Economía/ Crisis permanente

Cubamatinal/ El saldo constructivo y de montaje al cierre del año 2010 tuvo un incumplimiento de un 24,4%. Esta situación se mantiene en el presente año, en gran medida porque este sector continúa atrapado en la falta de integralidad que confronta el proceso inversionista.
Por Osmar Laffita
La Habana, 27 de mayo/ PD/ De las inversiones previstas para este año, el 50% están dirigidas a la rama productiva, el 13% a la infraestructura, lo que totaliza el 63%. Se destinará un 19,2% a obras sociales, que incluyen la edificación de 43 000 viviendas, algo más que el pasado año que se ejecutaron 32 748 inmuebles, algo irrisorio si tenemos en cuenta que el déficit de casa es de 500 000 moradas.
Esto responde a que las inversiones priorizadas son las que generan ingresos en divisas. Luego de su puesta en marcha, el proceso de amortización se supone sea lo más rápido posible. Pero esto resultará difícil de cumplir porque el sector continúa sumido en una suma de ineficiencias, en que la eficiente gestión empresarial aun es una asignatura pendiente.
La desorganización reinante en el proceso constructivo origina pérdidas por los bajos rendimientos, lo cual da lugar a toda una cadena de impagos, lo que provoca demoras en las tramitaciones bancarias. Todo asociado a una deficiente política de precios, que repercuten negativamente en los resultados finales de las obras.
La mala contratación tiene atrapada como una pandemia a la actividad contractual. En la práctica es letra muerta. Se incumple lo pactado, se violan las condiciones de pago, no hay sanciones a los infractores, lo cual se ha convertido el talón de Aquiles del proceso inversionista.
Se confrontan serios problemas en el cobro y pago de las cuentas, con mayor incidencia en las empresas perteneciente al Ministerio de la Contracción (MICONS). El año pasado las cuentas correspondientes a estos acápites ascendían a unos 190 millones de pesos y de ese total 90 millones llevan más de un cuatrimestre sin ejecutarse.
En este descontrol se ha podido conocer de cuentas por pagar y cobrar fuera de término y sin conciliación, muchas de ellas sin la documentación legal que avalen la gestión de cobro. También en las acciones de control interno ejecutadas a mediado del año pasado, saltaron facturas sin firmas y sin reconocimiento del cliente, lo que confirma que se reportaron producciones no realizadas.
El incumplimiento en el sector es tan grave que hubo que liquidar más de 20 empresas por los altos niveles de pérdidas que generaban, lo que provocó elevadas deudas al MICONS. Ante esta crisis, el gobierno se vio obligado en contra de lo acordado a destinar fondos no planificados para cumplir determinados compromisos constructivos priorizados.
Ante tal insolvencia financiera del MICONS, el gobierno, para que dicho ministerio pueda cumplir sus planes constructivos fijados para este año, le autorizo una moratoria de pago de sus obligaciones fiscales por 45 millones de pesos y le concedió excepcionalmente un subsidio por perdidas por 72 millones de pesos, dinero que no se estaba previsto erogar del presupuesto del Estado en el presente año para estos fines.
La crisis en que está sumida la construcción se debe a que su sistema empresarial es ineficaz. Sus directivos violan los contratos, no honran sus obligaciones con el cobro y pago a tiempo de sus cuentas, lo que ha provocado las altas deudas que tienen con el estado y la insolvencia financiera de decenas de su empresas.
Los mayores afectados son los constructores, que por la pésima gestión empresarial, están sumido en una calamitosa situación, sin poder hacer nada, totalmente desamparados. Muchos continúan sin ubicación, en espera de una solución.
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