La Habana. La Semana Santa este año del 17 al 23 de abril- conmemoración por la Iglesia católica de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, transcurrió en La Habana con algunos actos religiosos públicos que ya parecen normales a la población y con la tendencia a menor asistencia a los templos.
La asistencia a los templos merma en los últimos años, pero las creencias religiosas se han extendido a mayor población que se conduce como creyentes heterodoxos no comprometidos con iglesia ni credo o que siguen la moda de la religiosidad de origen africano.
La asistencia del Domingo de Ramos fue la mayor del año, según tradición, quienes jamás asisten a un templo pero se identifican con la iglesia católica, ese día asisten para coger y llevar a sus casas "el guano bendito": las hojas de palma (la otra fiesta de mayor asistencia es el Día de los fieles difuntos - 2 de noviembre).
Pero los días de la Semana asistieron los fieles habituales, incluso en cantidad similar o inferior a los domingos normales.
La coincidencia con una semana de vacaciones de los escolares de primaria no fue aprovechada, salvo excepción, para atraer a los niños a actividades apropiadas en las iglesias.
El Viernes Santo en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, de los padres jesuitas, popularmente conocida como la iglesia de Reina, tras el sermón de las 7 palabras (muy poco concurrido) los niños escenificaron el Vía Crucis.
En la tarde del último viernes de cuaresma (los 40 días anteriores a la Semana Santa) en el Parque de Córdoba, en La Víbora, hubo un Vía Crucis con escasa asistencia, pese a que debían participar fieles de todas las parroquias del territorio.
Pero en las distintas comunidades los curas no sólo no hicieron propaganda al acto sino que en alguna ni siquiera avisaron. Según un sacerdote: "Había más policías de uniforme y de civil que fieles".
El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, encabezó el Viernes Santo una procesión y vía crucis por calles de La Habana Vieja con unos 200 ó 300 participantes, muchos de ellos curiosos y turistas extranjeros que seguían la marcha durante parte de su recorrido o la miraban desde las esquinas.
Este vía crucis de La Habana Vieja tampoco fue promovido con invitaciones en las iglesias de la Ciudad y la posible causa de ello es que asisten las Damas de blanco. Ocho participaron este año.
En cambio abarcó varias cuadras la procesión de Viernes Santo que hace unos años saca por Santos Suárez el párroco de la Parroquia de la Medalla Milagrosa, con unos 300 niños con sus madres, además de cientos de fieles habituales, pero desde días antes el párroco envió a invitar de puerta en puerta.
El año pasado había mermado el público participante de esta procesión, pero estiman tuvo este año más asistentes, pese a que durante las misas de la semana la asistencia a La Milagrosa fue menor que la esperada para estas fechas.
Como es costumbre, la prensa plana y los noticieros de TV y de radio no mencionaron la Semana Santa, aunque acostumbran dar noticias sobre el ramadán y el año lunar chino.
El Estado, en la última semana de cuaresma presentó en TV dos entrevistas al pastor gobiernista Raúl Suárez hablando de cómo los religiosos deben apoyar a "la Revolución" y blasfemando que Fidel Castro es "la voz profética de nuestro tiempo".
Las entrevistas fueron repuestas durante la Semana Santa, y el Viernes Santo, el Estado transmitió por un canal de TV, tarde en la noche, el vía crucis que preside Su Santidad el papa en el Coliseo romano.
Varias posibles causas de la merma de asistencia a templos son:
La apatía y el cansancio de los cubanos, cargados de problemas personales insolubles o que les ocupan la mayor parte de su tiempo y energía.
La Iglesia al aproximarse al Gobierno obtuvo permisos para actos públicos que Estado e Iglesia proclaman como un gran logro en sus relaciones, pero que contradictoriamente limitaron a unos pocos en la Ciudad y la Iglesia no les hizo la propaganda necesaria.
Lo que atribuyen a que por razones policiales no desean Estado e Iglesia la asistencia masiva que se supone la razón religiosa de tales actos. Solicitaron los permisos en los años 90 y ahora les tienen miedo a esos actos.
El pueblo que en los 90, harto de su educación atea, colmó las iglesias, ahora muestra apatía, se da a la superstición y la religión de origen africano de cuyos medios mágicos esperan los simples solucionar sus acuciantes problemas y esperan los picaros explotar a los simples y medrar con extranjeros.
La Santería o Regla de Ocha está de moda, los evangélicos pentecostales crecieron y ahora también disminuyen y en las iglesias de toda denominación quedan los verdaderos conversos y los fingidos que buscan ayudas para sus necesidades económicas.
Tras una cuaresma sin vientos de cuaresma por la sequia, tras unas procesiones para las que los propios sacerdotes no hacen propaganda, Cristo murió para liberarnos de nuestros pecados que incluyen la indiferencia que paraliza las buenas acciones.

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