para una Cuba verdadera, vital y libre. Por Zoé Valdés.
Lo que está clarísimo y quieren negar u ocultar algunos. Por Félix A. Rojas.

 Insisto en colgar de nuevo la Petición.

Palabras de Rosa María Payá Acevedo.

Para leer y oir a las Palabras de Rosa María Payá cliquee en la foto

La familia de Payá en peligro


Artículo de Zoé Valdés en Libertad Digital
Mientras El País se empeña en hundir más de lo que está a Ángel Carromero publicando sus multas de tránsito y anunciando que Tráfico le ha retirado ¡para colmo! el permiso de conducir, una carta canallesca y vergonzosa promoviendo el diálogo con la dictadura ha sido lanzada por un grupito de “exiliados” y bichidisidentes representantes del raulato light.
Entre ellos, empresarios exiliados aupados también por el mismo periódico, como es el caso de Carlos Saladrigas, entrevistado en varias ocasiones en sus páginas, para reafirmar lo que se encuentra también manifestado en Youtube, que el ejemplo para Cuba sería Singapur. O sea, la esclavitud impuesta por los cubanos del exilio a los cubanos de la isla, en combinación con la iglesia castrista y por supuesto, con la venia de los dos hermanos Castro, que ya ustedes saben que siempre dan la venia con fecha de caducidad y limitada a sus propios intereses.
Este señor se pregunta, ¿quién es más libre, un ciudadano de Singapur o un ciudadano de Haití? Vean el video para que se den cuenta de lo que se trata. Para él la libertad es riqueza única y exclusivamente, pero la riqueza de gente como él. O sea, sólo algunos tienen derecho a ser libres, los ricos.
Entre los firmantes de esa bochornosa carta se encuentran un prófugo de la justicia norteamericana y un terrorista. En una carta que supuestamente pide pacíficamente el entendimiento con el régimen encontramos a un delincuente y a un criminal. El segundo no ha sido juzgado por nadie, aunque ya un tribunal de París me dio la razón al llamarlo terrorista, puesto que él se llama de tal modo en un libro firmado por él mismo, donde se vanagloria de ser nombrado por sus compañeros de lucha ‘El Terrorista’.
Casi todos los bichidisidentes (de bichos y disidentes) que firman esa carta piden el levantamiento del embargo, no sólo lo piden, algunos de ellos han viajado el mundo entero reclamando que Estados Unidos le quite el embargo al país que los oprime. Es por eso que nadie entiende a los disidentes cubanos, o a ésos, más específicamente, y tampoco nadie entiende que los Castro dejen viajar al extranjero a esos diz que disidentes, para que les hagan el mejor de los trabajos.
En eso la dictadura ha sido muy viva, o sea, muy bicha, desde hace años llevan preparando el fin que, como en un documental de Nicolás Guillén Landrián, nunca será el fin. Desde hace tiempo han ido infiltrado –yo diría que desde los inicios- a aquellos que venido el momento de los estertores finales les salvarán la situación.
De tal modo, sembraron a varios intelectuales en el exilio, abrieron revistas de “encuentros”, que no fueron más que encontronazos. Imagínense una revista de exiliados judíos que sea inaugurado con un discurso de Goebbels. Bueno, así fue una revista de supuestos exiliados cubanos estrenó su aparición en los estanquillos con un discurso de Raúl Castro, y con esos truenos recibieron dinero de todo el mundo, tanto de la derecha como de la izquierda. Claro, de la derecha más, por el aquello de los complejines de ser de derechas
En esta carta, los cerebros no son sólo Saladrigas, y Ariel Hidalgo, como muchos creen, los cerebros vienen de muchos lados e ideologías, es la razón por la que usan el pacifismo como una corriente ideológica de un solo lado y a su favor, sin siquiera advertir que el pacifismo no tiene ideologías, porque no responde estrictamente más que a la paz, sea cual sea el camino que se escoja para conseguirla, como dice el mismo Gene Sharp.
Pero aunque el camino sea la paz, no hay nada que hacer si los que tenemos enfrente la rehúsan, ¿o es que no hemos visto que los opositores tunecinos, libios, egipcios, sirios, al inicio abogaban todos por el camino de la paz y se llamaban pacifistas? Aunque en el caso cubano no sean los mejores ejemplos porque nosotros no tenemos el tema religioso como espada de Damocles encima de nuestros cogotes.
Uno de los ideólogos de la dichosa misiva es un antiguo ministro castrista, diplomático del castrismo en Estados Unidos y en otros lugares, con historial comunista que le viene desde la cuna puesto que a su madre la llamaban ‘La Pasionaria cubana’, ya por ahí calculen, y fue una de las fundadoras de aquel engendro creado por Vilma Espín – la mujer de Castro II, que el Diablo la tenga en sus calderas – la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), antecedente del CENESEX, la ONG oficialista de la hija de Castro II, Mariela Castro. Como verán todo está conectado.
Resulta muy sintomático que entre los firmantes a la Carta se encuentren dos personajes que hoy dirigen una publicación del exilio, dedicada mayormente al público joven cubano, heredera de la primera revista de los encuentros, en la que no han cesado de agredirme por el hecho de haber sido esposa de un diplomático cubano (también fueron diplomáticos Guillermo Cabrera Infante, Juan Arcocha, entre otros exiliados); que no paran de agredir con artículos a Guillermo Cabrera Infante; y que ahora se aúnan fielmente a las ideas de este antiguo diplomático del castrismo que se hace llamar politólogo. Todo muy conectado, y evidente.
Y todo está conectado porque no resulta nada casual aunque lo parezca, que los líderes del aperturismo alraulato light vengan todos de la revista Pensamiento Crítico. Uno de ellos me falta: un ex diplomático del castrismo, presidente del Departamento América del Consejo de Estado, que viajó en varias ocasiones a Miami para hacerle la pala del enfrentamiento a ¿quién? Al director de la revista de marras, la primera del encuentrico, y me refiero a Aurelio Alonso, todavía vocero del régimen en Cuba.
Para terminar, resulta del mismo modo inaudito, aunque por mi parte me lo esperaba, que a esta carta la traten con bombo y platillos en la prensa mundial mientras que a la familia del opositor Oswaldo Payá Sardiñas la han ignorado y no le han brindado el apoyo que merecen esas dos mujeres, Ofelia Acevedo Maura y Rosa María Payá Acevedo, que se han comportado como dos valientes.
¿Por qué no me extraña nada? Porque del mismo modo que a Barack Obama le dieron el Nobel de la Paz a las pocas semanas de haber salido electo presidente y que a una bloguera absolutamente desconocida la convirtieron en una de las personalidades más importantes del mundo para la revista Time en semanas; así harán lo contrario con la familia Payá.
Ahora no sólo las ignorarán, sino que tratarán de llamarlas de todo: locas, extremistas, etc… Y no serán los que lo hagan solamente los del bando castrista, ya empezaron a activar descaradamente a sus agentes en el exterior, de un bando como de otro, para acabar con todo lo que tenga que ver con la verdad. La familia de Payá está en peligro, no me canso de repetirlo, ahora más que nunca.
Sin ir más lejos, el sueco Aron Modig, testigo clave en el “accidente” en el que perdieron la vida Payá y Cepero, recién ha dado su primera entrevista a un diario sueco, y como era de esperar, vuelve a repetir que no recuerda nada, ni sabe nada de nada. Su memoria solo funciona en aras de delatar a la familia Payá, sobre todo a Rosa María Payá, y ni siquiera se acuerda de darle el pésame a esa familia. No dudaría que el sueco formara parte del complot.
Todo lo tienen en apariencia muy hilvanado, pero quiero dejar bien claro que algunos no somos bobos, para nada. “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”, ¿no fue que escribió José Martí? Y sé muchas cosas, pero muchas, de ese monstruo castrista que es una hidra de numerosas cabezas.
PD.: Nota recibida de un lector: “Se han organizado muy bien. Esto salió ayer en la Radio Pública en EEUU: el profesor Ted Henken argumenta que Yoani Sánchez es indiscutiblemente la dirigente más destacada y que su estilo es muy efectivo porque en sus post escribe sobre hechos diarios que la gente puede entender; que no se pierde en las teorías de Marxismo vs Capitalismo ni en batallas internacionales como el caso de los 5 espías o el de Alan Gross.
Que él no la llamaría disidente, sino una ciudadana y eso es más revolucionario en Cuba porque los ciudadanos tienen deberes y responsabilidades y ella está actuando con esos deberes y responsabilidades, pero como una ciudadana que quiere que su voz sea escuchada y eso es muy efectivo… blah, blah, blah”.


La nueva colecta de firmas y un llamado a perder el tiempo



ENGLEWOOD, Florida, agosto, www.cubanet.org -Había visto el link colocado en Cubanet que solicitaba el envío de firmas a Ariel Hidalgo por Infoburo@AOL.com. De primera reacción no me interesó conocer de qué se trataba el tal Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible. No confío en las posiciones neomarxistas y tímidamente anarco-colectivistas de su autor. Más tarde volví a toparme con el Llamamiento incluido dentro de un artículo aparecido en Diario de Cuba bajo el título “El manifiesto que Oswaldo Payá no llegó a firmar” de Eduardo Labarca.
Sentí curiosidad ¿se trataba de algún proyecto de Oswaldo Payá elaborado antes de su asesinato? Me preguntaba ¿será acaso un proyecto del Movimiento Cristiano de Liberación con una proyección más radicalizada luego de las críticas que Payá hiciera al denominado “Diálogo entre cubanos” que impulsara el episcopado de La Habana y la revista Palabra Nueva? Me había equivocado, el “Llamamiento ─ según Labarca ─ se inscribe de algún modo en la corriente pacífica inspirada hasta su muerte por Payá”. Siempre fui crítico de los proyectos de Payá al considerar que en sus propuestas incluía a los personeros del régimen como partes de la solución y su llamado a la política de “borrón y cuenta nueva”.
Labarca anota que el nuevo Llamamiento al igual que el proyecto de Payá de hace diez años, “ha gatillado un agitado debate en el exilio cubano, cuyo sector extremista y vociferante tiende a rechazarlo”. Como no me considero ni extremista ni vociferante decidí informarme del contenido del urgente llamamiento brotado de la mente del profesor Hidalgo. Me llamaba la atención que Labarca citaba entre los firmantes ─ “que ostentan posturas diversas” ─ a Carlos Alberto Montaner, “periodista de filiación liberal”, la bloguera Yoani Sánchez, el líder disidente Manuel Cuesta Morúa, Carlos Saladrigas, el empresario cubano americano “que hace unos meses viajó a La Habana desde Estados Unidos a dar una conferencia”. Luego al revisar las firmas encontré otros nombres, el abogado disidente fundador de la Corriente Agramontista, Faisel Iglesias, el profesor Enrique Patterson y Dagoberto Valdés Hernández, director de revista Convivencia, entre muchos otros.
Como no creo incluirme dentro de los extremistas y vociferantes me pregunté si debía incluir mi firma insignificante entre los destacados firmantes del Llamamiento urgente.
Lo primero que me saltó en el documento de marras fueron algunas expresiones de corte nacionalista que convenían con algunas consignas castristas.
Con el llamamiento se quiere presentar “a todos los ciudadanos cubanos un conjunto de medidas que no hay que supeditar a la agenda de ningún país extranjero”, tal parece que las propuestas de la oposición anticastrista antes de la existencia del Llamamiento de Ariel Hidalgo ¿estaban supeditadas a la agenda de un país extranjero? Bueno, al menos así lo consideran los usurpadores del gobierno de Cuba.
Reclama el Llamamiento “el derecho de los cubanos a determinar nuestro futuro en plena libertad, independencia y soberanía”, nada que no queramos todos aunque a continuación introduce esta cláusula “sin injerencias o imposiciones de ninguna nación extranjera sea cual sea la ideología que profese su gobierno” agregando: “Nuestro país no debe estar supeditado a leyes de otro gobierno que nos afecten unilateralmente”. No es necesaria la inclusión de esa coletilla luego que se predetermina en plena libertad, independencia y soberanía la determinación del futuro de Cuba por los cubanos.
Se propone la creación de un “grupo de buenos oficios” que entre sus funciones se incluya “el tema de las sanciones unilaterales estadounidenses” e “iniciar conversaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, con vistas al cese de la usurpación de la base naval de Guantánamo contra la voluntad y el deseo del pueblo cubano”. Cese de la usurpación que está en contra de la voluntad y el deseo del pueblo cubano, tal vez ─ no lo sé ─ Ariel Hidalgo haya echo una encuesta de opinión entre el pueblo cubano para afirmar categóricamente que es su voluntad y deseo el cese de la Base Naval de Guantánamo, que tanto reclama el castrismo.
Solo un poco más y el Llamamiento incluye el llamado de ¡Abajo el imperialismo yanqui!
Tal vez considera que son los Estados Unidos los que impiden un acuerdo dialogado con los castristas para salvar a Cuba y de paso admitir que la oposición cubana está controlada y dirigida por Washington. Sinceramente no creo que  el tema de la Base Naval de Guantánamo sea en estos momentos uno de los tópicos principales a resolver para alcanzar “una Cuba mejor y posible”.
Hidalgo inicia su urgente llamamiento diciendo: “Vivimos tiempos cruciales. Es necesario conocer y aprender del pasado para no repetirlo”; pero en su llamamiento no hace referencia alguna a ese pasado que debemos conocer para no repetirlo. Quizá ese pasado hay que entenderle sobre lo que afirmara en un artículo suyo que publicara El Nuevo Herald con fecha 4 de mayo de 2012, bajo el título “El pacto del amor  y la paz”. Entresaco el siguiente párrafo de ese artículo:
“Olvidamos que a cuatro años de república comenzamos a contender unos contra otros en medio de la violencia y el desamor: en el 6, en el 12, en el 17, en el 30, en el 33 y en los años cincuenta, sin contar, entre fecha y fecha, otros conatos insurreccionales que nos mantuvieron en perpetua turbulencia en nombre de la libertad. ¿Qué frutos obtuvimos de todo esto? Pues una renovación de las cadenas. Si hubiera habido siempre armonía y concordia, no habría nacido lo inarmónico y la discordia del presente. Algo anduvo siempre mal, y el regreso a lo que creemos fue un pasado feliz, nos llevaría otra vez al punto de partida del conflicto, a recomenzar nuevamente el camino que nos ha llevado hasta aquí. Entonces es preciso revisar nuestras acciones pasadas para poder entender en qué hemos estado errando una y otra vez”.
Es decir, no hay solución. El presente es malo, el pasado fue también malo; no podemos volver a la Cuba precastrista. Ariel Hidalgo tiene la fórmula mágica, aunque lo por él propuesto es lo mismo que se recogía, en general, dentro de algunos de los postulados de la Constitución de 1940; es decir: “Respeto inmediato a derechos y libertades ciudadanas básicas de conciencia, expresión, información, reunión, movimiento y asociación, derecho a la libre sindicalización, formación de partidos políticos y de organizaciones no gubernamentales y proscripción de toda forma de persecución o discriminación por razones de credo, ideología, raza, género u orientación sexual” esto último es lo único que no estaba previsto en la Constitución republicana.
¿Cuándo acabaremos de entender que los pueblos no se mueven tras conceptos abstractos sin antes solucionar sus preocupaciones concretas como son, el alimento, la vivienda, el empleo bien remunerado, la seguridad, la salud? Para movilizar a un pueblo en un proyecto de acción no cabe el principio cartesiano de Cogito ergo sum, se requiere algo más que simples retóricas abstractas.
La cuestión económica del Llamamiento se reduce a lo siguiente:
“Traspaso inmediato de la propiedad de todas las empresas estatales de producción y servicios medianas y pequeñas a los trabajadores que laboran en ellas, y en las grandes empresas, participación en la administración y reparto de utilidades. Libertad de todos los ciudadanos para la actividad económica independiente, exportar e importar bienes, establecer empresas mixtas con el Estado o con la inversión extranjera y estímulos fiscales a las cooperativas y a la pequeña propiedad individual. Control trasparente del uso de los impuestos y de la renta nacional. Plan de emergencia para reanimar y fortalecer los sistemas nacionales de educación, salud y seguridad social. Acceso masivo a Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación como herramientas imprescindibles de una economía moderna”.
La primera cláusula de este párrafo nos recuerda una de las tesis claves de Bakunín:  “La propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito individual”.
Es la idea del colectivismo anarquista presente en el pensamiento de Ariel Hidalgo que los expresa en un párrafo de su artículo “¿Qué modelo necesita Cuba?” (El Nuevo Herald, 20 de abril de 2012):
“No basta un estado de derecho. Es preciso ir más allá, hacia un estado de plena satisfacción de los derechos, y esto sólo se logra con la autosuficiencia ciudadana. ¿Qué significa esto? Una ciudadanía independiente de poderosas instituciones para subsistir, controlando sus propios medios de subsistencia, sin trabas burocráticas, altos impuestos ni negativas crediticias, barreras impuestas por las oligarquías para monopolizar la fuerza de trabajo y mantener así bajos salarios. No basta la libertad económica propugnada por los liberales. Es preciso ir más allá, hacia la democracia económica, ya sea individual, familiar o de grupos, cooperativista o autogestionaria. Si bien el derecho a la propiedad es legítimo, ese derecho no es sólo para quienes ya la tienen sino también para quienes nunca la han tenido. Cuando cualquier trabajador pueda ser propietario de medios de producción, los capitales y los Estados no tendrán más remedio que pagar jornales justos a quienes continúen como asalariados”. Bakunín no habría podido expresarse mejor.
Otra de las propuestas del Llamamiento para hacer una Cuba mejor y posible es la de “someter a referendo la incorporación de una cláusula constitucional criminalizando el empleo del terrorismo, la violencia, la tortura, el acoso y la discriminación de cualquier tipo, sea cual sea su promotor, justificaciones y procedencia, así como la adecuación de la Constitución a los principios y normas universalmente reconocidas de derechos humanos”. Hay un detalle que olvidan todos los constructores de planes salvadores para Cuba. La Constitución vigente en Cuba no admite enmiendas, no deja resquicios; es la Constitución de un estado totalitario, simplemente lo que se ha de exigir es su derogación total y definitiva y no remendarle parches.
Las medidas que el Llamamiento propone a aplicar a los represores de las libertades y derechos de la ciudadanía son ridículas: “Desmovilización o traspaso a otras funciones de aquellos agentes dedicados a la represión de esas libertades, y cierre de unidades represivas dedicadas a ese fin”. ¿Solo esto? Es decir desmovilizar o traspasar a otras funciones a los oficiales de la Seguridad del Estado que cumplen órdenes de los altos jerarcas del poder sin la exigencia de enfrentar la justicia a esos oficiales y a los detentadores del poder en Cuba que son los responsables directos de la represión que llevan a cabo sus cuerpos represivos. Unos y otros deben enfrentar a la justicia.
El Llamamiento pierde toda su fuerza cuando hace depender la ejecución de su conjunto de propuestas de que exista “la voluntad política para ello de parte de quienes siendo menos del 1% de la población, poseen la capacidad real de decisión sobre todos los aspectos de la vida cotidiana en nuestra patria”
¿Para qué, entonces, hace falta convocar el apoyo de un llamamiento que para su ejecución requiera de la voluntad política de los tiranos? Esto es, simplemente oportunismo y demagogia políticos además de una pérdida de tiempo.
Finalmente el Llamamiento urgente concluye diciendo:
“Alertamos que no sólo una Cuba mejor es posible. También lo es una Cuba igual o peor a la que hoy existe. Las opciones están en manos de los cubanos y el tiempo de tomar decisiones sustantivas ha llegado. Quien hoy no dé los pasos para dar salida sensata a esta crisis no podrá responsabilizar a otros por lo que suceda mañana”.
No creo que lo propuesto por el Llamamiento sea precisamente una salida sensata para sacar a Cuba del abismo al que le ha hecho caer el castrismo.
Blog EL FANTASMA www.phantom-elfantasma.blogspot.com

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Un llamamiento desafortunado



MADRID, España, agosto, www.cubanet.org -Normalmente yo no firmo manifiestos o declaraciones. Sobre todo, no me molesto en firmar ningún documento de este tipo, ni en un sentido ni en otro, que vaya en última instancia dirigido al régimen castrista, al que no considero un interlocutor válido o receptivo. De modo que si, por rechazar y no suscribir el “Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible”, la izquierda autoritaria, desde su pretendida superioridad moral e intelectual, me considera parte del “sector extremista y vociferante” del exilio, miel sobre hojuelas. Nada me honra más que situarme a buena distancia del izquierdismo sectario, y de esos que a todas horas proclaman con orgullo su sesgo ideológico aunque no venga al caso. (Leí la diatriba de uno de los redactores del ‘Llamamiento urgente…’ que, ¡faltaría más!, se declara izquierdoso y emplea un lenguaje sumamente ofensivo que me dejó perplejo. El que rechace el ‘Llamamiento urgente…’ o sustente otra tesis es, según él, poco menos que la peste. Lo tacha de cobarde, de capitán Araña y hasta de inmoral).
Pero es que el ‘Llamamiento…’ no deja de tener sus puntos débiles y cuestionables, empezando por el propio título. No es por ponerse uno puntilloso en el aspecto léxico-semántico, pero ya va siendo hora de que la oposición se desprenda definitivamente de los tics del discurso castrista. ¿Ignoran Ariel Hidalgo y sus colegas (contra los cuales no tengo absolutamente nada) las resonancias negativas que el sustantivo ‘llamamiento’ debe de producir en el seno del pueblo cubano? Ciertamente, aunque la palabra no haya sido acuñada por los Castro, al igual que ‘compañero’, nos trae muy malos recuerdos. Parece una ñangarada. Suena a teque, a frustración, a engaño, a estafa. No es que haya que ser original todo el tiempo, pero tampoco hay que imitar el estilo del opresor.
Otro tanto pudiera añadirse sobre la cuestión del embargo y la base naval de Guantánamo. Son las dos eternas cantaletas del castrismo, pero sobre todo es un tema que divide profundamente al exilio y la disidencia. Un programa que intente llegar a todos los sectores de la oposición, más que congraciarse con la izquierda o el centro-derecha de tendencia ‘progre’, debería ser más cuidadoso en el tratamiento de una cuestión tan controversial como divisoria.
Por otro lado, afirmar taxativamente que “la usurpación de la base naval de Guantánamo [va] contra la voluntad y el deseo del pueblo cubano” no creo que se acerque mucho a la verdad. Tal parecería que los cubanos se levantan y se acuestan todos los días rezando por el desmantelamiento de la base americana. Y yo creo que es exactamente al revés, aunque desde luego no haya realizado ningún sondeo de opinión para asegurarlo categóricamente y con un mínimo de rigor estadístico. Pero como estoy convencido de que los redactores del ‘Llamamiento…’ tampoco se han basado en ningún estudio demoscópico, con el mayor de los respetos me atrevo a calificar esa aseveración de falsa y demagógica, independientemente de las buenas intenciones de quienes redactaron el texto, tal vez un tanto influidos por un antiimperialismo de vieja escuela.
En realidad, el anhelo de muchos cubanos –sobre todo, de los que viven en esa zona—, es llegar hasta el territorio ocupado por Estados Unidos cruzando la bahía a nado o, incluso de manera más temeraria, atravesando un campo plagado de minas que el régimen cubano ha sembrado en el perímetro terrestre de la base. No son pocos los que han perecido en el intento de llegar a tierra de libertad por esa vía tan riesgosa. De manera que algún día, en la Cuba del futuro, habrá que erigirles un memorial in situ. La base naval de Guantánamo no es el problema. Ha sido la solución para miles y miles de cubanos, incluyendo varios amigos y tres cercanos familiares míos, que allí encontraron refugio y luego lograron realizar su sueño de vivir en libertad.
Por último, y no porque sea de menos peso, quiero referirme a la inoportunidad del documento . El manejo de los tiempos, en la política, es mucho más importante de lo que sospechan los gestores del ‘Llamamiento urgente…’, cuya urgencia tampoco es para tanto. En medio de la conmoción y el duelo por el fallecimiento de Oswaldo Payá y Harold Cepero en un supuesto accidente con pinta de atentado mafioso, el ‘timing’ ha sido fatal según el parecer de muchos. Si bien es cierto que el documento se venía gestando desde antes, su aparición por estos días coincide con la consternación de la familia, el MCL y la oposición en general, cuyos esfuerzos se centran en el esclarecimiento de la verdad sobre la muerte del destacado opositor y su joven colaborador. Algunos lo han visto como un intento de desplazar el foco y pasar la página del caso Payá. Yo, particularmente, no creo que la intención haya sido tan aviesa, aunque el efecto en definitiva ha sido el mismo. Considero, sin embargo, muy mal que uno de los exégetas del ‘Manifiesto…’ haya intentado apropiarse del nombre y el legado de Payá en un artículo frívolo y de un mal gusto que podría calificarse de carroñero.

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