Distancias
La niebla cubría Santiago como un manto
ella podía gritarle desde la ventana
pero no lo hizo,
él ya estaba demasiado lejos
y el grito, como una bala
en su viaje de hiperboles y vientos
quedaría a medio camino.
Aún así,
el esperaba al menos el susurro
que le llevara de regreso
y se dió vuelta para que el grito de rescate
perforara su pecho.
Ella solo abrió un poco los labios
para respirar su nombre
y cerró los ojos para no verlo escapar...

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