(Foto de la autora)
Angélica Mora
No se si es la fuerza de la tierra
la que levanta la poesía...
O ésta brota sola
de los terrones casi negros
que entonan su canto
al forzar la vida.
El olor fuerte
de las hojas del tomate,
la suave seda
de los cabellos de una mazorca
y el jugo sensual
de una frambuesa
me hacen paladear como nunca
el estar viva.
El sentir en mis dedos las texturas
el deleitarme con los colores
que me rodean
-y los perfumes
de las cosas concebidas-,
me hacen dar las gracias
por este día
Angélica Mora
No se si es la fuerza de la tierra
la que levanta la poesía...
O ésta brota sola
de los terrones casi negros
que entonan su canto
al forzar la vida.
El olor fuerte
de las hojas del tomate,
la suave seda
de los cabellos de una mazorca
y el jugo sensual
de una frambuesa
me hacen paladear como nunca
el estar viva.
El sentir en mis dedos las texturas
el deleitarme con los colores
que me rodean
-y los perfumes
de las cosas concebidas-,
me hacen dar las gracias
por este día
aún con vida.

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