Thursday, September 15, 2011

RAÍCES: PEDRO DÍAZ, VII PARTE

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"BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO, TESTIMONIO DE UN ÉXODO"



Tony, joven de 22 años, honrado y trabajador, con un hijo de 5 años de
edad, había decidido irse del país buscando un futuro mejor para su
familia, pues sabía que en Cuba todos los caminos hacia la prósperidad
y la libertad estaban cerrados para los isleños y así se lo hizo saber
a la progenitora de sus días. La madre trató de persuadirlo para que
desistiera de esa osada idea, pero él le respondió: -Mami, no me vas
a convencer, ya lo he decidido y no hay marcha atrás. No se preocupen,
que la salida la haremos en una embarcación de 21 pies, con motor
fuera de borda; y entre la tripulación hay tres personas que son
“lobos de mar”. El viaje es seguro- Esto lo decía para no preocupar a
la madre, pues en realidad la embarcación era una precaria y
destartalada Balsa, la cual habían construidos con recortes de madera
y 5 cámaras de camión.
Después de conseguir una lona con la cuñada de mi esposa, la cual
serviría de vela, Tony se despidió de la familia. Fue una despedida
triste y emotiva. A mi esposa se le salían las lágrimas.
-Si dentro de tres días no he regresado por aquí es que nos fuimos.
Ya los llamaré en cuanto llegue-Antes de irse nos dió la dirección
donde se encontraba parando en Gibara.
Junto con Tony, salió su primo Alexander. Otro joven que veía con
frustración el futuro de su país y su familia.
Sentí grandes deseos de irme con Tony, pero no tenía la certeza de que
todo esto fuera real y permanecí junto a mi esposa y familia.
En 27 de septiembre de 1989, fui apresado por guardafronteras cubanos
a la altura del puente “Vacunayagua”, Matanzas, tratando de salir
ilegalmente en balsa hacia USA. Permanecí 18 meses preso en la cárcel
de “máxima seguridad” de Aguica.
En 1991, a raíz de mi excarcelación ( 27 de marzo de 1991), había
presentado, en las Oficinas de Intereses de los Estados Unidos, mi
solicitud para salir legalmente del país. Esperaba que de un momento a
otro me llegara respuesta a este pedido.
Me sentía asqueado de todo lo que me rodeaba (como ambiente): miseria
material, miseria moral, corrupción, depauperación del país,
represión, doble moral, y sobre todo la degradación del ser humano. El
cubano actual había perdido muchas de las virtudes que como pueblo nos
caracterizaban. El sistema comunista cubano se había trazado crear un
hombre nuevo y lo estaba logrando, pero para mal de nuestro pueblo.
Habían pasado los tres días que Tony había dado como plazo y al no
regresar, Marina y yo decidimos viajar a Gibara, para saber qué
sucedía.
El sábado 27 de agosto mi esposa se entera que Pedro Estrada, vecino
que vive al fondo de la casa, viajaría con su camión a Gibara. Marina
contacta con Pedro Estrada y éste accede a llevarnos. Quedó en
recogernos a las 2pm. A la hora indicada Pedro pasó a recogernos.
Antes de enfilar hacia nuestro destino, pasamos por algunos lugares de
la ciudad, para recoger hielo, pan etc, los cuales Pedro necesitaría
para pasar dos días de descanso en la Playa de “Caletones”. Habíamos
recorrido 5 o 6 kms, cuando el camión se detuvo. Pedro bajó, revisó el
motor y con profundo pesar nos dijo- Srs. esta mierda se jodió,
tenemos que regresar-
Ya de regreso en casa, el tío de mi esposa, Guillermo, se dió a la
tarea de reparar el vehículo, pues era mecánico automotriz.
(Sigue)
--
Pedro Diaz
pdiaz2009@gmail.com

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