Por Angélica Mora
DIARIO DE AMÉRICA
No es que sea fácil engañar al mundo. Lo que pasa es que resulta más fácil para los gobiernos y entidades internacionales aceptar lo que diga La Habana y de esta manera deslindar responsabilidades en los crímenes que se cometen en la Isla.
Es lo que está pasando -hasta el momento de escribir esta crónica- con el asesinato de Juan Wilfredo Soto García, el disidente que murió justamente la fecha en que se celebraba en numerosos países -entre ellos Cuba y Estados Unidos- el día de la Madre.
El opositor fue apaleado cuando se encontraba en la Plaza Vidal de Santa Clara el 5 de mayo y tres días después murió víctima del salvaje castigo corporal de que fue objeto.
Sin embargo, el régimen cubano niega que haya muerto a consecuencia de la paliza y dice en cambio, que falleció "de enfermo".
Soto, quien padecía varios problemas de salud, fue golpeado y esposado por la policía cuando se negó a retirarse del parque, donde estaba sentado en un banco, sin haber alterado el orden público.
El opositor cumplió 12 años de cárcel y había estado preso en dos ocasiones más, bajo los cargos de divulgación de “propaganda enemiga”. Se le conocía bajo el apodo de "El Estudiante", porque la primera vez que cayó preso tenía sólo 16 años.
Idania Yánez Contreras, presidenta de la Coalición Central Opositora, informó que debido a los problemas de salud que Soto padecía, fue llevado a su casa en vez de ser trasladado a la cárcel.
Pero el mal estaba hecho, la terrible golpiza de la policía había cobrado otra víctima de la ferocidad de un país sin estado de derecho.
Los familiares de Soto lo llevaron al hospital Arnaldo Milián Castro, donde le pusieron oxígeno porque tenía dificultades para respirar y palpitaciones al corazón.
El disidente denunció antes de morir, a un religioso amigo, los golpes que había recibido a manos de la Policía.
“Se le veía en su rostro un dolor inmenso y recuerdo que dijo ‘me mataron’”, informó el pastor Mario Lleonart Barroso, quien se encontró con Soto García, de 46 años, después que el disidente saliera de un hospital en la ciudad central de Santa Clara.
Sin embargo, el Régimen cubano ha desligado toda responsabilidad en el caso.
Primero el doctor Rubén Aneiro, quien atendió a Soto en el hospital, aseguró que éste murió de una “pancreatitis aguda e insuficiencia renal” y no presentaba signos de violencia.
Lo enterraron rápidamente sin practicarle una autopsia -que habría lo lógico en un país libre- aduciendo que el cadáver presentaba signos de descomposición.
La declaración del doctor Aneiro fue citada por un blog oficialista.
Luego este martes el régimen sacó la versión oficial acusando a la disidencia y a Estados Unidos de utilizar la muerte de Juan Wilfredo Soto García para una "nueva campaña difamatoria (…) contra la Revolución", y negó que el disidente haya fallecido a causa de una paliza de la Policía.
"Elementos contrarrevolucionarios, de manera inescrupulosa, fabricaron la mentira de que este deceso fue consecuencia de una supuesta golpiza que le habían propinado agentes del orden interior, lo cual fue rápidamente amplificado por los medios de la desinformación imperial, fundamentalmente de Europa y Estados Unidos, donde —incluso— algunos voceros gubernamentales han expresado presuntas preocupaciones por el hecho", dijo el régimen en una nota oficial publicada en el diario Granma.
"Las pruebas patológicas practicadas al occiso, arrojaron una muerte de tipo natural, estableciéndose como causa preliminar: 'shock multifactorial por fallo multiorgánico, debido a una pancreatitis'", dijo el Gobierno en su nota.
Añadió que a Soto García también se le diagnosticó una "descompensación de otras enfermedades de base como la miocardiopatía dilatada, una hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre), una diabetes y hepatitis crónica producto de hígado graso".
Aseguró que "no se observaron signos de violencia internos o externos" en el cuerpo del disidente.
La Habana ha tratado también de negar que Soto fuera un activista y la nota oficial indica que tenía "antecedentes delictivos, como alteración del orden, hurtos y lesiones graves, por lo que cumplió sanción de privación de libertad durante dos años". Añade que en los últimos tiempos Soto García "se vinculó a elementos contrarrevolucionarios, que lo usaron para sus actividades provocadoras".
"Enemigos externos e internos intentan desvirtuar la realidad cubana y socavar el prestigio internacional de la Revolución y su fortaleza moral" en momentos en que "se ratifica el amplio apoyo popular a los resultados del VI Congreso del PCC y el pueblo se empeña en la implementación de los Lineamientos aprobados", expresa el Granma.
La misma táctica de descrédito contra Soto García fue empleada en difamar al activista fallecido durante una huelga de hambre de 83 días Orlando Zapata Tamayo, Mártir de la resistencia pacífica.
Sin embargo, miembros de la oposición desmienten al gobierno e indican que Soto García era un disidente y que sufrió una golpiza de la Policía el jueves, 5 de mayo, un día antes de que su estado empeorara.
Guillermo Fariñas, el conocido opositor quien estuvo en una larga huelga de hambre, expresó que Soto estaba sentado en el Parque Vidal cuando fue detenido por la Policía.
"Querían que se fuera del parque, y lo obligaron por la fuerza. Empezaron a golpearlo y de ahí hubo que llevarlo al hospital" dijo Fariñas a Diario de Cuba.
En el hospital le dieron el alta antes de tiempo y luego tuvo que ser ingresado nuevamente, esta vez en terapia intensiva.
Hay testigos de los golpes, entre ellos el pastor, sin embargo el gobierno de La Habana se empecina en negar que Soto hubiera muerto a consecuencias de la paliza.
Lo que no puede negar es que la policía golpeó a un hombre enfermo.
Por otra parte, el mayor culpable de esta nueva víctima es el gobierno cubano, especialmente Raúl Castro quien promovió la violencia contra los disidentes en su discurso al VI Congreso del Partido, cuando dijo:
"Lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos".
La Unión Europea hizo saber que sus miembros “siguen muy atentamente” el caso de Soto García.
“El Servicio Europeo de Acción Exterior está al corriente de la muerte de Juan Wilfredo Soto. Las circunstancias exactas de su muerte todavía son desconocidas y estamos siguiendo este caso con mucha atención”, declaró la portavoz comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic, el lunes pasado.
También el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, pidió una “investigación independiente” de los hechos y “condenó” el asesinato del disidente.
Cabe preguntarse. ¿Habrá silencio internacional frente a esta nueva muerte de un opositor cubano. ¿No habrá ningún un pronunciamiento oficial de algún organismo mundial de los que dicen velar por los Derechos Humanos, donde se exija al gobierno cubano que cese la brutalidad contra la disidencia interna en la Isla?
Luego de esta nueva mentira oficial del régimen de la Habana esperamos esas reacciones. Ojalá se den en los momentos en que este artículo esté siendo publicado. De este modo, esta nueva muerte no será en vano.
Hola, Angélica: magnífica y muy necesaria denuncia la que planteas. Es indignante la brutalidad de la tiranía castrista que es antediluviana y odiosamente déspota y falsificadora. Mucho ánimo en su labor. Excelente blog que conocí a través del de Inés de las Cuevas. Le invito al mío, si tiene un segundo.
ReplyDeleteSaludos blogueros
José:
ReplyDeletePor supuesto que visitaré tu blog. Y seré uno de tus links.
Inés es tremenda venezolana y amiga.
Gracias por visitarme.