Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
La isla de Cuba ha estado encasillada en el tiempo por obra de una dinastía que se colocó a la fuerza en el gobierno.
Este Primero de enero, el régimen castrista cumplirá 53 años en el poder, sin haber aportado ningún beneficio al pueblo cubano. Por el contrario, ha sido el directo culpable de la miseria, la falta de libertad y miles de muertes y más de un millón de exiliados repartidos por todo el mundo.
Hoy Raúl Castro, designado por su hermano para reemplazarlo en el cargo, ha echado hacia atrás la palanca de casi todas decisiones tomadas al principio del triunfo de la Revolución, en un esfuerzo desesperado por obtener entradas a las agotadas arcas del Estado.
Es así como volvieron las antiguas regulaciones para la adquisición de una propiedad, así como la compra y venta de automóviles.
La actual entrega de tierras, se contrapone a las medidas de las leyes de reforma agraria dictadas en 1959 y luego en 1963, pese a la confusión que esta decisión produce en el campesinado, cauteloso de estos cambios.
La reforma laboral aplicada a principios de año trastornó por completo el empleo estatal y como consecuencia, medio millón de cubanos se quedaron sin sus puestos de trabajo; y otro medio millón correrá igual suerte en los próximos meses.
Las medidas dictadas para absorber la cesantía, al permitir las 183 "profesiones" a trabajadores por Cuenta Propia, hacen recordar los tiempos de las forzadas regulaciones económicas de "El Período Especial en Tiempos de Paz", la crisis económica que comenzó en 1991, después del desplome de la Unión Soviética.
Muchos recuerdan que cuando estos cuentapropistas triunfaron y comenzaron a emerger de la ruina económica, el gobierno de La Habana los persiguió, acusándolos de acaparar riquezas y tratar de convertirse en capitalistas.
Tanto en aquella época como ahora, no hay cómo ganarle a un régimen como el de los hermanos Castro, que no aplica las reglas del juego económico universal, porque nunca lo ha entendido.
Y es por eso que Cuba sigue encerrada en su cápsula del tiempo.

Un saludo Angélica, muy buena reflexión.
ReplyDeleteTal cual. Pero ahora, con el condimento de ser un gobierno militar, que descree de doctrinas pero tiene un fuerte apego por el poder político, que a su vez dirige los grandes negocios hacia las generaciones de apellidos ilustres que cambiaron el uniforme verde olivo por el saco y la corbata. No será el primer caso de guerrilleros (o sus familias) que con el pasar del tiempo acumularon dinero gracias a secuestros extorsivos y se transformaron en 'eminentes hombres de negocio'.
ReplyDeleteGracias a los dos....
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