
(foto Angélica Mora)
Angélica Mora
Frágil,
llena de trucos
para exparcir su polen,
la flor altiva se abre
para aquellos
a los que su belleza
expone.
Allí está
ahora
abierta
a peligros y problemas.
A vientos encontrados
a fuerte sol y lluvia
insectos y otros temas.
Pero sólo piensa en sí,
equivocada.
Y es sólo cuando
sus pétalos cierra
para dormir
que siente
que otros también existen
en los elementos
que pueden reir o gemir.
Qué egoísta he sido
se dice.
Y promete
-arrepentida-
que al día siguiente
compartirá con otros
todo lo malo
y bueno que da la vida.
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