Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
El cardenal Jaime Ortega no cambia. En la noche de este viernes habló por la televisión nacional sobre la llegada de la Virgen de la Caridad del Cobre a La Habana... y nada más.
Su alocución fue de menos de 15 minutos en los cuales habló de paz, amor y esperanza, preparando el terreno para una pacífica "demostración de fe del pueblo" con la peregrinación de la Virgen.
Se comprueba con esto que el Regimen no quiere alborotos y comisionó al Cardenal para que trazara los parámetros del caso.
Y Ortega cumplió:
Evocó como viñeta patriótica a Antonio de la Caridad Maceo y Grajales...
Y habló de la posibilidad de "un mundo mejor si cada uno es mejor a través de la Virgen, cuya imagen "fue hallada en 1612 por buscadores de sal..."
Las cámaras de televisión en ese momento hicieron un zoom y enfocaron la imagen de la Virgen en un primer plano. Y se pasó a otra noticia...
El régimen teme a las masas y este domingo 6 de noviembre entrará la Virgen por Baracoa a La Habana.
La estatua de la Virgen de la Caridad del Cobre, que peregrina por toda la Isla, llegará este domingo a La Habana, donde recorrerá sitios públicos como templos, plazas, universidades, cárceles y hospitales, durante 55 días.
Será un largo "comerse las uñas" para la Cúpula gobernante.
Cualquiera cosa puede suceder y las órdenes serán atajar -por todos los medios- a las Damas de Blanco, especialmente los domingos.
La peregrinación durará hasta fines de diciembre y culminará con una gran misa en la Avenida del Puerto.
La estatua de la Virgen de la Caridad del Cobre, que peregrina por toda la Isla, llegará este domingo a La Habana, donde recorrerá sitios públicos como templos, plazas, universidades, cárceles y hospitales, durante 55 días.
Será un largo "comerse las uñas" para la Cúpula gobernante.
Cualquiera cosa puede suceder y las órdenes serán atajar -por todos los medios- a las Damas de Blanco, especialmente los domingos.
La peregrinación durará hasta fines de diciembre y culminará con una gran misa en la Avenida del Puerto.
La represión es un tema terrenal y el Cardenal no está para eso.
Su reino no es de este mundo y si tocara el tema con Raúl Castro --y le pidieran clemencia para las mujeres cubanas-- rompería la larga luna de miel que ha tenido con el Dictador Designado.
Yo no entiendo por qué las Damas de Blanco insisten en llevarle al Cardenal sus problemas de persecución y acoso y le piden que interceda con el Régimen, cuando se ha demostrado, en numerosas ocasiones, que los pedidos caen en oídos sordos.
Jaime Ortega se ha desentendido de la persecución sistemática que sufren las Damas de Blanco y todas las opositoras cubanas.
Cuando murió su feligresa Laura Pollán, no envió mensaje ni menos acudió a dar el pésame a la familia, en la corta vigilia antes de que la opositora fuera incinerada.
Con esa cremación desaparecieron los rastros que podrían haber ofrecido una luz en la sorpresiva desaparición de esta mujer, Piedra Fundadora de las Damas de Blanco.
El bloguero y fotógrafo cubano, Orlando Luis Pardo, criticó en Twitter la actitud complaciente del Cardenal en su comparecencia por el canal 6 de la televisión cubana:
"Ni una palabra de Laura Pollan. Ni una explicacion de por que sale en la TV así de pronto. No duro ni 15 minutos. Que triste es todo...!!! "
Para el Cardenal Laura Pollán no es nadie y su muerte es un aspecto de las Damas de Blanco que nunca le ha importado ni ha querido saber.
Al Cardenal no le preocupa y no hace preguntas y menos aún se compromete con la disidencia cubana.
Jaime Ortega y Alamino prefiere servir sólo a un Amo: Raúl Castro.
Y menos ahora va a causar olas en su apacible navegar por el Mar de la Felicidad cubano, con los remos siempre dentro de la barca, en medio de la tormenta.

ESTE ES UN POST VALIENTE
ReplyDeleteCOPIADO HOY EN ELE DIARIO DE CUBA:
ReplyDeleteEl Cardenal rojo habló alrededor de 15 minutos por la televisión oficial del régimen comunista. Estas son las pequeñas prebendas que consigue por su colaboracionismo con la dictadura cubana. El pueblo cubano no debería perdonarle jamás su bochornosa sumisión al régimen, su silencio complice ante las golpisas a que son sometidos los pacíficos opositores y las mujeres cubanas por las brigadas de respuesta rápida. Para él Cuba es un remanso de paz y amor donde al sistema socialista solo hay que hacerle unos ajustes para actualizarlo. Es bochornoso que pida reconciliación con los verdugos del pueblo cubano, que haya rezado publicamente por la salud del verdugo mayor Fidel Castro y no hiciera lo mismo con la lider de Las Damas de Blanco, Laura Pollan, cuando ésta se encontraba grave en el hospital. Y al morir ella el Cardenal rojo no tuvo la decencia ni la honradez de enviarle el pesame a su familia. De cobarde e infame hay que catalogar la actitud de Jaime Ortega y Alamino ante la trágedia de su pueblo