Opinión/ Asociación Jurídica cubana
Cubamatinal/ ¡Ya era hora que se les tiraran! me comentaba un amigo, a propósito de las recientes entrevistas y advertencias de la seguridad del estado cubano, a los organizadores del proyecto independiente Estado de Sats y a miembros de la AJC (Asociación Jurídica Cubana).
Por Ulises Vallín
Madrid, 21 de septiembre/ No es menos cierto que últimamente estos dos exponentes de la sociedad civil, han dado mucho que hablar sobre todo porque han creado espacios de diálogo y respeto a los derechos de los cubanos, inexistentes en toda la geografía nacional, al menos en tan alto grado de convocatoria y efectividad.
También es por todos conocida la necesidad que existe en Cuba no solo de un par de iniciativas como estas, sino de miles donde los ciudadanos puedan expresar sus problemas, exponer sus proyectos, dialogar abiertamente y ser asesorados legalmente. Por tanto es evidente que el surgimiento espontáneo de proyectos de esta índole y el éxito que los autentifica, son el reflejo de una necesidad ciudadana que hasta ahora carecía de representación en el ámbito público.
No obstante el gobierno cubano como de costumbre solo ha visto en estas dos excelentes iniciativas, el peligro inminente que constituye para un estado totalitario y arcaico el surgimiento de espacios fuera de su control, que en primer lugar, fomenten el diálogo abierto y la exposición de ideas diferentes a las obsoletas y desgastadas enarboladas por una banda de octogenarios enfermos de poder y en segundo lugar y tanto o más peligroso, un espacio donde se exija el cumplimiento de las leyes creadas y violadas constantemente por el propio gobierno, donde se asesore a la ciudadanía en cuanto a sus derechos fundamentales y se preste un servicio gratuito a todo el que lo demande. A si que una vez más, la seguridad del estado ha hecho el trabajo sucio, amenazando con suspender eventos y hacer campañas de descrédito nacional.
A pesar de estas presiones y para el total desconcierto de quienes pretendían atemorizar y crear el pánico, al que por décadas han utilizado como método eficaz para frenar cualquier iniciativa de la sociedad civil, tanto Estado de Sats como la AJC, han respondido con más trabajo y con el compromiso de continuar adelante en sus respectivas iniciativas. Un duro golpe para los que pretendían desaparecer de la escena pública a estos dos poderosos exponentes de una sociedad diversa y plural.
Quizá por vez primera estos hechos en lugar de amedrentar, sirvan para que surjan cientos de espacios espontáneos donde los cubanos se sientan realmente representados.
Además la comunidad internacional se ha puesto en alerta y les ha brindado todo su apoyo a estos dos proyectos tan esperanzadores como necesarios para una nación que ahora más que nunca necesita el diálogo y la ley.
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