Thursday, December 15, 2011

MIL AGROS

Yosvani Anzardo Hernández

15 de diciembre de 2011

Holguín, Cuba – www.PayoLibre.com – Los pueblos tienen necesidad de milagros, pero no es común que un pueblo exija la ocurrencia de estos, y eso está pasando en estos momentos con el nuestro.

Los sueños de los pueblos son impulsados por sus aspiraciones, algunos desean ser grandes potencias económicas y militares, otros ser ejemplos de bienestar ante el mundo, o de entrar a la historia por sus aportes tecnológicos, en fin, aspiran a lo posible pero difícil, algo que les agregue orgullo a su nacionalidad, y si eso ocurre en relativamente poco tiempo, entonces ha ocurrido un milagro, ateo, pero milagro.

En sólo varias décadas los cubanos hemos simplificado nuestra necesidad de milagros. Ya no pensamos en centrales nucleares y gran capacidad de generación de energía como a fines de los años 50, o grandes fábricas de automóviles con materia prima nacional como en los 40, ni soñamos con encabezar la producción biotecnológica y descubrir la vacuna contra el SIDA como a fines de los 80.

Ahora la cosa es más modesta, pero igual de complicada. Como la historia de nuestra nacionalidad tiene sus fundamentos en la medicina y el hambre provoca dolores indescriptibles. Esperamos que ocurra un fenómeno inexplicable por la ciencia pero que nos resuelva de una vez esos dos problemas, que no son los únicos pero demostrarían que Dios nos perdona y a pesar de todo aún nos ama, y que sea además el final de nuestro mundo oscuro.

De esa forma los cubanos buscamos nuestro milagro en la agricultura, y a cada rato tenemos nuestras falsas alarmas.

Recuerdo que el chícharo fue un alimento completo hasta que comenzó a dar hervor y mucho después se puso escaso. Así de nutritivo fue el fongo hasta que en La Habana decidieron que su precio es de ochenta centavos la libra y también se puso escaso.

La soja luego fue el alimento estrella y solución a nuestros problemas, más no por mucho tiempo. De pronto las pastas eran mejor alimento que la carne para todos y particularmente para los niños, pero ese parecer terminó cuando las nuevas fábricas no produjeron lo esperado, y así por el estilo, la lista es larga.

Entonces la gente comenzó a ser más específica por los crecientes problemas en la salud. Fue cuando apareció el Noni, supuestamente capaz de curar más de cien enfermedades.

Los psicólogos descubrieron que las condiciones de hacinamiento contribuyen a que haya tantos hombres que padecen de eyaculación precoz, como no hay viviendas apareció la supuesta solución en la raíz del melón, la Viagra cubana la llamaron y como siempre lo publicó el Granma.

Luego los médicos determinaron que el cáncer es la principal causa de muerte en Cuba porque es provocado por los insecticidas y herbicidas baratos comprados por el estado e incluido en los paquetes tecnológicos, entonces apareció el árbol del Nin.

Como al final ninguno resulta, ahora tenemos un nuevo milagro, la Moringa, capaz de purificar el agua, curar enfermedades y comerse en ensaladas, y esa última aplicación será su fracaso porque la planta es forrajera.

Buscando en una enciclopedia encontré lo siguiente:

“Según Helen Schucman (Un curso de milagros, 1972), el milagro es una corrección en la «mente errada», que modifica la percepción del mundo del ego (de Pecado, Culpa y Miedo), por medio del perdón del Espíritu Santo.

Por esta razón, los milagros son expresiones naturales de perdón que cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro. A diferencia de las proyecciones del ego que fabrican errores ilusorios, el milagro elimina el error porque el Espíritu Santo lo identifica como falso o irreal. Esto es lo mismo que decir que al percibirse la luz, la oscuridad desaparece automáticamente…

Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberar de la separatividad, es decir, del falso sentido de aislamiento, privación y carencia que siente el individuo que se identifica con el ego."

Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de Amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro.

La inequívoca consciencia popular sabe que sería un milagro si de pronto el alimento y la salud se hacen presentes y al alcance del bolsillo de todos en por lo menos, mil agros del país.

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