
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
No es sentimentalismo el decir que los cielos lloraron cuando enterraron a Orlando Zapata Tamayo... y lo volvieron a hacer cuando lo exhumaron.
Lluvia triste cayó en la tumba del cementerio Sur La Güira, del Reparto Mariana Grajales, en Banes, Holguín el 25 de febrero del 2010. Y este martes volvió a caer un aguacero mucho antes de ser abierta la humilde lápida de cemento que le sirvió de tumba.
Orlando Zapata Tamayo ya fue incinerado y sus restos fueron convertidos en cenizas.
Sin embargo, lo que representa cobra aún más fuerza ahora, como lo demostraron los cubanos al paso del cortejo en el último viaje de Zapata de Banes hacia La Habana.
Y como lo demostrará el exilio de Miami, que lo va a recibir como el símbolo de la lucha contra el sistema que le produjo la muerte.
Algún día, quizás muy pronto, las cenizas de Orlando Zapata Tamayo regresarán a la Patria.
Cuando esto suceda, Cuba ya será libre.
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