Juan Carlos Reyes Ocaña
7 de febrero de 2012
Holguín, Cuba – www.PayoLibre.com – El pasado 5 de enero conocí la triste noticia del fallecimiento de Julio Machado Gutiérrez luego de luchar contra una penosa enfermedad que lo martirizó por un tiempo prolongado.
Hablar de Julio Machado es narrar la historia del periodismo alternativo dentro de Cuba. Estuvo tan involucrado en la vida de casi todos los que reportamos para Radio Martí que ya lo veíamos como el padre regañón que se enojaba cuando las noticias no tenían el profesionalismo requerido.
Mi vínculo de trabajo con Julio estuvo marcado por azares de la vida, y por qué no, de la muerte también. Recuerdo que en el año 2007 encontrándome en la casa de una amiga, quien debía reportar algunas noticias para Radio Martí, me pidió que leyera las informaciones pues ella se encontraba enferma de amigdalitis. Accedí con temor pero al terminar y para sorpresa mía del otro lado del auricular una voz grave y firme me preguntaba: "¿Caballero, dónde estaba usted escondido?" Luego de explicarle mi miedo de dar noticias por mi problema de pronunciación me respondió: "nada de eso, su voz es perfecta, el jueves lo estoy llamando".
Así comenzamos a trabajar, que más que un trabajo para mí fue un aprendizaje, no se cansaba de recalcar lo importante de verificar las noticias y de la precisión de las mismas. Nunca hubo un "no puedo" por parte de Julio Machado a la hora de cubrir un evento, máxime si era una detención arbitraria, no importaba que fuera sábado o domingo, siempre estaba su llamada salvadora para que la información fuera inmediata.
Más tarde cuando enfermó y por desgracia tuvo que alejarse de la emisora sobrevino mi muerte en la radio, nadie más me llamó, al parecer era la única persona que en ese medio creía en mí.
Con la desaparición física de este incondicional amigo el periodismo independiente de intramuros pierde a uno de sus más fieles colaboradores. Siempre recordaremos a este gran maestro que nos alentaba cuando el desaliento nos vencía.
Cómo olvidar a aquel que aún sabiendo que nunca recibí lección alguna se atrevió a llamarme periodista; y es que Julio Machado era de esas pocas personas que son ciertas en horas inciertas.
Hoy cuando me viene a la mente tantos consejos de este inolvidable comunicador sólo me resta decirle "te extrañaremos mucho caballero”.
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