Sunday, October 2, 2011

LA AURORA BOREAL, CARLOS Y YO

aurora-boreal

Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Una foto que me llegó de una aurora boreal me hizo recordar mi sorpresivo encuentro con este hermoso fenómeno atmosférico, cuando viví durante algunos meses en Alaska.

Había desistido de ver una aurora boreal, pese a ver ido a lugares remotos de ese estado donde aseguraban que se podría disfrutar de este increíble espectáculo natural.

Un día, a comienzos de la primavera iba paseando con mi nieto Carlos, quien tenía un poco más de dos años de edad, cuando me di cuenta que el bebé estaba distraído en su coche contemplando algo.

Cuando seguí su mirada, vi arriba en las montañas, nubes en el cielo que se movían como en una danza, en una cadencia perfecta.

Los colores eran en pastel: verde, azul y amarillo, con bordes transparentes rosados y eran de una claridad como tornasol, de tonalidades indescriptibles...

El cielo desfilaba estos fantasmas de colores moviéndolos lentamente, como acompañados por una música que sólo las nubes comprendían.

Era tan bello, que emocionaba.

Lo que sentí, incluso ahora, es muy difícil de expresar.

Ahí nos quedamos mi nieto y yo, detenidos en el tiempo...

Al final Carlos se volvió y con cara radiante me dijo:

"Yus Abueya, yus... ".

Sí, era Luz.

Luz en el Cielo.

Y sin proponernos, habíamos sido testigos de otra belleza increíble de la naturaleza.

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