Wednesday, May 4, 2011

LO REAL, LO POSIBLE Y LO DESEABLE II PARTE

En el discurso oficial existe un grupo incorpóreo de acusados en el banquillo: "la burocracia", "la incapacidad de los cuadros encargados de hacer cumplir las orientaciones superiores", "el desconocimiento sobre el funcionamiento de la economía" y un prolongado y oportuno etcétera que —una vez más— sirve para cubrir con un manto piadoso los pecados de la casta verdeolivo y su responsabilidad en la precipitada ruina nacional. Hubo una especie de velada autocrítica de ocasión, autocompasiva, autocomplaciente, superficial ("se me cae la cara de la vergüenza", dijo el General); una pose de falsa humildad. Pero nunca se explicaron qué causas impidieron que se realizara un Congreso después de los 13 años transcurridos desde el anterior, en total violación de lo establecido por los estatutos de la organización.

La sorpresiva declaración por parte del General del incumplimiento de los acuerdos dimanados de cada uno de los cinco congresos anteriores, ha sido interpretada por algunos analistas como una crítica velada a su hermano mayor. Ya sea cierta o no esta conjetura, tampoco se ha divulgado un documento oficial que refleje los cambios introducidos en los Lineamientos originales de la convocatoria al VI Congreso, se desconocen los acuerdos dimanados de éste y no se ofrecieron claras estrategias que garanticen que esta vez los nuevos acuerdos fantasma se cumplan en el término de cinco años, período establecido por los estatutos del PCC para la celebración del próximo congreso del partido único y tiempo señalado por el General para comenzar a recoger los frutos de su gestión al frente del gobierno.

Un aspecto interesante a analizar, más allá de las disposiciones oficiales y de la incuestionable voluntad de aferrarse al poder —como se refleja claramente, por ejemplo, en la composición del Buró Político, en el que resulta más práctico realizar dataciones radiocarbónicas que calcular las edades de quienes ocupan los más altos cargos— sería la capacidad real de controlar una situación eventual de "reformas" al interior de la Isla. Cuentan para ello con el monopolio sobre todas las estructuras económicas, políticas y sociales, con independencia de su obsolescencia; con la casi total orfandad cívica de la sociedad y con todo el aparato represivo a su servicio, listo para ser plenamente activado según su voluntad. Tienen en su contra el factor tiempo, el fracaso de medio siglo de experimentos —con su innegable merma de fe popular— y un panorama internacional poco favorable a las represiones dictatoriales.

sigue

No comments:

Post a Comment