Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Acercándonos a la Navidad quiero brindarles una noticia positiva, de hermandad y buena voluntad en esta Tierra tan vapuleada con malas nuevas.
Tuve que ir a mi dentista. Es, como digo en un mal chiste, "el único hombre que me deja con la boca abierta".
Con este viejo doctor compartía mi cumpleaños, cuentos sobre mi artritis y bromas (mientras me preparaba para el tratamiento respectivo. Después, por supuesto, sólo él hablaba).
Pero esta vez me encontré con la sorpresa que se había jubilado.
También tenía artritis y decidió "vivir la vida loca", como me había dicho en nuestros encuentros. Para él "vivir la vida loca" era irse a pescar todo el día a los Lagos que circundan el pueblo donde vivimos en el estado de Nueva York. Será por eso de que "por la boca muere el pez".
El nuevo dentista es un hombre asiático, de movimientos y manos ágiles.
Estudió mi "record" mientras yo lo miraba a mi vez, muerta de miedo ante lo desconocido.
-Ah, me dijo, Ud. es Chilena...
Y se largó a hablarme, maravillado de la tierra donde yo nací.
-¿Trabajó Ud allí?, le pregunté.
-No, no práctica. me contestó -Estuve asistiendo como voluntario luego del terremoto. ( 27 de febrero del 2010)
Y no paró de contarme lo increible que es mi país, el caracter de su gente, su cariño y su voluntad firme de levantarse cuando está caída.
Todo eso yo ya lo se.
Sin embargo, oirlo de mi destista, que mientras me trabajaba me hablaba y me contaba de la comida que le llevaba la gente que lo había perdido todo a su grupo de rescate .... es algo que realmente me emocionó.
Como ven, no todo está perdido y la fuerza de lo positivo siempre triunfa y brilla en la oscuridad, incluso después de los estragos de un terremoto.

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