Monday, September 12, 2011

LA EXTRAÑA HISTORIA SIGUE SU CURSO

El Gobierno dice negociar 'una solución favorable' para el encierro en el templo pentecostal

Un equipo médico examinó a las embarazadas.

Las autoridades cubanas dijeron este domingo que intentan negociar "una solución favorable" para el encierro voluntario de un pastor evangélico junto a más de 60 personas en un templo de La Habana, informó EFE.

Una nota oficial dijo que las autoridades "reiteran la voluntad de colaborar" con los familiares, la comunidad y los representantes de las instituciones religiosas para resolver el problema.

El pastor y sus fieles llevan tres semanas encerrados en Iglesia Pentecostal Asamblea de Dios, en Centro Habana. La nota del Gobierno, que hasta ahora no había informado sobre el tema, se publica después de que periodistas independientes, blogueros y la prensa extranjera dieran a conocer la noticia.

De acuerdo con las autoridades, los responsables del orden público "mantendrán la protección de la seguridad ciudadana para evitar cualquier incidente".

El templo permanece rodeado desde el pasado viernes por un cordón policial en varias manzanas, que mantiene cortado el tránsito de vehículos y limitado el acceso de transeúntes solo a los vecinos.

El comunicado precisó que en el lugar se encuentran desde el pasado 21 de agosto más de 60 personas, entre ellas 19 niños y cuatro mujeres embarazadas.

Según la versión oficial, esas personas se encuentran en un retiro a puertas cerradas "por su propia voluntad" convocadas por el pastor Braulio Herrera, a quien su congregación religiosa "separó como pastor por razones de índole interna desde mayo de 2010".

El Gobierno no dio más detalles sobre la separación de Herrera. Vecinos citados por EFE dijeron que la jerarquía de la congregación a la que pertenece el pastor consideró que éste se alejó de la doctrina.

Otras fuentes sugirieron que Herrera fue separado por hablar en sus prédicas sobre derechos humanos.

Ninguna autoridad de la Iglesia pentecostal en la Isla se ha pronunciado públicamente sobre el encierro.

El comunicado del Gobierno indicó que un grupo de familiares de las personas encerradas "acudieron a las autoridades preocupados particularmente por los niños que no están asistiendo a la escuela y por las embarazadas que no reciben la atención médica prescrita para ellas".

"En virtud de estas circunstancias, se han sostenido conversaciones con familiares, líderes religiosos y algunos miembros de la congregación", agregó la nota oficial.

También refirió que tras "varios contactos" con quienes dirigen el retiro, un equipo médico valoró la salud de las embarazadas y se les advirtió de que una estancia prolongada sin atención especializada pudiera afectar su salud, al tiempo que se les trasladó la preocupación de que los niños no asistan a la escuela.

Esperando que Dios los salve

"Vinieron una pareja de médicos y examinaron a las embarazadas que están aquí", dijo vía telefónica William Herrera, de 26 años, hijo del pastor Braulio Herrera, una de las personas que se encuentran en el templo, informó la AFP.

Entre las autoridades que visitaron el templo estuvieron funcionarios de la oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista (PCC), según fuentes extraoficiales.

William Herrera dijo que el grupo tienen reservas de alimentos "para un tiempo prudencial" y todos gozan de "buena salud y estado de ánimo".

Las autoridades policiales "vienen varias veces al día, y han podido constatar la salud, la higiene, la alimentación, donde estamos durmiendo, las clases que le damos a los niños para que no se atrasen", dijo el hijo del pastor.

Herrera afirmó que anteriormente han realizado "retiros espirituales" semejantes, y no precisó cuándo terminará el actual. Se quejó que la vigilancia policial en la calle, edificios y azoteas vecinas, pues se sienten observados y eso interfiere sus actividades.

Según la BBC, Yadira Alí Suñol, una joven de 23 años que también se encuentra dentro del templo, dijo que el grupo cree "que el mundo se va acabar" y se refugió en el templo "con comida y agua para salvarse".

Un vecino que prefirió no identificarse dijo a EFE que al principio "eran como 200" los encerrados, pero "hace unos días" el pastor "abrió las puertas de la iglesia para los que quisieran salir".

Él se preparó para esto desde hace semanas, con grandes cantidades de comida y los ha convencido (a los fieles) de que permanezcan ahí hasta la muerte si es necesario porque van a encontrar a Dios", añadió.

Una mujer que se encontraba apostada bajo un portal aledaño a una de las bocacalles limitadas al paso de vehículos y transeúntes por la policía opinó que el pastor y sus acompañantes "son reaccionarios, eso que están haciendo es contrarrevolución".

Otra persona que vive en una calle de los alrededores, consideró que se trata de "un acto de fanatismo".

Se quejó de las molestias que crea la situación. "Tenemos que caminar más para ir a la bodega, la farmacia y hasta la tienda en divisas no abrió este domingo, parece que por esa causa", dijo.

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