The Wall Street Journal Americas
Martes, 19 de abril, 2011
Por Nicholas Casey
Ciudad de México—El gobernante Partido Comunista de Cuba nombró el martes al presidente Raúl Castro como su nuevo líder y eligió a un anciano ex guerrillero como segundo al mando, terminando con las esperanzas de que el partido pudiera elegir políticos más jóvenes para implementar reformas clave para la economía de la isla e introducir nuevas ideas.
Al final del primer congreso del Partido Comunista de Cuba en 14 años, Castro, de 79 años, fue ratificado como primer secretario, sucediendo a su hermano Fidel, que el mes pasado dijo que había abandonado ese cargo. El partido también designó a José Ramón Machado, de 80 años, un integrante del ala dura, como segundo de Castro.
Aunque la elección de Castro era esperada, la designación de Machado, un ex vicepresidente y guerrillero durante la revolución de 1959, frustraron las esperanzas de que el partido podría introducir sangre nueva para ayudar a conducir algunas de las reformas económicas más importantes en la isla en varios años, incluso la eliminación de un millón de empleos públicos.
La economía cubana creció solamente 1,9% el año pasado y sus principales líderes, entre ellos Fidel Castro, se están acercando al final de sus vidas. La cumbre del partido había sido vista como una oportunidad clave para que los líderes del partido aceleraran cambios antes de que inevitablemente se produzcan.
"Se mantienen con la línea dura, con la vieja guardia ideológica", dice Uva de Aragón, directora del Cuba Research Institute de la Universidad Internacional de Florida. Estas decisiones son un obstáculo para la reforma, dice. "El problema es que uno no puede tener a Stalin y Lenin intentando ser Gorbachov al mismo tiempo".
Las reformas han venido lentamente bajo la presidencia del más joven de los Castro, quien asumió el cargo en 2006 prometiendo algunos cambios. El año pasado, Castro anunció que el gobierno eliminaría un millón de empleos en un vuelco importante hacia el autoempleo. Los recortes, sin embargo, se estancaron mientras los líderes intentan determinar cómo cuidar a quienes pierdan su trabajo.
Durante el congreso, los líderes discutieron una amplia temática vinculada a la apertura de la economía de la isla, pero cerraron las sesiones sin definir políticas concretas, dejando indefinidos la mayoría de los asuntos. En una oportunidad, hubo comités que manifestaron su apoyo a propuestas para bajar los impuestos como una forma de alentar a los emprendedores a comenzar pequeños negocios. También discutieron cómo incrementar la producción azucarera en Cuba y retirar a quienes no necesitan raciones de comida del sistema de distribución de éstas que ha funcionado desde 1963.
Una propuesta que llamó la atención permitiría a los cubanos comprar y vender sus casas, algo que quienes tienen títulos de propiedad hace tiempo quieren.
"Podría ser un enorme cambio", dijo Philip Peters, analista de Cuba del Lexington Institute, de Arlington, Virginia. "Si entra en efecto, los que tienen títulos de pronto tendrán capital. Éste podría usarse como garantía para comenzar un negocio".
Sin embargo, la decisión de Cuba de aferrarse a su viejo liderazgo, hace que el ritmo de los cambios quede ahora en duda. Mientras Castro criticó al partido por no haber formado una generación más joven de líderes –incluso sugirió limitar los períodos durante los cuales se puede ocupar un cargo– los críticos dicen que el país seguirá en las mismas manos en el futuro próximo.
"Los líderes están atrapados por la edad, la historia y la ideología", dijo de Aragón. "No parecen dar en la tecla".
0 comments:
Post a Comment