
(ministerios de gracia)
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Es edificante ver todavía la hermandad entre cubanos. Saber que, pese a la división sembrada por más de medio siglo, aún existe la amistad y el apoyo en el sufrido pueblo que tanto ha esperado, no ha recibido nada en cambio y lucha con su propia determinación para seguir adelante.
Hoy estoy conmovida con la hermandad de un grupo que batalla contra el monstruo de las mil cabezas: el Régimen cubano y sus acólitos.
Hoy siento respeto por el pastor bautista Mario Félix Lleonart Barroso, quien no cesa de tocar a rebato su campana de denuncia contra los atropellos que está recibiendo otro pastor - de la fe metodista- quien por cumplir con los preceptos de Jesucristo de abrir sus brazos a todo el que lo necesite, se ve arrojado de su iglesia y de su ministerio.
Lleonart no siente temor en denunciar lo que ocurrió:
"... cometió un pecado imperdonable para las dictaduras políticas y eclesiales: no excluyó a los excluidos por el poder. Para Yordi no había dos clases de ciudadanos cubanos, solo una, y eso en este país es imperdonable".
Yordi cometió el pecado de incluir a los opositores en su apostolado: visitó a los encarcelados, acompañó a los huelguistas, oró y asistió a los funerales de un asesinado por la furia de la policía política.
Explica Lleonart:
Cuando Guillermo Fariñas estuvo en el hospital, allí fue Yordi a visitarlo. Cuando centenares de evangélicos desfilaron por las calles de Santa Clara el domingo de pentecostés de 2009, Yordi estaba en la primera línea. Cuando se asesinó a Wilfredo Soto García, Yordi asistió a su funeral y entierro. Razones estas más que suficientes como para que su obispo le censurara. Por esto ha sido excluido Yordi de su ministerio fructífero en Santa Clara: por visitar hospitales, funerarias y cementerios. Lo hizo por comunistas, pero no dejó de hacerlo también por los adversarios políticos de estos.
Concluye el pastor Lleonart:
¡Queremos a Yordi! Sí, porque queremos respeto a nuestra dignidad y a nuestros derechos ciudadanos. ¡Queremos libertad! Sí, porque nos la robaron hace ya cincuenta y dos largos años y es tiempo de ver la luz. No hay, ni habrán obispos, ni cardenales, ni agentes de la seguridad del estado cubano, ni represores, ni asesinos, que puedan amedrentarnos. Estamos espiritualmente en contacto con nuestro hermano Yordi, despojado de sus cargos, pero no de un ministerio que solo otorga Dios y no ningún hombre sobre esta tierra. Qué Dios tenga piedad del obispo porque a quien más tiene, más se le demandará, en este momento Yordi y su familia son más felices que él y pueden gozar de la paz divina y tranquilidad de conciencia, que estamos seguros Ricardo Pereira no tendrá en largo tiempo y que solo podrá recuperar el día que se arrepienta de este acto bajo y servil que cometió.
Por esto y mucho más, mi profundo respeto para él y Yordi. No se si le lleguen mis palabras, pero quisiera que las conociera. No tengo mucho dinero pero he cargado su móvil para que siga denunciando como lo ha hecho hasta ahora. Y ojalá otros lo sigan haciendo para no acallar su voz. (Su número es 5353382508)
Se me ha acusado de ser una sentimental que llora ante las desgracias. Pero hoy no derramo lágrimas. Hoy estoy feliz de saber que existen hombres que se paran ante el Goliat que los despoja de sus prendas materiales, sin darse cuenta que no le pueden arrebatar lo más precioso, que es la Dignidad.
Gracias Angelica por este y otros post sobre Toranzo
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