Contaron al Prelado Wenski su 'segundo drama'
DDC
Miami, 24-12-2011 -En un encuentro por Navidad, le explicaron sus dificultades en Estados Unidos, entre ellas la falta de trabajo, las enfermedades y la situación migratoria de sus familiares.
El arzobispo de Miami, monseñor Thomas Wenski, recibió por Navidad a un grupo de ex-presos políticos y Damas de Blanco residentes en Miami y otras partes de Estados Unidos.
Wenski les dio la bienvenida y les ofreció el apoyo y acogida de la Iglesia en la nueva vida que inician fuera de Cuba, según una nota de la Arquidiócesis de Miami.
Los refugiados le expresaron su gratitud por estar en un país libre. También hablaron de algunas dificultades que están teniendo, entre ellas la falta de trabajo y de apoyo de la comunidad, las enfermedades y la situación migratoria de sus familiares.
El abogado Randy McGrorty, que dirige los Servicios Legales Católicos de la Arquidiócesis, explicó al grupo que sus oficinas podrán ayudarles en asuntos de inmigración.
En el encuentro con el arzobispo estuvieron Margarito Broche, Carmelo Díaz, Blas Giraldo Reyes, José Augusto Villarreal y Roberto Miranda, así como las Damas de Blanco Isel Obregón, María Noa, Matilde y María del Carmen Jerez, Isabel Ramos, Iraida Soledad Rivas, Noelia Pedraza y Belinda Salas. Les acompañó Joaquín Boronat, que no es del Grupo de los 75.
De izquierda a derecha: Blas Giraldo Reyes, Isel Obregón, María Noa, Matilde Jerez, María del Carmen Jerez, el arzobispo Wenski, Isabel Ramos, Iraida Soledad Rivas, Noelia Pedraza, y Belinda Salas; en la segunda fila: Margarito Broche, José Agusto Villareal, Carmelo Díaz y Roberto de Miranda. (MIAMIARCH.ORG)
Muy emocionada, Isabel Ramos le dijo al arzobispo que está enferma, operada del corazón dos veces, se siente muy sola y necesita a su hijo, que, después de 23 años de cárcel en Cuba, fue liberado y salió por España; pero no cualifica para viajar a Estados Unidos por habérsele impuesto en Cuba una pena violenta que su madre dice no cometió, añadió el comunicado de la Arquidiócesis de Miami.
"Le pido por un gesto de humanidad, que traigan a mi hijo", insistió llorando.
Otro de los asuntos tratados fue el pago de 1.000 dólares por persona que quienes llegan desde España han de pagar a Inmigración, después de un año de estancia en el país, para conseguir la residencia.
"Tenemos mucha dificultad, estamos sin trabajo y nos resulta muy difícil", a pesar de que casi todos en el grupo tienen ya permiso de trabajo, explicó Obregón.
El arzobispo Wenski reiteró el apoyo de la Arquidiócesis y de sus servicios legales e indicó su disponibilidad para mover algunos hilos en su favor.
"Ustedes han vivido un drama en su país y ahora están viviendo un segundo drama", les dijo. "Están aquí como extranjeros, porque en su patria fueron tratados como extranjeros", comentó.

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