Friday, April 15, 2011

LOS VIVAS RUSOS DEL GENERAL CUBANO

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Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana.―Raúl Castro es fanático a las ceremonias militares desde su estancia en la Unión Soviética, señal de que no es necesario ser militar y ni siquiera parecerlo - si al menos supiera pararse en "atención" y saludar militarmente - para ser aficionado a la ceremonias militares y además general y militarista.

El General desde su asunción dinástica al poder prodiga 21 salvas de cañón a cualquier fecha, incluido el natalicio del muy antimilitarista y anti dictatorial apóstol de la independencia de Cuba, José Martí (1853 - 1895).

A cuya tumba endilga una guardia militar de honor y llama eterna con relevos a paso de ganso como en los memoriales soviéticos a los caídos en la Gran Guerra Patria.

Su antecesor Fidel Castro rindió honores de mausoleo a su yate Granma en que vino a liberar a Cuba, le puso llama eterna y guardia de honor en el parque trasero del que fuera Palacio presidencial. Menos hizo Alejandro el Grande por su caballo Bucéfalo.

Lo que hace sospechar que Castro I° planeaba colocar su momia - si acaso algún día moría - en su yate: Como un Lenin vikingo.

Ahora Raúl prepara su costoso desfile militar para conmemorar el aniversario de la proclamación del carácter socialista de la revolución cubana, la victoria de Playa Girón - o Bahía de Cochinos - y enseñar al pueblo su puño de tanques y cañones.

Sus ceremonias siempre me recuerdan cuando en los años 80 al ir a la Biblioteca Nacional fui testigo casual del ensayo para un desfile. Escuché sin verlos a Fidel y a Raúl Castro quienes desde la tribuna en la Plaza de la Revolución - antes Plaza Cívica - ordenaban por micrófono a los militares como debían conducirse en la ceremonia.

Para el desfile del 2 de diciembre, cientos de cadetes debían jurar fidelidad a Fidel Castro, a la revolución y al socialismo; formados en genuflexión ensayaban levantar muy hitlerianos al unísono los brazos con manos enguantadas de blanco repitiendo a coro "juramos". Al final gritaban varios "!vivas!"

Entonces Raúl Castro, habló muy modosito con su hermano y la tropa para solicitar que en lugar de "!viva!" gritaran "!hurra!" como en los desfiles de la Unión Soviética, no el "hurra" caído en desuso en nuestra Lengua Española, sino el grito ruso "!Hurráááááá!" con acento en una "a" que se extiende heroicamente hasta el infinito.

Los pobres cadetes empezaron a ensayar el "! Hurráááááá!" que les quedaba espantoso. Entré a la Biblioteca, horas después salí y proseguía el ensayo, pero algún Salomón, tal vez Fidel Castro había arreglado el problema trozando al idioma a la mitad:

Los militares gritaban: "!viváááááá!". Y así lo corearon revolucionariamente días después en el desfile. Más nunca apareció la nueva palabra - aparentemente complacencia de ocasión de Castro I° con las añoranzas rusas de su hermano.

Invento parto de "una de las mentes más geniales de la Historia" - Fidel Castro - y de su hermano, entonces en la plenitud de facultades mentales que ningún panegirista elogió jamás hasta que heredó el Poder:

Facultades de las cuales nos prometen ahora, en su ancianidad, la salvación de la economía en ruinas y de la revolución socialista e "intenciones muy serias, muy positivas, de dialogo y cambio". Sin ver que cuando piensa lo hace en ruso y en ruso estalinista.

Símbolo del comunismo en Cuba este "!Hurráááááá!" tropicalizado en "!viváááááá!".

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