Saturday, August 20, 2011

¿ALGUIEN DICE RACISMO?

Juan Carlos Linares Balmaseda

20 de agosto de 2011

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – ¿Son racistas los Castro y camarilla sólo porque sostienen pellejo blanco? Ellos, ya viejitos blanquitos, refutarían argumentando que rubios son los gobiernos nórdicos y nadie protesta. Lo irrebatible es el que nunca permitieran a los negros cubanos un debate etnográfico libre y plural. A partir de ese derecho confiscado se desencadena una discriminación racial explícita.

Que la “revolución cubana” haya abolido la marginación de los negros es un subterfugio pueril, como bochornosa es la ausencia de una comisión de contenidos raciales, imparcial y sensata, en la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El pasado viernes 12 de agosto cumplió su tercer aniversario el Comité Ciudadano por la Integración Racial (CCIR). Fue una excelente tarde de tertulia fraternal. Sólo opacada por la presencia de agentes de la Policía Política (PP), velando por la “Seguridad del Estado”. ¿Qué entenderán ellos por Seguridad y por Estado? Los de la PP subieron la parada, al permitir entrar en la casa, donde se celebraría la fecha, a los primeros 15 activistas.

Antes, el 8 de julio fui un ciudadano segregado, una vez más. Fue en compañía de Rigoberto Rodríguez Capaz, después de concluir la presentación del libro de poesía Cenizas Alumbradas del escritor y periodista negro Jorge Olivera Castillo, que auspició el Club de Escritores de Cuba.

Caminábamos por la avenida 23, en el barrio residencial El Vedado. Dos agentes PP nos seguían y nos detuvieron para “persuadirnos” de no participar en la siguiente actividad a realizarse en la misma casa el próximo día 12, esta vez promovida por el CCIR. Los PP también nos advirtieron que solo permitirían entrar a la actividad un máximo de diez participantes. Una ordenanza, de palabra nada de en blanco y negro, que se le pudiera denominar la de los “Diez Negritos”

Así es como han institucionalizado la lucha contra el racismo en Cuba, con intimidación. Al menos ha sido la clásica estrategia para inducir la auto-exclusión.

Por lo general el racismo es un mal cultural difícil de erradicar en sociedades democráticas, cuanto y más en sociedades totalitarias como la nuestra. Otras estrategias han sido más sutiles, encubiertas entre la propaganda mediática oficialista, e incluso esgrimidas por los enemigos del castrismo, como la de hacer ver que éste gobierno es ni pro blanco, ni pro negro, sencillamente anti democrático.

Y llegó el día 12. La actividad comenzó a las 2 pasado meridiano con 14 asistentes. La conferencista, María Iliana Guguada, esgrimiendo coherentes y convincentes razonamientos, profundizó en un racismo que se ha venido enquistando en la sociedad en la medida en que se fueron suprimiendo las conquistas logradas por los negros cubanos durante la república, en aras de un supuesto régimen comunista integrador e igualitarista, al punto de que el racismo tiene hoy expresiones etnolingüísticas ya casi de carácter genético entre la gente. “La solución pasa por el empoderamiento o la acción afirmativa”, sentenció ella.

El ponente, Manuel Cuesta Morúa, por último advirtió sobre el peligro que se cierne sobre los negros cubanos, en la actual coyuntura político-económica, con un capitalismo de estado a la vista que compulsaría al sector negro hacia una peor segregación. El debate siguió un sentido participativo y cultural enriquecedor. Hasta se estableció un paralelo de lo acontecido a comienzos del siglo XX cuando cientos de miles de españoles emigraron a Cuba para restablecerse el poder blanco en la isla y desfavoreciendo el minoritario grupo étnico negro. “Ahora puede ser un bandazo de apertura, con miles de brutales inversionistas y braceros extranjeros llegando, y vuelvan a joderse los negros”, sentenció uno de los concurrentes.

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