Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Esta vez sí se puede hablar de voluntad divina.
El cáncer que padece Chávez lo obligó a abrir la reja de las prisiones donde se encuentran más de medio centenar de hombres y una mujer, injustamente encarcelados.
No fue Presión Internacional, fue Presión de Dios
Ya se encuentran fuera de la cárcel el dirigente político Alejandro Peña Esclusa y el ex comisario de la Policía Metropolitana, Lázaro Forero.
Forero quien fue sentenciado a 30 años de cárcel por su supuesta responsabilidad en los hechos del 11 de abril de 2002, padece de cáncer de próstata.
El ex comisario ha sido el segundo, de al menos 44 privados de libertad, beneficiados con las medidas humanitarias a los enfermos de gravedad que otorgó Chávez "torcidamente" (porque no fue él directamente) para los presos políticos.
Existen 54 casos de enfermos de gravedad en los diferentes centros de reclusión de Venezuela.
Según la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, a 44 se les otorgarán medidas humanitarias o sustitutivas de libertad para que puedan ser atendidos por sus condiciones de salud.
Falta saber cuál será el destino de la jueza María Lourdes Afiuni, para quien el propio Chávez ordenó prisión por haber desobedecido sus caprichosas órdenes.
Afiuni fue acusada de corrupción y abuso de autoridad después de que ella liberara condicionalmente Eligio Cedeño, un banquero que tenía problemas con el gobierno y que fue acusado de evadir el control de divisas.
Afiuni dijo en una entrevista reciente que Cedeño superó los límites legales al esperar en la cárcel por casi tres años para su primera audiencia.
Chávez la acusó de delitos “más graves que un asesinato” y prácticamente ordenó su encarcelación al gritar enfurecido, por cadena de radio y televisión: “Hago un llamado para 30 años de prisión en el nombre de la dignidad del país”.
La jueza dice hoy resignada: “Al igual que mi detención que fue el resultado del capricho del Presidente, mi liberación también será su capricho.”
También, habría que extender la franquicia humanitaria a todos los presos políticos venezolanos. Especialmente a los diez enfermos que quedarán dentro de las pestilentes prisiones venezolanas, pagando crímenes que sólo han existido en la mente enferma del Mandatario.
La capacidad de venganza de Chávez ha sido terrible y ha estado dirigida contra todo aquel que se opuso a sus mandatos dictatoriales o que a él le parecía que no cumplían con sus órdenes.
En una feroz copia de su Maestro cubano, creó delitos para sacarse los opositores de encima y los puso a buen recaudo en las cárceles de Venezuela... a que se pudrieran en vida como "escuálidos".
Pero Chávez no contó con la Justicia Divina.
Con ese Dios, al que hoy clama y lo entreteje -en su Paganismo- con los Espíritus de la Sabana. Ese Dios que todo lo nivela y que hoy ha decidido hacer justicia por su cuenta, porque la de la Tierra se aburrió a que ocurriera.
Y Chávez El Paciente, (que no es lo mismo El Paciente Chávez), tiene miedo. Miedo a lo Divino y a la Eternidad.
No es que se haya ablandado y haya decidido que los demás enfermos de cáncer deben tener iguales oportunidades de recibir tratamientos.
No quiso parecer que cedía a nada, pero alguna "manda" lo hizo dejar en manos de los jueces el otorgarles a los prisioneros enfermos el derecho a luchar contra el mal que los aqueja.
Asimismo, se había unido el clamor internacional por los prisioneros políticos enfermos y Chávez--siempre pensando en la publicidad-- decidió tener ese gesto de ser "magnánimo" con los que sufren la enfermedad que él, en su egolatría, nunca pensó que le caería encima.

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