Friday, August 26, 2011

NO

la la la: « Yo me quedo con todas esas cosas
pequeñas, silenciosas, con esas yo me quedo.

Ya no quiero hablarte de otras cosas
más dignas, más hermosas,
con esas yo me quedo». Y en otra no menos artera, titulada “Acto de Fe”, declaraba poco después: «Creo en ti,
porque nada hay más humano
que prenderse de tu mano
y caminar creyendo en ti.

Creo en ti,
como creo en Dios
que eres tú, que soy yo,
en ti, Revolución».

Pintada en un anuncio del concierto de Pablo Milanés en Miami.

NO SOY FIDELISTA
26-08-2011.
Telemundo51, Youtube.com


Milanés: 'Un grupúsculo no puede mandar sobre la voluntad de la mayoría'

El cantautor comienza este viernes su gira por EE UU y dice que las protestas de grupos del exilio para impedir su concierto en Miami son ya actitudes 'obsoletas'.

El cantautor cubano Pablo Milanés dijo este jueves en Washington que las protestas de grupos del exilio cubano que buscan impedir su concierto en Miami el sábado son "actitudes" ya "obsoletas" y añadió que ha viajado a Estados Unidos a "cantar con todo el amor del mundo", informó EFE.

"Un grupúsculo no puede mandar sobre la voluntad de la mayoría de los cubanos que quieren estar allí y, los que no pueden estar, están de acuerdo en que el recital se dé", dijo Milanés desde un hotel de Washington, a dos manzana de la Casa Blanca.

En ese sentido, aplaudió las medidas del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de flexibilizar las restricciones de viajes académicos y culturales.

"Cualquier iniciativa de ese tipo que surja, a nosotros nos beneficia, independientemente de que son ya políticas de Estado y que esas cosas no nos competen", señaló.

Milanés, de 68 años, respondió así a la campaña de una veintena de organizaciones del exilio cubano en Florida que solicitaron la cancelación de su concierto en Miami.

Recordó que ha realizado giras en Estados Unidos desde 1979 y dijo que, tras una ausencia de 10 años, la de ahora le resulta "muy interesante", ya que por primera vez actuará en la ciudad que es el corazón de la comunidad cubana en el país.

El intérprete y compositor de temas como Yolanda, Pobre del cantor y El breve espacio en que no estás, adelantó que, por esa larga ausencia, pretende ofrecer "un resumen" de su obra "y cantar aquellas cosas que el público conoce ya desde hace muchos años".

Acompañado de su esposa y seis músicos, su gira lo llevará, a partir de este viernes y hasta el próximo 17 de septiembre, a escenarios de Washington, Miami, Nueva York, Boston (Massachusetts), Oakland (California), y San Juan (Puerto Rico).

Si bien ha criticado la situación en la Isla, Milanés ha dejado claro que mantiene su lealtad al sistema socialista en Cuba.

Opinó que Cuba "ha mantenido (…) lo que fue su base para presentar al mundo" logros, como "la educación, la medicina, la cultura y muchos logros sociales", señaló.

Sobre su gira estadounidense, que abrirá en el Teatro Warner de Washington, dijo: "He venido a cantarles con todo el amor del mundo, a manifestar una parte de la cultura de nuestro país que sigue viva, que se mantiene, que se desarrolla. Soy solamente una representación mínima de aquel movimiento extraordinario de la nueva canción cubana".

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CARTA ABIERTA

Justo J. Sánchez

MIAMI, Florida, agosto, www.cubanet.org

Pablo:

Nos separará un océano cuando llegues a Miami. De tu quehacer siempre me he sentido lejano no sólo por operófilo. Respeto tu labor creativa. Te saludo porque llegas a mi casa. La apertura y la cordialidad bajo estas palmeras y en estas playas son tradición. ¿Hay pasiones? ¡Por supuesto! Hay también contradicciones y exageraciones. Los traumas duelen -y duro- pero tu verso, cuando político, no se asoma al sufrir de los lastimados que te reciben en esta orilla. Abre tus ojos y verás bondad y generosidad en los humildes y sencillos, en fin, los genuinos, los que cuentan.

Permíteme explicarte lo que no puede Hugo Cancio, tu promotor. Miami es una polis compleja y contenciosa. Es un lugar unido como lo mostró durante el huracán Andrew y en la manifestación de apoyo a las Damas de Blanco. Miami es un lindo arcoíris de argentinos, venezolanos, boricuas, nicaragüenses, colombianos, mexicanos, rusos, afroamericanos, judíos, cubanos y, algunos anglos. ¿Tenemos fricciones? Sí. ¿Qué familia no las tiene? Aquí tengo la libertad (por ejemplo en www.TintayVeneno.com) de analizarlas o llevarlas a la sátira. Como sabes, en otros lugares es más difícil. Tú fuiste víctima de UMAP.

Hugo no te ha contado que Miami es residencia de artistas que no se conocen en Cuba: los pintores Miguel Padura y Julio Larraz, el dramaturgo Nilo Cruz, actores como Tomás Milián nuestro orgullo en Cinecittà y en películas como Traffic, arquitectos como Andrés Duany. En este lugar en pañales, hay estructuras de I.M. Pei, Philip Johnson, Philippe Starck y Frank Gehry. Apenas a unos pasos de donde ofreces tu concierto está el último proyecto público de esculturas a gran escala de Isamu Noguchi. Pintan la ciudad como aldea y hogar de la mafia, eso es lugar común. ¿Sabías que fue en Miami donde hizo Luciano Pavarotti su debut norteamericano?

Pablo, en el ocaso de la revolución has mostrado un saludable espíritu crítico cuando pisas suelo extranjero. Con sano juicio, no te prestaste para la farsa de Juanes ni firmaste el penoso “Mensaje desde La Habana” emitido cuando la Primavera Negra. Intentaba el documento suscrito por los artistas e intelectuales oficialistas justificar también el fusilamiento de los jóvenes capturados en la Lancha de Regla. Tu llegada a Miami irrita sensibilidades a la luz de ciertas canciones y declaraciones. Recuerdas, por ejemplo, en La Vanguardia:

“La Vanguardia – ¿Se pisarán las calles nuevamente cuando muera Fidel?

Pablo Milanés – Si muere Fidel ahora que Cuba no está preparada, será tremenda jodienda.

V – ¿Para bien o para mal?

PM – Para muy mal. Porque en Cuba ahora nadie espera que muera Fidel. En cambio, en Miami hay mucha gente deseándolo.

V – ¿En Cuba lo creen inmortal?

PM – En honor a la verdad, en Cuba quienes quieren que se muera son una minoría. Todavía Fidel reúne un consenso mayoritario y tiene algo que decir en nuestro mundo: en América Latina, en África, en Asia. “

Vivimos, Pablo, en un país pluralista que acoge manifestaciones de alta cultura y cultura popular. Si la legendaria soprano Elisabeth Schwarzkopf con historial Nazi llegó a la Metropolitan Opera ¿cómo te van prohibir cantar en la American Airlines Arena? ¿Que exista resistencia? Es normal. La libre expresión es parte de nuestra tradición y no es para sorprenderse. Llegas en un momento cuando el gobierno cubano del que en cierto momento fuiste panfletario ha condenado a Alan Gross, benefactor de la comunidad judía, ha arremetido contra las Damas de Blanco y se ha ganado un editorial recriminatorio en el Boston Globe.

Guardo la esperanza que la conversación que tú generes tenga la inteligencia y visión del artista cubanoamericano Geandy Pavón. El contestatario Pavón llegó a los titulares internacionales con su Némesis – Ai Weiwei: Lo elusivo del ser, una imagen trabajada en dimensiones gigantescas del prisionero político Weiwei proyectada sobre la fachada del consulado chino en Nueva York. Geandy con sus colegas artistas podrían dar respuesta civilizada a tu concierto como autor de “Yo me quedo/Aquí me quedaré” con fotos de los actos de repudio revolucionarios a la “escoria” de Mariel. http://www.youtube.com/watch?v=_BjnkXlR3uM

Pablo, tú lo dijiste, aún para los que protestan heridos por la historia: “La palabra nos espera: pide su lugar”. (Pablo Milanés, “Canción para Angela Davis”)

Justo J. Sánchez

El galardonado periodista Justo J. Sánchez se ha desempeñado en Nueva York, Miami y el Caribe. Ha escrito para el departamento latinoamericano de la casa Sotheby’s, la revista Art Nexus, The Miami Herald y en catálogos de importantes galerías. Fue editor de bellas artes y cultura en el neoyorquino EL DIARIO/LA PRENSA. Recientemente fue entrevistado por The Wall Street Journal y la CBC/BBC. Con anterioridad sostuvo diálogos en la NBC Nightly News, National Public Radio, The New York Times, The International Herald Tribune, la RAI y otros medios de comunicación.

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El compromiso de Pablo Milanés no es con nuestro pueblo
Por Rolando D. H. Morelli, Ph. D.
Miriam Leyva presenta a Milanés con los falsos atributos de un renuente a la complicidad con el régimen al que ha servido por años.

FILADELFIA, Estados Unidos, agosto, www.cubanet.org -Por más que la señora Miriam Leyva insista en lo contrario, debemos recordarle a la estimada corresponsal, que no, “la primavera negra del 2003 no es ya “historia” si por ello se entiende “agua pasada”, por más que los 75 prisioneros de conciencia hayan sido excarcelado como afirma. Salir de una celda de rigor para ingresar a una cárcel a cielo abierto nombrada Cuba, puede considerarse una ligera mejoría, pero en ningún caso una “excarcelación”. Se trata más bien de conceder “patio” a los prisioneros: algo de sol y aire con el fin de engañar a la opinión pública internacional. Por eso parece algo contradictorio que la misma corresponsal afirme a seguidas: «Pero quienes vivimos la ola represiva iniciada el 18 de marzo, nunca podremos olvidar los minuciosos registros, los rigores de los cuarteles de la Seguridad del Estado, los juicios sumarísimos con condenas de hasta 28 años de cárcel solo por opinar, el fusilamiento de tres jóvenes negros el 11 de abril por el secuestro de un barco sin hechos sangrientos, la persecución permanente a las familias en una sociedad muda de miedo». Se queda corta la corresponsal con esta lista, por más que la misma ya sea espeluznante, pero a qué viene todo lo anterior.

Se queja la periodista independiente desde La Habana de que al menos “26 notables intelectuales y artistas respaldar[a]n mediante un [llamado] ‘Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos’ emitido el 19 de abril de 2003” entre los que no se cuenta el compositor e intérprete Pablo Milanés “las deleznables acciones del gobierno cubano” a que se refiriera previamente. Para no entrar aquí en complejas disquisiciones podemos explicarle a la señora Leyva la razón de la evasiva de Milanés con arreglo al glosario marxista, a la Gramsci, quien concibiera la categoría de intelectual como ente “orgánico” (nunca independiente) y defendía la necesidad que tenía el comunismo de crearlos a marcha forzada y machacada, para su propia defensa a ultranza. En resumen, los nombres de quienes suscribieron en su momento el deleznable documento de apoyo a la tiranía y sus crímenes, mencionado por Miriam Leyva, son o han devenido por fuerza en voces automáticas, comprometidas, “orgánicas” al sistema que los sustenta y premia o castiga de diversos modos. Pablo Milanés no forma parte en rigor de esta categoría, sino de otra, pero en ningún caso, como afirma la articulista, podría tratarse de alguien “comprometido con su pueblo”. Es decir, si por pueblo se entiende al pueblo oprimido de Cuba, cargado de cadenas y desprovisto de las prebendas de los “intelectuales [y artistas] orgánicos” del castrismo que lo representan y defienden a capa y espada. ¿De qué otro modo podría ser?

Leyva presenta a Milanés con los falsos atributos de un renuente a la complicidad con el régimen al que ha servido por años, y para ello afirma: «Con posterioridad, el cantautor se ha pronunciado por el respeto a la diversidad de criterios y contra la prisión por ejercer el derecho a emitir opiniones, pues “las ideas se discuten, no se encarcelan”. Esas valientes posturas no pueden soslayarse. Son hitos en la vida de un cubano de su tiempo, ilusionado como la mayoría por el proceso revolucionario iniciado en 1959, que pronto se ensañó injustamente con él, al confinarlo en los campos de concentración de la UMAP a finales de los años 1960».

Cierto que con su oportunismo militante, el artista mencionado ha emitido aquí y allá declaraciones de la índole señalada por Leyva, pero siempre en medios internacionales, en escenarios fuera de Cuba, y todo ello matizado con medias tintas y ocres de manera que donde dije Diego dije digo y el resto. Si Miriam Leyva se ha enterado de tales declaraciones, a diferencia de la mayoría de los cubanos de la isla, será porque tiene acceso a los medios internacionales donde puede leerse y especularse al respecto. Al régimen de los Castro no conviene a estas alturas proceder contra una figura conocida del medio artístico, por más impertinencias que éste cuele entre una col y otra, —no demasiadas— el mismo que ingresa miles de dólares al país en el que vive a cuerpo de rey. Además, eso le aporta credibilidad a su supuesta independencia artístico revolucionaria. Milanés se proclama alguna que otra vez socialista y revolucionario crítico con la Revolución y sus dirigentes. ¿Qué más podría pedirse? Vean, la Revolución no es como dicen sus “encarnizados enemigos” (el adjetivo se depara siempre que de los que se oponen a la tiranía se trata, para neutralizar cualquier posible simpatía por estos y sus ideas) ni intolerante ni cruel. Ésas son, en resumen, “las valientes posturas” que dice Miriam Leyva que “no pueden soslayarse”, es decir, ignorarse respecto a Milanés. “Son hitos” continúa diciendo, “en la vida de un cubano de su tiempo que…, bla, bla, bla”. Lo increíble es que la señora Leyva llegue a sostener con toda ingenuidad, es de suponer, que si bien «en el curso de 52 años, muchos de [los integrantes de la llamada Nueva Trova] crearon una atadura tan raigal con el totalitarismo, que comprometieron la sabia creativa, pero ganaron el privilegio de convertirse en ricos empresarios privados dentro y fuera del país, vedado a la mayoría de los cubanos (…) [Milanés] está entre las honrosas excepciones».

No sé de qué manera logra Leyva que se le escape la contradicción evidente entre su declaración anterior y lo que a continuación quiere explicar como si no hubiera entre una y otra premisa componentes demasiado antitéticos: «El secretismo imprescindible impuesto por el poder, impide conocer detalles de su evolución». Ella sabrá a lo que se refiere con esto de “evolución” por parte del trovador. «No obstante» —prosigue— «entre los temas tabúes abordados en sus canciones desde los años 80 estuvo la división familiar y la salida de los amigos, como “Éxodo” en el disco Los Días de Gloria».

Vamos a ver: ¿evolución sí? ¿evolución no? También de entonces, aunque Leyva no lo consigne así, son las letras de canciones como Yo me quedo, que dedicó el compositor, en 1980, a los miles de cubanos que escapaban de Cuba mediante el “puente marítimo del Mariel”, humillados, golpeados y, a muchos que no lo consiguieron por haber sido asesinados o arbitrariamente retenidos por el régimen. Así cantaba entonces Milanés:

«Yo me quedo con todas esas cosas
pequeñas, silenciosas, con esas yo me quedo.

Ya no quiero hablarte de otras cosas
más dignas, más hermosas,
con esas yo me quedo». Y en otra no menos artera, titulada “Acto de Fe”, declaraba poco después: «Creo en ti,
porque nada hay más humano
que prenderse de tu mano
y caminar creyendo en ti.

Creo en ti,
como creo en Dios
que eres tú, que soy yo,
en ti, Revolución».




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