Tuesday, June 14, 2011

CHÍCHAROS ACABADITOS DE COLAR

DDC
Roberto Álvarez Quiñones

En 1958 Cuba produjo 60.000 toneladas de café, por solo 6.300 en 2011.

Un trabajador en una planta de café en La Habana. (REUTERS, abril de 2011)

"No se vaya todavía, Paco, que le voy a traer una tacita de chícharos acabaditos de colar". Por incomprensible que parezca, esta frase podría ser hoy cotidiana en Cuba si el gobierno castrista no insistiese en llamar café a la mezcla de un 50% del aromático y estimulante grano con otro 50% de chícharos tostados y molidos.

A propósito de anunciar el régimen, el pasado 3 de mayo, que se vuelve a la mezcla de ambos granos luego de entregar a la población durante poco tiempo café vietnamita —de inferior calidad y mayor contenido de cafeína—, la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres, reiteró que todo café que tenga más de un 5% de mezcla con otros granos no puede llamarse café. Así de simple.

Esto contrasta con la fama que tuvo Cuba durante unos 160 años como nación productora y exportadora de uno de los mejores cafés del mundo, sobre todo el arábigo suave de la variedad Bourbon, cosechado en las montañas orientales.

Según el propio Ministerio de Agricultura cubano, en los años 40 el país era uno de los mayores exportadores mundiales de un café que era muy apreciado internacionalmente. En 1958 el país produjo 60.000 toneladas, es decir un millón de sacos de 60 kilogramos, equivalentes a 132,2 millones de libras, que divididas entre los seis millones de habitantes de entonces arrojó 1,8 libras de café mensuales por cada cubano.

Pero llegó el Comandante con su socialismo "y mandó a parar". Y de qué manera: en la última cosecha (2010-2011) Cuba produjo 6.300 toneladas de café, la décima parte de lo que se cosechaba cuando el país era "explotado" por el capitalismo.

De exportadores de lujo a importadores baratos

En octubre de 1966, días después de que el ciclón Inés azotara las zonas cafetaleras de la Sierra Cristal, en Oriente, fui con un grupo de estudiantes de periodismo a esa región montañosa, rebautizada en 1958 por Fidel Castro como Segundo Frente Oriental "Frank País". Nuestra misión era tratar de convencer a los cafetaleros privados de que uniesen sus fincas —en cooperativas en vez de trabajarlas individualmente— para así "aprovechar mejor los recursos y aumentar la producción".

Además de lo bien que la pasamos mis colegas y yo entre aquella formidable gente de campo durante un mes, viviendo en la meseta de La Caoba y moviéndonos a caballo o a pie por aquellas hermosas montañas, recuerdo muy bien dos cosas: 1) que sólo uno de las decenas de campesinos que entrevisté me dijo que iba a "pensar" lo de la cooperativización; y 2) el pronóstico que algunos de ellos me hicieron de que con los controles impuestos ya por el Estado y el bajo precio que recibían por cada lata (44 libras) de café cosechado, la producción cafetalera iba a continuar cayendo.

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