Por Rolando Rodríguez Lobaina
Repasaba en mi mente en estos días el camino recorrido contra la dictadura castrista junto a mi hermano Néstor.
No fueron pocas las acciones cívicas iniciadas por ambos en el nuevo siglo contra el totalitarismo: la escalada al Pico Turquino (2005); la peregrinación realizada a la memoria del líder estudiantil José Antonio Echeverría en su tierra natal Cárdenas, en Matanzas, así como la visita a su tumba (2006); la primera intención de reunir a varias decenas figuras de la oposición en el oriente y centro del país en Guáimaro, hecho que me condujo a la cárcel (2006); la presentación en una conferencia de prensa en La Habana de las 5000 firmas por estudiantes y profesionales que avalan el proyecto de autonomía universitaria en la isla denominado Universitarios sin Fronteras (2007); el Memorando lanzado a la Juventud cubana en homenaje a los Mártires de la Plaza de Tiananmen, hecho a realizarse en el corazón del Vedado capitalino (2008); una protesta pacífica escenificada en Baracoa por la negación de viaje a la capital por los militares de Néstor que conllevó a 4 días de actos de repudio frente a la residencia de nuestro padre; la apertura del Foro Juvenil Cubano en La Demajagua (2009); el inicio de la campaña Por el Derecho a los Derechos de Todos los Cubanos con la quema de la Constitución en el parque principal de Baracoa (2010); la manifestación de la Alianza Democrática Oriental el 3 de febrero exigiendo salvar la vida del mártir Orlando Zapata Tamayo (2010); otra protesta pacífica en mi casa natal de Baracoa por la detención arbitraria de dos activistas que condujo a un violento acto de repudio por las autoridades locales y la intervención de fuerzas antimotines, este incidente nos condujo a la cárcel (2010); una manifestación pacífica organizada por la ADO en Banes, Holguín, de casi medio centenar de activistas en homenaje a Zapata, hecho fuertemente reprimido por unos 600 uniformados vestidos de civil (2010); entre otras actividades de relieve. Se agrega a esto las celebraciones de reuniones públicas de directivos de la ADO en centros, plazas y lugares abiertos de distintas ciudades de la región este del país.
La última acción civilista donde ambos tuvimos rol de alguna forma fue la campaña lanzada a través del Frente ¿Qué son los derechos humanos?, correspondiente al Día Mundial de los Derechos Humanos celebrada el 10 de diciembre del año pasado. El día antes mi hermano fue llevado a prisión en una estrategia de la policía política para forzarlo a salir del país, como ocurrió finalmente el 7 de abril pasado.
Entrelazando las ideas y hechos, amén del motivo de estas escrituras, el joven heredero de la organización disidente Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia Heriberto Liranza Romero, valiente e intrépido, en una de sus detenciones sufridas, precisamente el 3 de diciembre de 2010 fue testigo de las palabras del Jefe de la Sección 21 de la seguridad del estado en La Habana donde alegaba el militar que mi hermano y yo iríamos a prisión.
El 16 de marzo de 2011 fui detenido en la carretera Guantánamo Baracoa por la policía nacional y conducido a un cuartel militar, luego trasladado al centro de interrogatorio de la seguridad del estado en la provincia donde permanecí tres días. Mientras esto ocurría un aparatoso registro domiciliario con técnicas modernas de búsquedas ocurría en el hogar de mi madre en Baracoa, dirigido por el Delegado del MININT, máxima instancia del cuerpo en la provincia. El objetivo: capturar un sistema de antena satelital para conexión a internet.
Aunque liberado bajo la condición de continuar la investigación, este motivo constituía el ardid principal para que abandonara el país, condición que rehusé en visita proporcionada con mi hermano en días posteriores con el fin de que me montara en el avión que llevaría a Néstor y familiares rumbo a España. Mi hermano me ratificó que la policía política le había prometido que yo cumpliría largos de cárcel si no me iba del país.
En la última visita que se me concedió con mis familiares en La Habana, previo al viaje-destierro, los mismos fueron objetados y presionados para que me convencieran de que debía “montarme” en ese vuelo. Las palabras usadas por los uniformados textualmente fueron: “lo haremos tierra”.
Pero cometí el “pecado” de renunciar a la propuesta, pensar un poco más en que es necesario que se queden rebeldes acá que le hagan la vida imposible al totalitarismo.
Como no me voy del país y el régimen tiene puesto aparentemente un bozal con el tema de la prisión a opositores, la lógica indica que el camino a recorrer es el de la destrucción moral, psicológica y física de mi persona, así como lo ha hecho con el país, la vida y la esperanza de los cubanos todos. Estoy convencido que no soy el único.
Para ello utiliza cualquiera de las formas posible, no importa si sea disfrazando “opositores”, delincuentes ungidos u otros que no convencidos de las exigencias de estos tiempos prefieren venderle el alma al diablo para ganarse una visa que le permita escapar del infierno castro comunista.
He recibido en estos días llamadas de hostigamiento, mensajes oprobiosos, amenazas de agresión física u otros no menos alarmantes de elementos de procedencia dudosa mezclados con la oposición. Como si quisieran traer de vuelta la etapa del bonchismo vivido en las universidades de los años 40 del siglo pasado.
El régimen no las tiene en buenas con el pueblo y si persigue limpiar el escenario político en la isla deben saber que no será conmigo, supongo que hayan tenido en cuenta a los delincuentes que incluyeron en la lista de los deportados a España como prisionero políticos para enlodar ante la opinión pública nacional e internacional la imagen de los presos políticos, las razones de la lucha del pueblo cubano y del movimiento cívico de más de 20 años de lucha por la libertad. O quizás esos otros que terminan de colaborar con las fuerzas de la represión porque no soportan el martillo en los hombros del chantaje.
No es la primera vez que se usa la campaña denigrante para enervar la opinión de las bases legales de nuestra causa, ya sea con el tema del mal manejo de los fondos de ayuda a la democracia en la isla u otro ardid malintencionado. Yo denuncio a ETECSA, empresa dirigida nada más y nada menos que por Ramiro Valdés, hombre fuerte de los Castro para controlar las comunicaciones y la INTERNET del país. También cómplice en el robo de 5 celulares de mi propiedad, efectuado por la policía política contra mí porque ha considerado que es objeto de estudio en los laboratorios de criminalística.
Siempre he dicho que nosotros los cubanos, de adentro y afuera, vamos a arreglar la nación, pero hay que empezar desde ahora. Por eso hay que revisar cómo hacer más efectiva nuestra lucha sin desviar la atención de los pilares que mueven la sociedad, quizás hasta el programa de refugiados debiera ser una opción para que no sea un trampolín de desalmados, con el respeto de todos los perseguidos políticos. Yo no me olvido que soy uno de ellos.
Ahora más que nunca se juegan variables determinantes para el futuro de Cuba, y no será con paternalismo y romanticismo dietético que lograremos darle al pueblo su libertad. Está claro que el régimen, apuesta todo en disminuir las confrontaciones en las calles entre la oposición y las fuerzas represoras. No lo hará acorralando mi activismo, centrado éste en la responsabilidad con mi gente.
Les recuerdo a mis enemigos que la causa libertaria en la isla está arraigada en el fundamento que la engendró, en todas las muertes fecundas que hicieron posible que esa semilla germinara a generaciones futuras, erguidas sobre la moral de Varela, Martí, José Antonio Echeverría, Boitel, Zapata, Soto.
De otros tantos como Fariñas, Antúnez, Liranza, Sara Marta, Caridad Caballero, Martha Díaz Rondón y muchos imposible de mencionar en este pedazo de resistencia cívica, llamado mundo digital, procedentes de la clase más humilde de la sociedad.
Eso sí, si algo me pasa, solo el régimen cubano es responsable. Para esos que andan calculando la dirección del viento que le favorezca, ¡que se aparten! Mientras es preciso que todos ayudemos a concientizar el peso de la lucha por la democracia en la isla.
Ciudad de Guantánamo, 8 de junio de 2011.
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