
Foto Angélica Mora
Reñaca
Angélica Mora
Viña del Mar
No se si todo hombre y mujer libre perciban, ante toda brisa de Libertad, una especie de "nudo de pena" al pensar en Cuba.
Yo lo siento en mi garganta y me aflige que sus habitantes no puedan respirar a todo pulmón ese aire -envuelto en olor a sales marinas- único... que hay en un país en libertad.
¿Es difícil alcanzar ese grado de pérdida, que afecta tanto al cuerpo como al alma?
Yo diría que sí. Pero cuando se presenta es titánico erradicarlo:
Aparece cuando emergen individuos que se aprovechan de la ingenuidad de los pueblos para tomarlos en cautividad.
(Aunque hay quienes, que pese a estar en prisión se sienten libres, porque los tiranos no han logrado apoderarse de sus mentes).
Porque también hay cárceles para el alma, dentro de las cuales está en la voluntad y trabajo de cada cual, el salir de ellas.
Por eso, me imagino a Cuba Libre, mirando algún día su paisaje... sin las rejas que hoy la rodean.
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