Saturday, January 14, 2012

LA FRUTA MADURA

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Julio César Gálvez
Ex Preso de Conciencia del grupo de los 75

Comienza un año nuevo en el que muchos continúan con el mismo discurso de la crisis financiera, pero pocos son los que se atreven a plantear la perdida de valores éticos y morales de políticos, funcionarios y gobernantes en todas las latitudes de nuestro planeta.

No soy economista ni presumo de especialista en la materia, pero en el caso de Cuba son muchos los expertos y entendidos en el tema que ofrecen conferencias, estudios y ponencias. Durante el pasado 2011 asistí a diversos encuentros y foros sobre el presente y el futuro de la economía cubana con los Castro y sin los Castro, celebrados en Madrid. Fue un aprendizaje positivo, que me dejaron con muchas más dudas, y donde ninguno de los ponentes pudo aclarármelas. Igual ocurre con estudios y libros publicados recientemente, como “ Un acercamiento a la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional ”, realizado por el profesor Richard E. Feinberg, publicado por Iniciativa Latinoamericana en Brooking Institution, en Estados Unidos.

Según el autor “ las conclusiones pueden ayudar a iluminar las potenciales direcciones futuras para el acercamiento de la comunidad internacional a Cuba, a fin de promover su renovación económica ”
Feinberg estuvo en Cuba en junio de 2011 para poder hacer un análisis con mente amplia para su estudio. Se entrevistó con diferentes funcionarios gubernamentales, pero se le olvidó reunirse con economistas y miembros de la sociedad civil independiente, así como caminar por las calles de la capital cubana, para conocer de primera mano la realidad por la que transita el pueblo y la economía de la Mayor de las Antillas.

La economía de Cuba no puede ser analizada como la de cualquier otro país. Es un caso atípico, no sólo por el total control estatal de la producción y los servicios, sino por la inexistencia de datos estadísticos y financieros fiables que permita conocer parámetros de productividad, rendimiento, salario básico y promedio de los trabajadores, ganancias, pérdidas y demás. No es casual que la CEPAL no acepte los datos emitidos por el régimen de la Habana a la hora de conformar su balance anual de la región, quien señala que el PIB anual de cada cubano es de $ 5,500 USD., cuando la realidad es que el salario promedio en la isla se sitúa en $ 448.00 pesos cubanos mensuales, unos $ 20 USD, al cambio oficial.

El principal obstáculo no es el embargo o bloqueo, como usted lo quiera llamar, de Estados Unidos, ni el modelo de planificación centralizado por el Estado, copia de la desaparecida URSS, sino el bloqueo interno que mantiene el régimen totalitario contra su propio pueblo. Además, la canasta básica de alimentos, la que debe ser vendida por el gobierno mediante la llamada libreta de abastecimientos, que desde su implementación en 1962 viene eliminando productos y cantidades de los mismos a vender a los habitantes de la isla, se ha convertido en todo un dilema al solo proporcionar una cantidad tan exigua, que solo alcanza para mal alimentarse una semana.

Las exportaciones han caído en picada vertiginosa, gracias a la inteligencia de Fidel Castro, quien destruyó la industria azucarera, del café, el henequén, la ganadería, los frutales y otras muchas más.
La deuda externa, según un informe del Banco Central de Cuba, asciende a unos $ 8, mil 900 millones de dólares, además de unos $ 7 mil millones de “ deudas congeladas ”, los que no detalla a quienes les debe esa cantidad, pero entre los que están España, Rusia, Ucrania, China y el Club de París.

Lo cierto es que el país está destruido, su economía por los suelos, todos hablan de futuro en abstracto, pero nadie aporta posibles soluciones. Los tiempos cambian y el éxito de la economía cubana en el pasado no significa que se pueda producir en el futuro.
Autoempleo, microcréditos, inversiones para las empresas fundamentales, construcción, agroindustria alimentaria, parques temáticos, creación de trabajo en la base de la pirámide, responsabilidad social corporativa pueden y deben ser algunos de los puntales del despegue de la futura economía cubana post totalitarismo. Pero nada de esto será efectivo si antes no se logra desmontar todo el sistema represivo que durante más de 50 años a impedido al pueblo cubano disfrutar de derechos y deberes por igual a cualquier ciudadano de este mundo.

Libertad y democracia para el pueblo y así la economía pueda encausar su rumbo y propiciar desarrollo y bienestar, de lo contrario solo estaremos propiciando que los grandes intereses – no importa de que país provengan – sigan esperando a que la fruta acabe de madurar.

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